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(PARTE I)

“Repiquen los tamboriles que la magia va a empezar el Congo Humilde que canta el Congo Humilde que baila sabe hacerse respetar…”
¿Qué magia hechizante, que embrujo maravilloso – mezcla del ancestro de la lejana selva, del ritual del antepasado, y de la chispa traviesa de estas tierras de promisión – tenia en la cintura aquel morenito elegante, cuando en los potreros bravíos del Buceo, parecía que jugaba al futbol, que manejaba la “guinda” a lo crack, bailando un candombe de lujo?
Habia algo fuera de serie, que lo emparentaba con la mistica de los Gradin, del “Escobero” Delgado, en ese purrete callado, humilde, que cada vez que movia sus labios era para una salida ingeniosa, de esas que se amasan junto a la de trapo, la de goma, o la de cuero, en la esquinita del barrio, asimilando en profundidad , con vocación de caminador incansable – ojos y oídos alertas, para captar la cosa popular – las sabias enseñanzas de esas aulas siempre abiertas de la “universidad de la calle”. Porque cada vez que Juan Burgueño- el muchacho nacido en Comodoro Coe, entre Larrañaga y Alicante, agarraba la pelota, se sentía obligado a mandarse un dique para la admiración de las tribunas, revoleando las gambas como un brujo, luciéndose – como si lo acompañara el repique del tamboril – en un quiebre de cintura , tal cual si se preparara para tirar la escobita… Era digno de ver al pibe, claro esta, y desde el pique, no mas, se supo que lo suyo estaba signado para el éxito como años después lo diría en Buenos Aires el talentoso Julian Centeya, ese lirico de las calles rioplatenses, que imantado por su juego, le canto en la legendaria “CRITICA” porteña, del oriental Botana, en un polirritmo a la manera de Parra del Riego:
“Al entrar en el potrero, no sos busca ni bartola , sos el metro…¿queres mas?
Te lanfias media docena de contreras
la llevas como en la olla, gatillas como metralla
y revienta en un esparo de colores
cuando estas frente a la valla
con el pucho, con el cuore, con el pie
“y es el tiro que en la tarde
azul estalla”
como un plomo que quisiera
descolgar la misma red”

Asi, en su chamuyo rante, le cantaba Julian – alma y nervio de la calle, “caracu” mismo del sentimiento popular – al morenito que nacido en el Buceo montevideano, había “cruzado el charco” , para lucir a lo crack la casaquilla de los bohemios de Atlanta, en el bravio Villa Crespo de tradición canyengue, en una delantera que comandaba, nada mas ni nada menos que el maravilloso Adolfo Pedernera. Futbol de lujo, con vibración de candombe,con baile a la buena, y traviesa escobita, con el embrujo mismo del ¡borocoto chas chas! , tdal cual si una mulata de sangre caliente moviera sus caderas, como convocando a todos los duendes del ancestro…
Fuente ESTRELLAS DEPORTIVAS Mayo 1979 – autor NELSON DOMINGUEZ
(Querido amigo lector tal vez se halla quedado con ganas de mas …con el próximo numero de RAICES seguiremos viajando por la historia de este enorme jugador de futbol …nos vemos)
GLORIAS DEPORTIVAS.
JUAN BURGUEÑO (PARTE II)

“Repiquen los tamboriles que la magia va a empezar el Congo Humilde que canta el Congo Humilde que baila sabe hacerse respetar…”
Así jugaba al fútbol - ¿Cómo olvidarlo, quien tuvo el privilegio de verlo? – el moreno que con algunos años más, pero el mismo espíritu campechano y cordial de antaño, dialoga con “EL DIARIO” , en gratísimo chamuyo de viejos amigos, en el rincón fraterno de “La Rinconada” , allá donde se unen Leguizamón y Magariños Cervantes. Juancito Burgueño, el querido “Cumba” , el muchacho perenne de la chispa a los recuerdos, y en “La Rinconada” , grandes y chicos – estos últimos monopolizadores de triunfos en los campeonatos de “baby-fútbol” – escuchando como “en misa” las evocaciones del amigazo, que entre otras satisfacciones tuvo la de haber formado parte del plantel, que en un añorado mes de julio de 1950 trajo, en inimitable epopeya, desde Maracaná, la Copa Jules Rimet.
EN ESE BARRIO DE MALVON Y LUNA…
Es difícil vencer la modestia de Juan, en los límites de una nota periodística, los detalles más salientes de su vida deportiva. Es que “Cumba” siempre fue así : reservado , pero no hosco ; prefiriendo hablar de los demás , y no de si mismo, con una melancolía natural, tan propia de su raza, aunque con la contrapartida, también, de la ocurrencia chispeante, del ingenio a flor de piel, en cada una de sus expresiones. En la tardecita del Buceo, que siempre llevó en el alma, la nostalgia, los recuerdos del tiempo lindo, dicen presente mientras apura las evocaciones con la rubia cerveza, en la rueda fraterna de “La Rinconada”. “En mi vida, el fútbol fue siempre una pasión, desde muy purretito por cierto, y creo que me vino, por encima de todas las cosas, con el ejemplo de mis hermanos Américo y Alfredo, que tallaron lindo en las canchas. Puedo decir, como otros tantos pibes montevideanos, que me crié en los potreros del Buceo, escapándole a los rezongos de los viejos por las zapatillas rotas tras la de trapo, en jornadas que a veces empezaban al mediodía, y terminaban ya a oscuras, con el mismo entusiasmo de siempre. Dije que el potrero fue mi escuela, y así ocurrió, sin duda alguna. Las cinco esquinas, las canchitas de los alrededores del Cementerio…¡qué se yo! …si en aquel tiempo lo que sobraban eran baldíos, para que la botijada pudiera darse el gusto con el fútbol. ¿Cómo olvidar en mi caso por ejemplo, la famosa “Quinta de Vallarino”, de Magariños Cervantes y Santiago Gadea, donde le dábamos tupido por horas y horas, pelándonos las rodillas, luego del catecismo del Padre Juan, en la Iglesia de San Pedro? Muchachada inolvidable…¡tantos y tantos que no podré jamás olvidar!...Rezzano, Juancito Bello, Omar Perrone, los Miloc, “La Vieja” Berta, los Grela, Francia, “El Italiano” Paulino…Sería imposible nombrarlos a todos, como tampoco las canchitas donde empecé a entreverarme lindo con los mayores: la del Amsterdam, las cinco canchas, la del Terremoto, la de Bustamante…¡Qué lindo todo aquello! A nosotros, los pibes, nos crecía el amor por el fútbol, pero también por la amistad, por el tango, cuando nos extasiábamos con algún guitarrero que caía con su viola, para la garuta de los ranchos de la costa, con “Perículo” de “bastonero”. Como olvidar todo aquello, si está en lo más hondo de mis recuerdos, en lo más profundo de mi corazón…” Inevitablemente - ¿cómo podría ser de otra manera? – una lágrima se desliza rauda por el rostro entrañable de “Cumba” cuando evoca todo aquello, y sus palabras adquieren el tono de una suave nostalgia, de un fino toque de melancolía , que llega al de la zurda. En la cantina, “Meco” renueva las cosa con “Pichón”, mientras Juancito sigue despuntando recuerdos, entre las barra amiga:
“¡Claro! …criado en los potreros, muy pronto vestí las casaquillas de los clubes del barrio, entre ellos “Buena Vista” , “Colegiales”, “Sacahispas”, “Tito Frioni” , “Sport –mar” , “Carlos Risso” …Fue una época linda, junto a cracks de verdad, de los que mucho aprendí tanto dentro como fuera de las canchas, pues eran consejeros en todo sentido. En aquel tiempo , o se aprendía, o había que dejarle el lugar a otro, y no cabía otra alternativa. En mi caso, era tanta la vocación, que creo que gané por cansancio…Yo jugaba al fútbol con alegría, con entusiasmo que no puedo describir, y pienso que en el fondo, era todo una gran travesura, como si cada movimiento mío dentro de la cancha, fuera lo mismo que el ritmo de la comparsa; que esas lonjas cuyo sonido traje en la sangre, y que aún ahora siento con la misma pasión de mis años juveniles…”
Fuente ESTRELLAS DEPORTIVAS Mayo 1979 – autor NELSON DOMINGUEZ
(Querido amigo lector con el número de octubre-11 ofreceremos la 3era parte de esta nota…nos vemos)
GLORIAS DEPORTIVAS.
JUAN BURGUEÑO (Última Parte)
“¡SI ESTE ES EL SUPLENTE…!”
Julio de 1950…Todo Brasil vivía la euforia indescriptible de la Copa del Mundo, y Uruguay – reverdeciendo viejos laureles – provocaría el asombro hasta límites novelescos, cuando derrotó a los dueños de casa, en épica final, trayendo la codiciada “Jules Rimet” , como testimonio de su garra y poderío futbolístico. La anécdota tiene relación con “Cumba” Burgueño, y debe ser una de las más pintorescas de aquel torneo, que está en la mejor historia de nuestro fútbol, como una de sus páginas gloriosas. La narraba siempre, con la sonrisa a flor de labios, el inolvidable amigo Nobel Valentini, que estuvo en todo momento junto a los muchachos celestes, acompañándolos en las buenas y en las malas. En su debut, Uruguay había derrotado a Bolivia por ocho a cero, realizando una demostración futbolística de excepción, con tres goles de “cotorra” Míguez, dos de Schiaffino, uno de Julio Pérez, otro de Ghiggia y el restante del “Patrullero” Vidal. El próximo rival era el fuerte equipo español, y tras esa contundencia goleadora por parte de los celestes, los “gayegos” habían empezado a curarse en salud. En una de las prácticas uruguayas, un grupo de periodistas hispanos no perdió un solo detalle del accionar de los capitaneados por Obdulio. Esa tarde, “Cumba” – que como se sabe era el suplente de “Pepe” Schiaffino – hizo las cosas más inverosímiles en la práctica, provocando asombro entre los periodistas españoles, que se miraban perplejos. En cierto momento, uno de ellos no pudo más, y dirigiéndose a Valentini – con quién había dialogado esa tarde – le dijo con el asombro dibujado en su rostro:
“Mira, chico…no quiero ni pensar qué ocurrirá con ese moreno endiablado frente a nosotros. Rompe todos los esquemas y es imposible marcarlo. Yo no me animo a calificarlo de simple jugador de fútbol…”
Poniendo en práctica toda esa chispa que asimilara en su trilla callejera, Nobel miró con picardía al colega, y “masticando” cada palabra, le dijo sencillamente:
“Pero hermano…¡si ese moreno es el suplente!...Con el que van a tener que preocuparse es con Schiaffino, que es el titular…”
Contaba Valentini, que si se hubiera filmado en ese momento al español, la escena podría haber hecho las delicias del mejor director cinematográfico…
Sin poder contenerse, y dando un respingo, el “galaico” había gritado :
“¡Dios me asista! …si ese negro es el suplente, como será entonces el titular…”
La mística de la franja negra

Para el mejor y más entrañable historial de la franja negra. El notable equipo de Danubio, que obtuvo el vicecampeonato de 1954, en una campaña realmente fuer de serie, que hizo vivir a la Curva de Maroñas días de hondo júbilo. De izquierda a derecha, Corazzo (director técnico), Maceiras, Correa, Martínez, Lezcano, Roldán, Rodríguez, Melgarejo, Argenti, Manghini, Burgueño y Auscarriaga, debiéndose destacar que en el plantel tallaban al firme , entre otros cracks, Bentancor, Romerito, Rivera y Sagastume. En ese núcleo de cracks, “Cumba” Burgueño talló a lo grande, y esa campaña fue sin duda alguna una de las grandes satisfacciones de toda su carrera deportiva.
Fuente ESTRELLAS DEPORTIVAS Mayo 1979 – autor NELSON DOMINGUEZ
(Querido amigo lector con el número de octubre-11 ofreceremos la 3era parte de esta nota…nos vemos)
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