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Padre Cacho

Siervo de Dios

   

   

Cacho

 

PADRE CACHO, compromiso con los pobres…
por. Julio César Romero Magliocca




PADRE CACHO Su infancia

Nació en Montevideo el 15 de mayo de 1929. Hijo de Don Dámaso Alonso (maestro panadero) y Doña María Candelaria (ama de casa y costurera). En sus primeros años de vida tuvo algunos problemas de salud que requirieron mayores cuidados de sus padres y atención médica. Desde pequeño tomaba aceite de bacalao para fortificarse, pues sus problemas eran bronco pulmonares y de oídos, esto determinó que comenzara sus estudios en una escuela al aire libre en las calles 8 de octubre y Centenario. Allí cursó 1º y 2º año, una vez obtenida el alta médica pasó a la escuela normal concurriendo al Colegio Maristas, por becas conseguidas por su padre. Desde niño y en su época de estudiante fue un poco travieso. En el entorno familiar se le decía “Chiquito” , apodo que se mantuvo pues su hermano menor, nace cuando el contaba con 4 años. Más tarde en la época estudiantil le llamaban “Cachete” en la deformación le quedó “Cacho”. En su infancia buscaba siempre estar cerca de la figura de su padre Don Dámaso, hombre de gran tolerancia y de gran fe. La secundaria la comenzó en el Colegio Pío (Villa Colón). A los 12 años ingresó al Seminario Salesiano del Manga.

PADRE CACHO Su vocación religiosa

Su vocación religiosa, ya la traía implícita desde su casa, ya que su padre luego de trabajar en la Panadería como maestro panadero, pasaba por la Iglesia de su barrio (Monseñor Ricardo Isasa), para preparar los distintos paquetes de ayudas a los más carenciados. Indudablemente ese camino de solidaridad, Cacho lo fue calibrando desde muy pequeño. Su idea inicial era entrar en la Congregación Jesuita, lo que fue disuadido por familiares y amigos cercanos ya que su estado delicado de salud no le permitiría continuar exponiéndose a los distintos sacrificios que esa congregación le marcara. Es allí que decide seguir sus estudios en el Seminario del Manga (Salesianos) , para luego marchar a Córdoba y ordenarse sacerdote allí, en el año 1959, haciendo la confirmación en el Maturana (Montevideo) en diciembre de ese mismo año. Luego de pasar por Salto y Paysandú (Nuestra Señora del Rosario) en la década del 60, siente que de alguna manera el encuentro con Jesús lo iba a tener en algún barrio carenciado. Para la década del 70 se lo encontraría haciendo su primera experiencia de convivencia en un barrio pobre de Rivera (Pueblo Nuevo) con dos sacerdotes más. Ellos eran Eulalio Landa y José Carcabelos. Esta experiencia fue abortada por problemas de enfermedad de Landa quién sufre una regresión psicológica que lo lleva a requerir atención médica en Montevideo. Otro de los motivos del no poder concretar esa experiencia fue que Cacho y sus compañeros recibían de parte de las autoridades defactas de aquellos tiempos (dictadura) una persecución por el compromiso de opción por los pobres, creando conciencia en sus derechos avasallados. Cacho decide en común acuerdo con el Arzobispo de Montevideo Mons. Carlos Parteli , continuar esa experiencia desde una Parroquia inserta en un contexto de extrema pobreza en el Barrio Marconi (Sagrados Corazones de Jesús , más conocida por Parroquia Possolo) , a metros de la Cancha de Peñarol, Las Acacias.

 

PADRE CACHO – Paysandú – Rivera y su llegada a Montevideo.


Cacho estando en Paysandú presenta un proyecto a sus superiores, el mismo trataba de compartir la vida en un barrio pobre de alguna localidad del departamento. Sus superiores le contestan muy a regañadientes que era autorizado a realizarlo pero este debería ser en el departamento de Rivera porque allí la congregación no estaba muy fuerte en presencia. Debería estar acompañado por dos sacerdotes más y esto recayó en Eulalio Landa y José Carcabelos, deberían financiar ese período de experiencia de “Pequeña Comunidad”, pagarse el alquiler de la vivienda y mantenerse. Allá marchan para integrarse con los vecinos de “Pueblo Nuevo”. El país vivía en dictadura por lo que a los religiosos no se le hizo fácil su trabajo. Eran hostigados por las fuerzas del orden en forma reiteradas, en torno a la casilla se acercaban los jóvenes y eso no era bien visto porque pensaban que estos eran concientizados, nada de ello era real. Luego de un tiempo este proyecto debió finalizar no como quería Cacho y sus compañeros. Cacho viaja a Montevideo para entablar comunicación con el Arzobispo Mr. Carlos Parteli, ya tenía decidido dejar su congregación y pasar al Clero Diocesano, este le permitía mayor libertad para convivir junto a los pobres, vocación que en Cacho le golpeaba fuerte desde mucho tiempo. Mr. Carlos Parteli lo destina a la Parroquia Sagrados Corazones de Jesús, conocida por Parroquia de Possolo, por encontrarse sobre la calle del mismo nombre en el barrio Las Acacias, muy próximo a los barrios Marconi y Plácido Ellauri. Luego de concretar sus exploraciones por el barrio, Cacho es invitado a vivir en el Plácido Ellauri por los vecinos. Para ello fue fundamental Dora Paredes (vecina del Plácido que tenía un merendero en su casa, quién iba a la parroquia en la que se encontraba Cacho a buscar la leche en polvo). El Padre Cacho llega como un vecino más , al poco tiempo se requiere de su ayuda por parte de unos vecinos de Timbúes y Aparicio Saravia quienes estaban amenazados de ser desalojados del terreno en que se encontraban, es allí que Cacho se pone en contacto con dos sacerdotes amigos que estaban formando un grupo de ayuda en Stella Maris de Carrasco , los padres Ramírez y Daniel Bazzano, logran encausar la ayuda de este grupo (Juntos Podemos), al frente del mismo se encontraba Elisita Bordaberry  y otras personas más que ayudan para comprar los terrenos , las primeras herramientas y las bloqueras con las cuales se hacen los bloques para levantar el Centro Comunal San Vicente, lugar este que se tomaría para las reuniones del barrio , lugar para lavar la ropa en los grandes piletones y diseñar las primeras casitas de los vecinos , quienes en gran parte desarrollaban la tarea de clasificadores de residuos. Con el tiempo Cacho tiene que ver con ocho comunidades más con la construcción de sus viviendas, talleres de herrería, Cestería, veterinaria, guarderías y muchos emprendimientos más entre ellos la cooperativa de clasificadores.
 (Queridos lectores en este espacio recorreremos toda la vida del Padre Cacho, con los testimonios vertidos en el libro “Un Cacho de Dios”, primera biografía sobre el Santo de los Pobres)

 

 

DOCUMENTO VATICANO - ver aquí >

 

Fecha 20 de setiembre 2022 - Nota en Programa "Buscadores" canal 5 y Vtv

 


https://youtu.be/IgjJrwBvyVM

 

Nota en programa “Fútbol Total”  sede de ANFA - Fecha 30 Mayo 2022

 


https://youtu.be/kkHI7ewjHps


Entrevista programa "La Bergogliana"  radio FM MILENIUM de Argentina.
Periodista Alicia Barrios Fecha 29 de mayo de 2022.

https://uy.radiocut.fm/radiostation/milenium/listen/2022/05/29/06/00/00/

 

 

Programa “Todo a la Parrilla” VTV – Nota Domingo 17 abril 2022.

 

https://youtu.be/mLTs8cYydWI

 

Programa “Todo a la Parrilla” VTV – Nota Domingo 24 de abril 2022. (Parte 2)

 

https://www.youtube.com/watch?v=WVqefSYFruM

 

Nota en Programa "La Mañana en casa"  Canal 10 - 22 noviembre 2021

https://www.canal10.com.uy/revista-cultural-raices-n819437?fbclid=IwAR3cqED41prCzXazTey4GsnDolkTUn7Ks8pKzkKX0J-TD4EX2ZVsTw81zH4

 

 

Entrevista programa "La Bergogliana"  radio FM MILENIUM de Argentina.
Periodista Alicia Barrios

 

https://ar.radiocut.fm/audiocut/entrevista-a-julio-romero/

 

Padre Cacho (Santos en Construcción)


https://youtu.be/uPJf24Y6-yU

 

 

 

 

 

 

 

Programa “Desayunos Informales” – 15/5/21
https://www.teledoce.com/programas/desayunos-informales/segunda-manana/padre-cacho-podria-ser-el-primer-santo-uruguayo/

 

 

 

 

 

 

Programa “Que más se puede decir” – Radio Nacional Argentina
21 de marzo de 2021 : enlace :
https://www.radionacional.com.ar/la-vida-del-padre-cacho/

 

 


https://www.youtube.com/watch?v=3bhLbEB4rt4


Nota en FACTOR 970 AM Radio Universal - 20 de febrero 2017
Enlace a la nota: http://970universal.com/…/hace-anos-que-la-iglesia-tiene-t…/

Nota en Programa “Desde el Altillo” Rtv
https://youtu.be/UFuuwvMvv9A

Programa “ Te doy mi palabra” Radio Oriental

 

 

ECOS DE LA PRENSA URUGUAYA - ver aquí >

 

PADRE CACHO Siervo de Dios
Por. Julio César Romero Magliocca

Isidro Ruben Alonso, por todos conocido por Padre CACHO , nació en el barrio de Villa Dolores en la calle 4 de Julio al 3083 , un 15 de mayo de 1929 en un hogar humilde.
Cacho diría en una entrevista : “ Yo también nací en un rancho. La casa de mi papá y mi mamá era de zinc. Mi papá era panadero. Mi mamá lavandera. Éramos seis hermanos, y en casa había necesidad, hambre, pero había mucho amor. Te diría que nunca viví – siendo niño – la extrema pobreza, la pobreza esta que veo acá, que veo crecer y agudizarse” ( Cantegriles de Aparicio Saravia).

Su hermana Lorenza recuerda a Cacho , ese niño frágil :

“Recuerdo que él de chico era un poco “enfermito” de los bronquios, mi mamá lo cuidaba mucho.
De todos los hermanos era el más protegido de mi madre. Mis padres eran primos entre si, muy católicos, nos enseñaron de chicos a seguir sus pasos…En lo familiar Cacho era llamado “Chiquito” … Mamá hacía lavados y cocía para la Iglesia de los Jesuitas San Ignacio de Loyola, mi padre maestro panadero.

El desde chico quería formar parte de los Jesuitas , hasta que un sacerdote le dijera “Cacho , mira que los jesuitas son muy rigurosos, tu no vas a soportar ya que sos enfermo de los bronquios” , entonces de alguna manera lo rechazaron, por supuesto que se lo dijeron con buenas palabras, pero no lo aceptaron allí. Con el tiempo Cacho y su familia se muda para el barrio Villa Colón, continuando los estudios ahora en el Colegio Pío, es allí que queda enamorado de la vida de entrega de Don Juan Bosco.
Contando con 12 años ingresa a la Escuela Jackson en Manga , para luego continuar los estudios complementarios en Córdoba / Argentina.

Cacho ingresa en diciembre de 1943 a la casa de formación en Manga, como aspirante. El aspirantado estaba dividido en el grupo de los mayores y el grupo de los chicos. Cada grupo tenía su dormitorio aparte. Cada uno estaba regido por un asistente.  Los estudios se prolongan hasta 1959 que es el año que se ordena sacerdote en Córdoba.
Sus primeras tareas, su llamado junto a los pobres, lo seguiremos contando con Raíces de Junio 2017.

Fuente : “Un Cacho de Dios (2012) Julio César Romero Magliocca – “La vida íntima del Padre Cacho” (2016) Julio María Alonso / Julio César Romero Magliocca

 

El Padre Cacho, un camino de santidad
Mi vecino el Siervo de DiosEl por. Julio César Romero Magliocca


l padre Cacho


El padre Cacho
Recientemente la Iglesia uruguaya recibió la notificación por parte del Vaticano, que Isidro Ruben Alonso Alonso, por todos conocido por Padre Cacho, se consagraba Siervo de Dios, dando curso a los trámites de canonización, lo que transformaría en poco tiempo ser el primer Santo uruguayo.
Nací en un barrio a las afueras del centro de Montevideo de nombre Colón, allí cerca de casa existe aún la casa del ex Presidente Idiarte Borda, con otras casas quintas enormes transformando a la zona residencial de un nivel superior a otras zonas.
Allí viví mis primeros 14 años de vida, hasta que un día debí mudarme. El camión de la mudanza me recorría por la zona más pobre de Montevideo, casas muy humildes bordaban al Bulevar Aparicio Saravia.
Nada sabía aun que allí vivía un vecino sacerdote que había dado su paso trascendental de dejar su parroquia para irse a vivir junto a los pobres.
Mis vecinos como lo de este sacerdote en su gran mayoría vivían de la recolección de residuos en búsqueda de materiales, los cuales luego de venderlos en los grandes depósitos a cambio de unos pesos flacos, le permitían un poco más que la comida diaria.
Este sacerdote al poco tiempo de llegar, ya se había transformado en un referente muy importante del barrio, debido a su despliegue por cambiar la realidad de esta gente humilde. Su vocación religiosa lo hizo llegar hasta ahí por un llamado de Dios, pero ahora se sumaban el de sus hermanos, los pobres.
El primer logro que tiene el barrio es la construcción de un centro comunal en donde los vecinos se pudieran reunir para trabajar en las mejoras del barrio, colocar allí grandes piletones para lavar la ropa y traer el agua corriente.
Luego llegaría con los estudiantes de veterinaria, la fundación de la primera veterinaria para atender los caballos de los clasificadores, y atender los animales entre ellos hacer un censo de cerdos, otro de los ingresos para esta gente humilde.
Se crearon talleres de herrería, cestería y carpintería, salones comedores y guarderías para atender los niños de estos clasificadores, quienes hacían un camino penoso revolviendo las bolsas, buscando lo valioso que le permitiera vender luego.


http://www.periodistadigital.com/imagenes/2017/02/27/foto-de-la-familia-del-padre-cacho.jpg


No se dejó de lado la atención sanitaria de los habitantes, para ello se fundaría una policlínica. Cacho y un ejército de colaboradores honorarios transformaban al barrio.
Con mucho esfuerzo y ayuda de la Iglesia Mundial, se consiguieron los primeros fondos para modificar la vivienda humilde (rancho, se construía con postes de madera, chapas y cartón), por una casa de material.
Cacho recuerda que el barrio le pide la misa, para un miércoles sin entenderlo mucho, los vecinos le recordarían que ese día habían recibido el hogar más digno (la construcción de las primeras casitas de material), de alguna manera había que agradecerle a Dios.
Sin dudas que por su despliegue, su convivencia de 14 años entre la gente pobre, Cacho sacaría muchas lecturas de su experiencia, entre ellas el don de la paciencia para poder luego sacar el diagnostico de ese gran dolor que produce la pobreza.
Con el tiempo Cacho enferma de cáncer de estómago, y debe marchar del barrio para el hogar sacerdotal, el escribiría en su diario:
Fecha 8 de junio de 1992 - "El médico ha sido claro , ¡cáncer de estómago! , es necesaria la cirugía. Bueno estamos en tus manos divinas Señor, daremos el paso hacia donde tu quieras y cuando tu lo quieras."
Fecha 9 de junio de 1992 - "Cinco médicos hablaban entre ellos , luego se nos acercó uno y dijo: "hemos resuelto no operar" ¡cáncer e inoperable!
Pero tu Señor, realizas otras cirugías que son amor, pues a él me entrego."

El 4 de setiembre de 1992 se produce la muerte de Cacho, se apronta todo para la misa de cuerpo presente en la Parroquia Sagrados Corazones de Jesús (en el barrio las Acacias, próximo al barrio dónde vivía Cacho).
Mientras tanto en el barrio, los clasificadores (vecinos humildes ), acondicionaban el mejor caballo blanco del barrio el que era cepillado, pulido los arneses de bronce y se buscaba el mejor carro.


http://www.periodistadigital.com/imagenes/2017/02/27/sepelio-del-padre-cacho.jpg


En el momento de marchar al cementerio, se acercan los funcionarios de la empresa fúnebre, pero se le adelantan los vecinos para tomar el féretro y subirlo a el hermoso carro acondicionado con flores para llevarlo de paseo por las comunidades en las que Cacho había trabajado. Hombres curtidos y mujeres doloridas todos llorando la partida de este gran hombre, los niños desparramaban los pétalos de las flores donadas por otros vecinos del barrio, el cajón vestido con la bandera uruguaya, daban el último adiós. Los vecinos despedían al unísono con un "Se nos fue un Cacho de Dios"...


Durante mucho tiempo esas palabras resonaban en mi cabeza, con la promesa de algún día reunir una biografía que le diera vida a esa vida ejemplar.
En el año 2012 luego de 10 años de arduo trabajo, nacería la primera biografía de Cacho, su nombre Un Cacho de Dios.
El libro luego de entregarlo en la Nunciatura Apostólica en Montevideo, llegaría al Vaticano para que el Papa Benedicto XVI, le diera Bendición Apostólica, más tarde también lo haría el Papa Francisco.
Este libro sin dudas, luego de una maratón mediática en la prensa uruguaya, impulsó a la Iglesia para reunir todo el material necesario para ingresar la causa de canonización, la que fue aceptada en los primeros días de febrero por el Vaticano.

 


 

PADRE CACHO Siervo de Dios  (Parte II)
Por. Julio César Romero Magliocca

 

REFUNDACIÓN DE LA ESCUELA DON BOSCO

Los Talleres Don Bosco, era un complejo arquitectónico que ocupaba toda una manzana en la zona céntrica de Montevideo. Su primerísima actividad era la Escuela de Artes y Oficios que tenía un alumnaje de 300 pupilos venidos de todo el interior de la república. Allí se enseñaba imprenta, encuadernación, carpintería, mecánica. La enseñanza abarcaba toda la mañana y gran parte de la tarde (en ocasiones hasta la noche). La metodología exigía que los alumnos más avanzados hicieran trabajos para clientes externos. Por esa razón era que en algunas noches había que esforzarse para entregar al día siguiente algún encargo.

En una esquina se erigía el Santuario de María Auxiliadora con su cripta. A continuación estaban las instalaciones de la parroquia.
Los talleres técnicos y los depósitos estaban todos en la planta baja junto con los comedores, la banda de música, los exploradores.
Luego seguían seis pisos donde funcionaban: media planta para la Escuela Primaria, las oficinas de la Inspectoría, arriba estaba el Sanatorio para sacerdotes enfermos o ancianos. Finalmente, en los pisos superiores, los dormitorios de los pupilos, del personal y de los sacerdotes.

En varias reuniones el Padre Fontana y el Padre Cacho delinearon el funcionamiento de la Escuela, eligieron los textos para cada grado, la cantidad de alumnos en cada aula y el perfil más adecuado del maestro de cada grado y por supuesto la aplicación del sistema preventivo.
Le tocó al Padre Cacho convocar y contratar a ex alumnos salesianos con muy buenos antecedentes como maestros. Así figuraron en esta plantilla Sebastián Barreto, Tomás Graña, Ángel Desilante, Oscar Bernardi, Carlos Kuster y Julio Alonso.

Era principios del año 1964, se había cerrado nuestro querido “El Bien Público” con más de cien años de existencia.
Yo quedé vacante y me ofrecí para tomar a los más pequeños a mi cargo, eran los de preparatoria (cuenta Julio Alonso / hermano de Cacho)
La Escuela Don Bosco se llenó, Cacho supo imprimirle un ambiente más familiar y mas humano. Yo la califiqué, como una escuela más cristiana y más de Don Bosco. Para 1968 el Director de la escuela pasó a ser el Padre Francisco Guarino, famoso mártir salesiano, quien fuera asesinado ( 9 de marzo de 1982) , en la dictadura militar.

DESTINO PAYSANDÚ

Después de unos años trabajando en la consolidación de la Escuela de Don Bosco, a Cacho le vino el cambio por una “carta de obediencia” , mediante la cual se destinaba a este al Departamento de Paysandú en cuya capital está asentado el Colegio y Liceo Nuestra Señora del Rosario.
Este es un complejo salesiano que consta de Basílica, escuela, liceo, parroquia, centro de ex alumnos, exploradores, banda, coro y algunas cosas más.
Al padre Cacho le asignaron algunas materias en el liceo, entre otras, Filosofía, un tema que siempre le apasionó. Los alumnos estaban encantados con él porque no los obligaba a dar por cierto lo que decían los libros, sino que los impulsaba a analizar a fondo cada aseveración y crear sus propias conclusiones.
El les decía: “Lo cierto y verdadero no es lo que dijo Aristóteles o Séneca, lo cierto es lo que cada uno de ustedes haga suyo y lo asimile como propio

Fueron para Cacho unos años de feliz realización y descubrir valores en sus jóvenes alumnos, pero Dios quiso que tuviera contacto con otro grupo de jóvenes que lo admiraron, respetaron y asumieron sus enseñanzas. Esto sucedió cuando lo nombraron asesor del Centro de ex alumnos salesianos Policarpo Sandú. El Padre Policarpo Sandú fue un sacerdote misionero muy ejemplar y en honor a él su departamento fue llamado Pay Sandú. Pay en guaraní significa Padre.
Así, en esos días Cacho vivió rodeado de jóvenes, los liceístas durante el día y los ex alumnos por la noche. Los caminos del señor son infinitos, sus designios inexorables. Evidentemente nuestro Padre Dios, le cambió los personajes de su celo apostólico. No más niños, ahora debía velar por los jóvenes que se le confiaban.

 


PADRE CACHO Siervo de Dios  (Parte III)
Por. Julio César Romero Magliocca

ANTECEDENTES DE UNA VOCACIÓN

Para el libro “La vida íntima del Padre Cacho” , Don Julio María Alonso (hermano de Cacho), contaba lo siguiente. Como mi hermano tenía dificultades respiratorias, se pescaba cuanta enfermedad anduviera en boga, yo me sentía un poco protector suyo.
En realidad era al revés, porque él tenía cuatro años y siete meses más que yo. Juntos fuimos en el año 1939 al Colegio de los Padres Mercedarios en la calla Cuñapirú. Al año siguiente nos anotaron en el Colegio Santa María de los Hermanos Maristas. Allí mi madre logró negociar.
Haría todas las costuras que le dieran a cambio de la escolaridad de sus hijos. Así quedó planteado y de vez en cuando nos daban una bolsa con ropa.

Mi madre la remendaba, achicaba o agrandaba según las instrucciones del propietario. Al mediodía se quedaban en el colegio los medios pupilos que tenían un amplio comedor. Nosotros no podíamos comer con ellos porque mi madre no pagaba por este servicio.
Llevábamos una viandita con tortilla, butifarras y alguna fruta.

El cocinero era el hermano Hilario, quien antes de bajar a su comedor nos servía un plato de sopa y en ocasiones nos dejaban un par de frutas para redondear el menú. En este colegio yo hice mi primer y segundo año. Para cuando me tocaba hacer el tercer año, un acontecimiento familiar nos cambió la vida a todos.
Mi hermana María Elvina, casada con Reyno, nos anunció una noche: “Reyno vendió su autobús y compro la mitad de las acciones de una barraca y ferretería en Villa Colón. Ya elegimos la casa en que vamos a vivir a dos cuadras de la barraca y a dos cuadras del famoso Colegio Pío”.

“Sucede que la casa es muy grande y tiene una hectárea de terreno, con gallinas, árboles frutales y mucho terreno para plantar. ¡Les ofrecemos que vengan a vivir con nosotros”.
A mi padre fue al que más le interesó, tenía su iglesia cerquita, colegio para los niños, gallineros y plantaciones para entretenerse.
En marzo de 1943 comenzaron nuestras clases en el Colegio Pío.

 

Fuente : libro “La vida íntima del Padre Cacho” autores Julio María Alonso (hermano de Cacho) y Julio César Romero Magliocca (autor del libro “Un Cacho de Dios”)

 


 

PADRE CACHO Siervo de Dios  (Parte IV)
Por. Julio César Romero Magliocca

ENTREGÁNDOSE A DON BOSCO


Casa de Formación del Manga y Escuela Agrícola Jáckson de los Padres Salesianos
– foto año 1920

 

En diciembre de 1943, ingresa a la casa de formación en Manga como aspirante. Es aspirantado estaba dividido en el grupo de los mayores y el grupo de los chicos. Cada grupo tenía su dormitorio aparte. Cada uno estaba regido por un asistente. En el comedor estábamos todos juntos y el encargado era allí el Padre consejero. Isidro ingresó en el grupo de los mayores, tenía casi 15 años. En 1944 hizo el 1er año de latín y al siguiente, el 2do año. No recuerdo quien era el asistente de este grupo de mayores. Lo que sí recuerdo que de primera les llamó la atención lo mofletudo que era mi hermano y les dio por llamarlo “Cachete”.

Eso fue hasta setiembre de 1944. Por esas fechas ingresé al Manga y como también me vieron mofletudo pasé a ser “Cachete chico”. Esto dio origen de lo que más adelante derivaría en CACHO. En los años de aspirantado, fueron tres para él, hizo una vida feliz como todo estudiante aprovechado. Ninguna materia le resultaba difícil. Fue miembro del coro pero no de la banda, con lo cual no se complicaba la vida. Era como vicioso de los deportes. Se enloquecía con el fútbol, pero si le daban cabida en el voleibol también se metía. El sistema preventivo salesiano implicaba recreos bien movidos. El más movido de todos era el después de la cena. Era lo más acertado del que todos participaban. Luego había 15 minutos de buenas noches y de ahí al dormitorio.

¡Qué sabroso dormir cargando el cansancio de media hora demoledora!
Los asistentes se encargaban de organizar a los muchachos su movida. Un juego que ponía a todos a correr era el de la “bandera” , allí se enfrentan los rojos contra los verdes. Suena un pitazo , salen dos rojos portando un trapo del mismo color que es su bandera y los verdes corren para frenarlos y no dejarlos llegar a la base contraria, donde son capturados y allí se quedan hasta su turno.

El segundo pitazo es para los verdes y salen corriendo dos porteros de su bandera verde hasta que el equipo rojo los captura y allí quedaran petrificados. Se repiten los pitazos y los más hábiles son los que logran entrar en la base contraria.

Pues bien una noche Cacho venía portando la bandera y entró de golpe en la base contraria. Le salió al paso Carlos Pastorino con tal mala suerte que chocaron y quedaron los dos en el suelo desmayados. Los dos dientes superiores incisivos de Cacho quedaron incrustados en la frente de Carlos. Hubo que cargarlos a los dos a la enfermería y allá vino el Dr. Andrés Pastorino a remediar este accidente. Una semana de convalecencia le tocó a Cacho su rehabilitación. Tiempo después suplieron esos dientes por una prótesis.

En casa comentábamos, habiendo más de doce muchachos en este deporte y justo le viene a pasar este accidente al pobrecito Cacho que era tan enfermizo de pequeño y ahora quien sabe cómo quedará. Pero nosotros no somos quien para juzgar los designios divinos. Quizás este sufrimiento fuera un complemento para prepararlo mejor para ser Pastor de tantas almas sufrientes.

Fuente : libro “La vida íntima del Padre Cacho” autores Julio María Alonso (hermano de Cacho) y Julio César Romero Magliocca (autor del libro “Un Cacho de Dios”)

 


 

PADRE CACHO Siervo de Dios  (Parte V)
Por. Julio César Romero Magliocca

PROBANDO SUS CUALIDADES MISIONERAS

 

En su último año de aspirantado el Padre Gini quiso hacer una experiencia, una especie de test para saber si un grupo de aspirantes tenía vocación misionera. Serían salesianos sí, ¿pero saldrían al exterior a convertir paganos o indígenas en otras tierras?

Eligió el Padre Gini para su experiencia a cinco aspirantes de los mayores. Entre ellos le tocò a Cacho ser probado. Se pertrechó el Padre Gini de tres carpas, abrigos y un poco de enlatados y se embarcaron los seis en el vapor de la carrera que hacía Montevideo-Buenos Aires, todas las noches.

Al llegar a la gran capital argentina, buscaron inmediatamente un colegio salesiano y le tocó al Padre Gini explicarle al director del colegio el alcance de su experiencia. Les permitieron acampar y hacer fogata en un campo aledaño, nos e habló nada de la comida pero los muchachos hicieron amistades que les traían de sus casas o sacaban de la despensa del colegio, carne , fideos, pastas, frutas , leche etc.

Total pasaron un mes de exploradores y lograron formular una estrategia para llegar hasta la tierra del fuego. Allí sería un buen lugar. Confraternizarían con los Indios Onas, conocerían su idioma, sus creencias y sus costumbres. Tuvieron suerte, viajaron tres días en ferrocarril, caminaron con su pesada carga por diez kilómetros y llegaron a una toldería.

Fueron recibidos calurosamente por la familia del Cacique y les asignaron una parcela donde fijar sus carpas. Los invitaron a bajar al río para pasear, excursión que quedó pendiente por veinticuatro horas hasta que descansaran. En el río pescaron y allí mismo asaron la mitad de sus presas, reservando otra mitad para la noche en su campamento. Cuando dijeron que querían saludar a la familia de Ceferino Namuncurá (joven salesiano argentino aspirante al sacerdocio, de orígenes mapuche) les asignaron un baqueano que los llevaría, porque ese lugar quedaba a veinticuatro kilómetros al este.

Dos días después iniciaron el viaje cargando con todo lo suyo. Les llevó tres días llegar a una fila de montañas cercanas al mar. Desde una altura del terrono el baqueano les mostró el caserío de los Namuncurá y les dijo : “Bajen con cuidado en dos horas estarán allí. Yo me voy porque no me está permitido entablar conversación con esta tribu”.

Cuando llegaron al caserío, se encontraron con la dificultad del idioma, los hicieron sentarse y dos horas después llegó un mestizo que hablaba español y disfrutó con todo lo que le contaron, luego se retiró para hablar con la familia central y explicarle todo. El Padre Gini le entregó al mestizo una estampita de Ceferino y ese fue el ábrete sésamo de toda conversación.

Los trataron a cuerpo de rey y les dieron toda clase de facilidades.
Pero no todo fue fácil porque al regresar a Buenos Aires tuvieron muchos contratiempos, pasaron hambre y sacaron pasaje urgente para pisar nuevamente la tierra oriental.

Se podría decir que esta experiencia fue una locura que no dejó nada bueno ni positivo. No hay que ser tan severos, ni estrictos si analizamos la vida de Cacho, aprendió muchas cosas que luego fueron el pan de cada día. Supo lo que es pasar hambre, frío, desprecio, engaño y violencia. De aquel grupito no había salido ningún misionero, pero quedaron cinco muchachos aguerridos que supieron anticipadamente lo que deben sufrir los hombres cuando son adultos, rectos y justos.

Fuente : libro “La vida íntima del Padre Cacho” autores Julio María Alonso (hermano de Cacho) y Julio César Romero Magliocca (autor del libro “Un Cacho de Dios”)

 


 

PADRE CACHO Siervo de Dios  (Parte V)
Por. Julio César Romero Magliocca

NOVICIADO PARAISO EN LA TIERRA

En el año 1946 el Padre Cacho recibe la sotana e inicia el noviciado, son varios los pasos previos. Al final del primer período, el aspirante, quien ya ha culminado sus estudios de latín, pasa una carta al Padre Director solicitando ingresar al noviciado. El Padre Director va llamando uno a uno a los solicitantes y les da noticia de cuando será la ceremonia. Ese día vienen los familiares y en la parte final los aspirantes le quitan la chaqueta y un padrino improvisado le pone las mangas de la sotana, los padres y hermanos le van prendiendo los botones superiores y cuando quedan diez o quince botones sin abrochar, les toca a sus compañeros darle la despedida con una abotonada.

Viven un año en una pequeña casita, con su capillita preparándose para hacer los votos trienales de obediencia, pobreza y castidad. En ese año el Director del Noviciado era el padre Pascual Apichela, juntos hacían sus oraciones, sus meditaciones y sus ejercicios. Vivían aislados, hablaban entre ellos pero les estaba prohibido entablar conversaciones con extraños.

Tenían también sus sesiones de penitencia que realmente ni se en que consistían. Pero no les dolería mucho porque siempre los veía con cara de contentos. Visto en retrospectiva, el noviciado me parece como un año sabático, para gozar y nada de trabajo y sufrimiento. Cada novicio tiene carita de yo no fui, de inocencia pura, y a lo mejor es así. Esa vida monástica los purifica al punto de ser alma pura y pura alma, como si se hubieran despojado de la materia.

SIGUIENDO A DON BOSCO EN EL FILOSOFADO Y EL TRIENIO

Filosofado, Adiós al monasterio

El noviciado dura un año. Cacho pasó luego al filosofado, tres años de profundización de la filosofía, la pedagogía y la psicología. Cacho nunca se quejó. Lo preocupaba sí, el incursionar en nuevas materias; le agarró gusto a la filosofía. Más tarde me diría : “Son tres años que uno los puede disfrutar. Somos adultos y se nos da la oportunidad de estudiar como si fuéramos muchachos

Me imagino también que mi hermano reflexionaría, tanto nadar para morir en la orilla. Tanto estudiar para terminar como maestro de los hijos de los ricos, porque ya preveía que lo mandarían a dar clases a un Colegio de niños “bien”.
Al terminar el filosofado, viene el trienio. Son tres años previos al postgrado. Dentro de la congregación salesiana se dice que el trienio es el cementerio de la perseverancia. La perseverancia es el no perder la vocación, el permanecer, no necesariamente es un riesgo cierto. Como toda prueba si el seminarista logra pasarla, su vocación se fortalece.

Al inicio del trienio, Cacho recibió carta de obediencia para ir a la escuela Agraria de la Horqueta. La Horqueta es un pueblito del Departamento de Colonia, y allí los salesianos iniciaron una escuela donde se alternan los estudios de primaria y las disciplinas de campo. Es una necesidad para los pequeños terratenientes de la zona que sus hijos aprendan el manejo de las tareas propias de la ganadería y la agricultura. En este ambiente bucólico, fue conociendo a la gente sencilla del campo, convivió con ellos y aprendió de ellos. Fueron los padres de sus alumnos que le enseñaron a tomar mate, primero le regalaron el termo, la bombilla y el mate. Luego le trajeron la yerba. Supo preparar la cebadura con un poco de agua fría para hinchar la yerba, luego un primer vaso de agua caliente y colocar la bombilla bien centrada.

 

Fuente : libro “La vida íntima del Padre Cacho” autores Julio María Alonso (hermano de Cacho) y Julio César Romero Magliocca (autor del libro “Un Cacho de Dios”)

 

PADRE CACHO Siervo de Dios  (Parte V)
Por. Julio César Romero Magliocca

TEOLOGADO

Aquel año fueron seis los uruguayos que partieron para el teologado de Córdoba. Es como salir de las cumbres borrascosas ( El mundo y sus tentaciones) y anclar el barco en una mansa bahía de aguas tranquilas y acogedoras.

El ambiente teologal logra profundizar más el espíritu de Don Bosco, ver con claridad sus intenciones al dotar a la congregación salesiana de tantos recursos espirituales, de enriquecimiento espiritual, de análisis y meditación para entregarse de lleno a la vida religiosa.
Estos teólogos cumplirán  cabalmente con las normas establecidas para meditación matinal el uso de breviario y las normas litúrgicas a todo nivel.

Estando en Córdoba, Cacho recibió el sub diaconado y el diaconado:

Cuanto estaba dando estos pasos importantes para recibir las órdenes sagradas, le llego la noticia del fallecimiento de nuestro padre Dámaso y debió volar a Montevideo para estar junto con su familia.
Fue provechoso tanto para él , como para todos nosotros que estuviéramos dos semanas juntos para reconfortarnos mutuamente.

De regreso a Córdoba recibió su consagración sacerdotal definitiva junto a sus otros compañeros. En febrero de 1959 celebró su primera misa en la Basílica de María Auxiliadora en Villa Colón (Colegio Pío) y pasó a residir en Talleres Don Bosco hasta tanto recibiera nuevas órdenes.

 

Fuente : libro “La vida íntima del Padre Cacho” autores Julio María Alonso (hermano de Cacho) y Julio César Romero Magliocca (autor del libro “Un Cacho de Dios”)

 

PADRE CACHO Siervo de Dios  (Parte VI)
Por. Julio César Romero Magliocca

REFUNDACIÓN DE LA ESCUELA DON BOSCO

Los Talleres Don Bosco, era un complejo arquitectónico que ocupaba toda una manzana en la zona céntrica de Montevideo. Su primerísima actividad era la Escuela de Artes y Oficios que tenía un alumnaje de 300 pupilos venidos de todo el interior de la república. Allí se enseñaba imprenta, encuadernación, carpintería, mecánica. La enseñanza abarcaba toda la mañana y gran parte de la tarde (en ocasiones hasta la noche).

La metodología exigía que los alumnos más avanzados hicieran trabajos para clientes externos. Por esa razón era que en algunas noches había que esforzarse para entregar al día siguiente algún encargo. En una esquina se erigía el Santuario de María Auxiliadora con su cripta. A continuación estaban las instalaciones de la parroquia.
Los talleres técnicos y los depósitos estaban todos en la planta baja junto con los comedores, la banda de música, los exploradores.

Luego seguían seis pisos donde funcionaban: media planta para la Escuela Primaria, las oficinas de la Inspectoría, arriba estaba el Sanatorio para sacerdotes enfermos o ancianos.
Finalmente, en los pisos superiores, los dormitorios de los pupilos, del personal y de los sacerdotes.

En varias reuniones el Padre Fontana y el Padre Cacho delinearon el funcionamiento de la Escuela, eligieron los textos para cada grado, la cantidad de alumnos en cada aula y el perfil más adecuado del maestro de cada grado y por supuesto la aplicación del sistema preventivo.
Le tocó al Padre Cacho convocar y contratar a ex alumnos salesianos con muy buenos antecedentes como maestros.

Así figuraron en esta plantilla Sebastián Barreto, Tomás Graña, Ángel Delisante, Oscar Bernardi, Carlos Kuster. Contaba también con un trienista.
Era principios del año 1964, se había cerrado nuestro querido “El Bien Público” con más de cien años de existencia. Yo quedé vacante y me ofrecí para tomar a los más pequeños a mi cargo, eran los de Preparatoria (cuenta Julio Alonso , hermano de Cacho).

La Escuela Don Bosco se llenó, Cacho supo imprimirle un ambiente mas familiar y más humano. Yo la califiqué, como una escuela más cristiana y más de Don Bosco.
Para 1968 el Director de la escuela pasó a ser el Padre Francisco Guarino, famoso mártir salesiano , quien fuera asesinado, el 9 de marzo de 1982 , en la dictadura militar.

Cacho escribe una carta a su amigo , al conocer su muerte.

Tu muerte golpeó con dolor profundo en mi ser ; porque te mataron, amigo!
Te mataron con saña, rabiosamente.
Puños asesinos, amaestrados para matar, acabaron con tu generosa entrega, en el Trigal del Maestro. Quisieron ensuciar tu memoria pero no temas, querido hermano, tu imagen luminosa, tu sonrisa límpida, tu mirada llena de luz, permanecerá hasta el reencuentro.
¡La verdad os hará libres!
Nos anuncia el Evangelio pero los discípulos ponemos la confianza en el poder de la tinieblas. ¡Qué triste! En ese seno oscuro se mueve el poder del Malingno.
¡Creo en ti, hermano! ¡Creo en tu sacerdocio!
¡Creo en el Espíritu Santo que por tres veces derramó sobre tu cuerpo el óleo que consagra, que convierte en templo viviente punto de contacto del cielo con la tierra.
Tu anatomía destrozada! Pero llegas íntegro a la cumbre de la victoria como cuando jóvenes juntos escalábamos la montaña nevada.

¡Creo en ti amigo! Lloro por ti, hermano!  ( 9 de marzo de 1982 ) – Cacho.

Fuente : libro “La vida íntima del Padre Cacho” autores Julio María Alonso (hermano de Cacho) y Julio César Romero Magliocca (autor del libro “Un Cacho de Dios”)

  • Carta facilitada por Luis Guarino ( hermano de Francisco)

 

SIERVO DE DIOS (Parte IX)               
por. Julio César Romero

 

DESTINO PAYSANDÚ
Después de unos años trabajando en la consolidación de la escuela de Don Bosco, vino el cambio y quedo el Padre Guarino como Director.El cambio vino por una “carta de obediencia”, mediante la cual se destinaba a Cacho al Departamento de Paysandú en cuya capital está asentado el Colegio y Liceo de Nuestra Señora del Rosario. Este es un complejo salesiano que consta de Basílica , escuela , liceo, parroquia, centro de ex alumnos, exploradores, banda, coro y algunas cosas más.
Al Padre Cacho le asignaron algunas materias en el liceo, entre otras, Filosofía, un tema que siempre le apasionó. Los alumnos estaban encantados con él porque no los obligaba a dar por cierto lo que decían los libros, sino que los impulsaba a analizar a fondo cada aseveración y crear sus propias conclusiones.El decía: “Lo cierto y verdadero no es lo que dijo Aristóteles o Séneca, lo cierto es lo que cada uno de ustedes haga suyo y lo asimile como propio”.
Fueron para Cacho unos años de feliz realización y descubrir valores en sus jóvenes alumnos, pero Dios quiso que tuviera contacto con otro grupo de jóvenes que lo admiraron, respetaron y asumieron sus enseñanzas. Esto sucedió cuando lo nombraron asesor del Centro de ex alumnos salesianos Policarpo Sandú. El Padre Policarpo Sandú fue un sacerdote misionero muy ejemplar y en honor a él su departamento fue llamado Pay Sandú. Pay en guaraní significa Padre.
Así , en esos días Cacho vivió rodeado de jóvenes, los liceístas durante el día y los ex alumnos por la noche. Los caminos del señor son infinitos, sus designios inexorables. Evidentemente nuestro Padre Dios, le cambió los personajes de su celo apostólico. No más niños, ahora debía velar por los jóvenes que se le confiaban.
A LAS ÓRDENES DEL OBISPO
Su trabajo con los jóvenes no pasó desapercibido. Así que el Obispo, Marcelo Mendiharat (desde el exilio), lo nombraba primer Asesor Diocesano de la naciente Pastoral Juvenil de Paysandú. La Diócesis de Salto abarcaba los departamentos de Rivera, Salto, Paysandú y Río Negro. Cacho aceptó la proposición y se lo comunicó al Padre Director de Paysandú. El Director era el Padre Aníbal Rivero, quien lo felicitó y le manifestó lo orgulloso que estaba por ese nombramiento. Acordaron que Cacho mantuviera su dormitorio en el Colegio Nuestra Señora del Rosario y que ya que viajaría por otros departamentos, buscara en las casas salesianas locales un lugar que le sirviera de albergue al trabajar en la localidad.
Cacho fue organizando en cada departamento varios Centros Juveniles. Les enseñó a estudiar los valores y antivalores de su comunidad y a proponer soluciones factibles. Luego, a documentar un plan de trabajo y a organizarse para llevarlo a cabo. Esta dinámica de la Pastoral Juvenil fue muy atractiva para todos y mereció que el Padre Cacho fuese invitado a participar de un Congreso Mundial de Jóvenes que se realizó en Holanda.
Era algo muy ecuménico porque participaban representantes de núcleos juveniles judíos, musulmanes, anglicanos, cristianos etc. A Cacho le emocionó mucho cuando tuvo que dirigir, junto a un rabino y a un obispo anglicano la paraliturgia del día antes de comenzar las deliberaciones.
Cuando regresaron del Congreso, él y los jóvenes que lo acompañaron, elevaron un documento a consideración de Monseñor Marcelo Mendihart. Se trababa de recomendaciones para completar la Pastoral Juvenil a luz de los aportes aprovechados del Congreso Mundial.
Pero no todo es flores y rosas. Dentro de la Congregación Salesiana hubo celos porque el Padre Cacho no había solicitado permiso a sus superiores para trabajar en la Diócesis . En segundo lugar, había que bajarle los humos al curita porque la autoestima se le disparó. Así que se le asignaron responsabilidades en capellanías del departamento de Paysandú, donde pudo cultivar amistades muy sinceras y constructivas.

Pasa a vivir en la Parroquia San Benito donde, de alguna forma era liberado por la Congregación en lo que tenía que ver con las tareas educativas, así podía

 

 

SIERVO DE DIOS (Parte X) por. Julio César Romero

 

COMUNIDAD

Evaluando los cambios que se fueron operando en mi hermano Isidro Ruben Alonso, debo consignar que siempre fue de un carácter dulce y humilde. Prefería estar en un segundo lugar a que lo destacaran. Si lo nombraban como ejemplo se ponía colorado y decía para si mismo: “trágame tierra”. Nada de protagonismos para Cacho. El prefería ser el muchacho enfermizo , callado, humilde, responsable y fiel cumplidor. El cargo que le dio el Obispo Marcelo Mendiharat, lo desplazó un poco de la Congregación. Debía escuchar muchas campanas, muchos criterios, tenía largos momentos de meditación solitaria y pudo comparar el ruidaje de un colegio con trabajos en pequeños equipos. Retrotrayéndose consideró que la Congregación Salesiana, le daba más importancia y ponía como modelos a “elefantes blancos” , en lugar de pequeñas comunidades con muchos salesianos laicos (si se puede) y pocos salesianos consagrados. Esta tesis, de volver a lo simple y sencillo, la expuso en el Congreso Inspectorial Salesiano de 1968. Sólo quedó en actas y nada se hizo al respecto. En el Congreso de 1969 volvió a criticar la organización Inspectorial actual y de mala gana se votó una moción para que hiciera propuestas por escrito. Elevó entonces un nutrido documento en el que alababa la concepción de la pequeña comunidad salesiana, tal cual existía en tiempos del Padre Miguel Rua. También comparaba a la familia salesiana uruguaya de 1968 con la familia nostra allá en los años del Padre Vaula. Explicaba que en casas salesianas con muchas actividades entrecruzadas donde el trabajo era lo principal y la vida religiosa era cosa secundaria, se perdía mucho el espíritu de Don Bosco. Y el reglamento imposible de cumplir. Ya no se madrugaba para hacer la obligada meditación. Nada de meditación. ¡ Trabajo y más trabajo!. No estamos formando seres para un futuro próximo, estamos trabajando para las arcas. ¡No somos una empresa capitalista, somos salesianos de Don Bosco!. Pensemos hermanos que si estamos en la Congregación es para perfeccionarnos y para darnos por entero al prójimo. En un “elefante blanco” , no tenemos tiempo ni lugar para intercambiar con nuestros hermanos, ni para meditar en comunidad. ¡Volvamos a la pequeña comunidad!. No digo que prendamos fuego a los Talleres de Don Bosco. Digo que esa especie de mansión sea nuestro lugar de trabajo y nuestro hogar sea una pequeña casita en las cercanía. Allí será la sede de la pequeña comunidad. Haremos nuestra forma de trabajo y a la nochecita regresamos a nuestro hogar, cocinamos, comemos juntos, leemos, meditamos, intercambiamos experiencias, mateamos. En fin, cultivamos el espíritu fraterno que tanto nos inculcó Don Bosco. Al fin la Inspectoría emitió una resolución por la cual se autorizaba al Padre Alonso a dirigir una experiencia de “Pequeña Comunidad” , bajo las siguientes condiciones: 1 Debía realizarse en una humilde vivienda en la ciudad de Rivera. 2 El jefe del proyecto, podría elegir a otros dos salesianos que lo secundaran en la experiencia. 3 No debía respaldarse mucho , ni poco, en el colegio salesiano de Rivera. Podía pernoctar una semana, luego de lo cual quedarse a dormir era como abandonar el proyecto. El que lo hiciera retornaría a Montevideo. $ Se le entregaría dinero como para alquilar una casita y mantenerse por un mes. Luego de eso subsistirían con el dinero de su trabajo. 5 Llevarían un acta del fiel cumplimiento del reglamento de Don Bosco. Seguían una serie de disposiciones disciplinarias que en nada molestaron a los participantes que venían aupando a Cacho en su posición. Fueron el Padre Antonio Carcabelos y el Padre Eulalio Landa. Yo les dije en aquel entonces: son como los tres monjes rebeldes, ténganme al tanto. (Julio María Alonso Alonso – hermano del Padre Cacho). Con el próximo número de Raíces, ofreceremos como fue esa experiencia de convivencia junto a los pobres en Pueblo Nuevo de Rivera.


 

PADRE CACHO
SIERVO DE DIOS (Parte XI)               por. Julio César Romero Magliocca

LA EXPERIENCIA DE LA PEQUEÑA COMUNIDAD
Se complementaban de lo más bien los tres monjes. Carcabelos era alegre, extrovertido, inventor de bromas, optimista, generoso y creativo. Landa era como un santo escapado del cielo, tierno , alegre, bueno, un tanto pesimista, sumamente integrado a la congregación, le gustaba que lo alegraran con chistes y bromas y aceptaba hasta las más pesadas.
Cacho sentía el peso de la responsabilidad y les dijo: “ nuestra primera responsabilidad es con la experiencia, así que echaremos para adelante, salga lo que salga. Lo primero será el trabajo, lo segundo seremos como misioneros en este barrio de gente humilde. Tercero seguiremos aferrados a Don Bosco y cumpliremos estrictamente su reglamento.”
Ocuparon la casita a los pocos días de llegar a Rivera. Tenían tres dormitorios, una sala amplia, cocina, recibo, porche y un cuarto de hectárea para limpiar y plantar. El primero que consiguió trabajo fue Carcabelos como vendedor de parcelas en el cementerio. Estaba contentísimo porque si dedicaba la mañana a vender era suficiente y en la tarde al trabajo pastoral. Landa se presentó al liceo de Rivera y enseguida lo tomaron cargándolo con varias materias del 3er año. Cacho también pasó a dar clases de Filosofía en el liceo de monjas, sin recargarse demasiado porque había que cumplir con los objetivos de la “Pequeña Comunidad”.
Total los tres trabajaban intensamente en las mañanas. Antes de salir hacían la meditación juntos, desayunaban y cada cual en lo suyo a las 8 de la mañana. A las 11 y 30 procuraban estar todos en la casa, en familia, tomando mate e intercambiando experiencias. Aquí se notaba el ferviente deseo de ayudar. Dos colaborando y uno exponiendo un problema. Esto es una pequeña comunidad y no un campo de concentración (tomado de uno de los informes de Cacho).
Hacían la comida entre los tres siguiendo un plan estructurado cada domingo. Una pequeña siesta hasta las 3 pm. y luego cada cual a recorrer su manzana hasta las 6pm. A esa hora retorno al rancho, trabajaban un poco la tierra, limpiaban, sembraban, etc.
En su recorrido les ofrecieron un galpón vacío y les tocó ir a pedir ayuda a la maderera para armar el altar y algunos bancos. El primer domingo que oficiaron misa, vieron con sorpresa que los vecinos traían sus asientos. Una preocupación menos. Alguien donó e instaló una campana…
Todo esto lo consignaba Cacho en sus informes a la Inspectoría. El Inspector era el padre Héctor Lecuona el cual sentía que esta experiencia que se les escapaba de las manos y mandaba al Padre Carlos Techera a inspeccionar a los tres monjes. Lo cierto es que su experiencia trascendió. Un piquete de soldados vino a molestarlos y encontraron la casa vacía. Cada cual se había refugiado donde había podido. Cuando Cacho terminó sus clases , un día las monjas no lo dejaron ir. Lo instalaron en el cuarto del Obispo y lo alimentaron. Por cierto que estaba en contacto con Landa que lo tenían bien parapetado y con Carcabelos al que le sobraban tumbas donde refugiarse.
Lo cierto es que tiempos borrascosos soplaban en la Inspectoría . El Padre Techera fue portavoz de una mala noticia. La experiencia se corta, cada cual debe volver a su antigua posición. Esto cayó como un balde de agua fría. ¿Cómo decir a los pobres que los abandonaban?.
Hubo que rescatar el mobiliario de la casa, despedirse de los vecinos, abandonar sus trabajos e instalarse en el Colegio Salesiano de Rivera. El Inspector estaría contento, ganó tres manos de obra, aptos para cualquier cargo. Carcabelos no bajó a Montevideo. Se fu directamente a Salto a ponerse a la orden del Obispo. Landa si se presentó a la Inspectoría y le dieron la orden de permanecer en talleres hasta que decidieran su destino. El clamó que nunca había sido tan feliz como en la “Pequeña Comunidad”.
Cacho mientras tanto, se enfrentó al Inspector, le entregó su informe de esos años. Este le dijo que sería perdonado si daba señal de arrepentimiento. Con gusto – respondió – “me arrepiento de mis pecados y de los tuyos. Vuelvo a la Congregación a formular una Pastoral para los pobres.”
-¡Vuelves y obedeces. Los Salesianos estamos para servir a los niños y a los jóvenes.
Queridos amigos lectores , de esa experiencia en la Pequeña Comunidad, ofreceremos el testimonio de José Carcabelos con RAICES de abril 2018.

 

SIERVO DE DIOS (Parte XII)               

por. Julio César Romero Magliocca

TESTIMONIO DE JOSÉ ANTONIO CARCABELOS “Padre TONO”
Último de los sobrevivientes de esa experiencia en Pueblo Nuevo de Rivera, junto a Eulalio Landa e Isidro Alonso – Padre Cacho.
“A Cacho lo fui conociendo a través de lo que es el camino de formación en la congregación Salesiana. Al principio no nos conocimos mucho porque él estaba en una etapa de formación en Argentina (Córdoba). Más tarde, cuando vino a trabajar al Uruguay, entonces ahí lo fui encontrando , no en una forma frecuente, sino esporádicamente. Los pasos más firmes diríamos así, ya fueron charlando un poco sobre nuestros planes y proyectos…”
“…sobre todo lo importante me parecen, fueron unas instancias de revisión general que hacía la congregación en todo el mundo, eso permitió encuentros más seguidos. Ya ahí nos íbamos escuchando y analizando elementos que teníamos en común. Había una inquietud firme entre los dos de que nos sentíamos convocados a una propuesta comunitaria fuera de lo que habíamos vivido, que eran instancias de comunidades educativas formales y que nos parecía que lo presencial en un barrio en aquellos años, estaba con una experiencia de trabajo muy sencilla en la parte primaria de los colegios”.
“Cuando iniciamos la experiencia en Rivera, nosotros no elegimos el lugar, porque nosotros habíamos preparado digamos así con bastante antelación y propusimos un determinado lugar por la preparación que habíamos hecho, por la Diócesis que habíamos elegido, por los Laicos que se suponían que íbamos a ser nosotros, pero la congregación Salesiana analizó y determinó que o era Rivera o era Rivera. El barrio en el cual iniciamos esa experiencia de presencia, allí se llamaba , y se llama “Pueblo Nuevo”.
“…está en Rivera casi en el límite con Livramento, camino al aeropuerto…Nosotros le decíamos “Pueblo Nuevo” y todo, pero es un clásico camino al aeropuerto asfaltado. Las casas que estaban más cercanas al asfalto eran de cemento, y ciertas comodidades y los otros más adentro, más pobres, más carentes. Entre las cosas que nosotros evaluamos, nos parecía que nuestra subsistencia iba a ser lo más embromado…”
“¿Cómo vivir tres hombres de su trabajo? , ¿qué podíamos conseguir o lo que fuere? Y sin embargo eso nunca fue un problema, surgieron cualquier otro tipo de problemas, pero nunca de subsistencia. Nosotros intentamos vivir nuestro testimonio de curas, como vecinos de un barrio, entonces teníamos algo que defendíamos para nosotros, que eran los datos de la oración, los datos de la celebración y lo otro la convivencia con el vecino, ir creando quienes éramos”.
“Cuando se decidió que fuera Rivera cada uno de nosotros tenía un núcleo de gente que estaba enterado de la propuesta y que conocía, además, que estaba dispuesto siempre a acompañar…Cacho cuando estuvo en Paysandú – tenía en Paysandú – Landa tenía en Montevideo y yo tenía en Rivera, entonces Arturo Pereira era conocido mío y de ahí se fue relacionando y conociéndonos a los tres”.
“Arturo era una persona de muy buena formación, de análisis muy certeros entonces para ayudarnos de que no estuviéramos en las nubes o lo que fuere contábamos con su aporte. El cual fue muy valioso, muy complementado por Gladis su señora y su familia, ya que nos iban ayudando a entender y haciéndonos ver como ellos decían” ….esto puede ser peligroso, esto puede ser así, les puede pasar esto otro…”
“Teníamos en Rivera , religiosas, curas, familias que nos iban intercambiando sus propuestas, sus dificultades, como un aparato de apoyo diríamos. Nosotros habíamos solicitado a la congregación para implementar esta experiencia, un mínimo de tres años. Nos faltó digamos así, la salud de uno de nuestros compañeros. El Padre Landa, comenzó a sentir un malestar de carácter psicológico , y no se dejaba ayudar, entonces un elemento que con Cacho teníamos que definir era, la salud de Landa antes que nuestra experiencia”.
“Eso fue muy doloroso para nosotros, porque tuvimos que ir a las mismas personas que nos estaban autorizando medio a regañadientes a plantearles el hecho, a pedir la integración de otro compañero, a permitir seguir , y bueno. Nos dijeron que si faltaba uno, no entraba nadie y lo nuestro debería ser que cada uno volviera a determinados lugares que ellos nos proponían. Es ahí cuando el Padre Landa va para Montevideo, para un intento de hacerse atender que no cristalizó del todo, luego él tiene un accidente de ciclismo y va a tener una pequeña regresión , quedará con cosas difíciles de superar, en fin…”
“Nosotros lo habíamos integrado a nuestro camino de experiencia porque entendíamos que se estaba perdiendo un valor incalculable en esa persona, nadie lo valoraba en lo que había sido a su edad, que visión tenía y que pasos valiosos estaba dando , ¿no?.”
“Cacho estuvo analizando que pasos dar luego de esa experiencia (abortada), porque todavía vivía su mamá en Montevideo, ese fue uno de los elementos que tuvo en cuenta y entonces se integró a Montevideo, por eso nos separamos nosotros, la cercanía a su madre, los últimos años y lo mío en relación a que la Diócesis de Salto para mi era prioritario”
“Luego la experiencia de Cacho en Montevideo, la viví a través del propio Cacho porque luego mantendría un vínculo muy fuerte con Salto y Paysandú, entonces nos veíamos en Salto y me interiorizaba de sus avances. Yo pienso que esa experiencia que estaba haciendo en Montevideo fue siempre lo de él…Se sintió profundamente llamado a un testimonio de presencia en medio de la gente pobre. Con lo de Cacho yo aprendí mucho, que se puede vivir la bondad en la forma que lo vivió él, pero lo de Cacho fue heroico, porque el entregó su vida a gotitas, con un don maravilloso”
Querido lector lo invitamos a seguir esta historia con Raíces de Mayo 2018 , allí tendremos el testimonio del Prof. Pereira, gran colaborador de Cacho en su experiencia en Rivera.


 

SIERVO DE DIOS (Parte XIII)               
por. Julio César Romero Magliocca

Don Arturo Pereira cuenta su experiencia junto a CACHO.
“Eran años difíciles, inmediatamente después del golpe de Estado. Especialmente en lo que se refiere a la persecución de militantes políticos, sociales y religiosos, que estaban más comprometidos con los pobres y generaban una amenaza para los que detentaban el poder ilegítimamente. En el interior esta situación era acompañada de la discriminación social por miedo y/o complicidad. En comunidades pequeñas donde existe mayor visibilidad, como es el caso de Rivera , era aun más riesgoso jugarse por el prójimo”.
“En este entorno conocimos al Padre “Cacho” en el año 1974. Se trató de un encuentro casual, en una tarde de otoño, en un barrio sub. Urbano al sur de la Ciudad de Rivera. El Padre Cacho, conjuntamente con los sacerdotes Salesianos, Eulalio Landa y José Carcabelos, estaban más excluidos. Esto implicaba ir a vivir en un barrio con muchas carencias materiales, sociales y espirituales. La idea central era encontrar un lugar entre los pobres con quienes compartir la vida. Vivir con y como los pobres, vivir y como Cristo.”
“ Inicialmente alquilaron una casilla de madera ubicada en el barrio “Pueblo Nuevo” , comunidad con escaso nivel de pertenencia por parte de la población allí asentada y que consecuentemente presentaba dificultades en lo que refiere a la participación , organización y compromiso con las actividades que allí se promovían. A pesar de estas condiciones adversas y las dificultades que imponía el entorno político social, ellos fueron sembrando relaciones profundas con la comunidad y especialmente con algunos vecinos, los que algunos recuerdan aún, como referentes para su compromiso con los demás.”
“Esta pequeña y verdadera comunidad Cristiana, puso de manifiesto las diferencias vocacionales de los tres Sacerdotes a saber : Eulalio , de fácil relación con las personas con quién se encontraba, se inclinó claramente hacia lo Espiritual; José puso en evidencia su vocación docente en diversas comunidades religiosas como por ejemplo el Colegio Teresiano de Santana do Livramento (Brasil) ; Cacho , en cambio, demostró una gran sensibilidad y capacidad de escucha ubicándose más próximo a las personas y su problemática cotidiana con un fuerte contenido social.”
“Igualmente siguió, convocando, integrando y comprometiendo a un grupo de jóvenes riverenses con el trabajo social, los que se reunían en el patio de la casilla. Muchos de estos jóvenes se transformaron en líderes en las organizaciones sociales, y algunos trabajaron posteriormente con Cacho en Plácido Ellauri en Montevideo, más específicamente en la Organización San Vicente. Este trabajo con jóvenes se llevó adelante al margen de la Pastoral Juvenil de la Parroquia San Pedro de los padres Salesianos. Esto pudo haber sido alguno de los factores que generaron el alejamiento de los tres sacerdotes de la pequeña Comunidad Sacerdotal y de la ciudad de Rivera”.
“El fue a vivir y testimonió como un vecino más, la vida de los pobres y la presencia de Cristo Hombre entre los más humildes”.
“Desde su condición de hombre, vecino , no ostentó ni ocultó su identidad de sacerdote, se integró y esperó, que la comunidad lo llamara a ejercer su vocación sacerdotal. Encontró a Cristo en el permanente enfrentamiento y ¿por qué no? , conflicto …entre su formación y la realidad que lo golpeaba. Por esto reiteramos que el Padre Cacho no tenía “un plan” , para los pobres. El se jugó, esperando y estimulando el desarrollo de un proceso abierto y en construcción permanente de la conciencia crítica. Esta búsqueda implicaba que en comunidad se aprendiera y conociera la realidad para juntos transformarla a la luz del evangelio,”
Querido lector , lo invitamos a seguir este relato de uno de los más importantes colaboradores del Padre Cacho en su etapa de Rivera…con RAICES de junio 2018.

 


 

 SIERVO DE DIOS (Parte XIII)               
por. Julio César Romero Magliocca

Don Arturo Pereira cuenta su experiencia junto a CACHO (Parte II)
EL MÉTODO DE PAULO FREIRE EN EL TRABAJO DEL PADRE CACHO
“En las muchas y largas ocasiones en las que el Padre Cacho fue huésped de nuestro hogar, no fue poco el tiempo dedicado a la necesidad de conocer la cultura de los pobres para desde ese aprendizaje, elaborar una propuesta de trabajo pedagógico. De ese modo es que intercambiamos experiencias, conocimiento y lecturas que culminaron en una invitación formal del Padre Cacho, para que nosotros fuéramos mensualmente a Montevideo para reunirnos con vecinos y con gran parte del equipo que lo asesoraba en otras áreas : veterinarios, médicos, arquitectos, estudiantes universitarios, asistentes sociales etc”.
“El eje transversal era la educación como herramienta básica de la formación de la conciencia crítica en el cotidiano de los vecinos. Es decir en la construcción de las viviendas, en la policlínica veterinaria, en la policlínica médica, en los comedores y ollas populares, talleres, etc. Este proceso era posible si generábamos un clima de reflexión crítica, sobre las prácticas cotidianas de todos los actores sociales y las entendíamos como un todo y no como actividades aisladas. Al tiempo que compartiendo esa reflexión con un número creciente de vecinos aumentando la participación y compromiso de los sujetos de la acción, es decir los vecinos”.
LA IGLESIA PARA CACHO
Para Cacho la Iglesia es el pueblo de Dios, sobre todo los más excluidos , explotados y perseguidos. Esa Iglesia no abandonó la obra de Cacho. La Iglesia-institución , es decir , la otra Iglesia, tiene muchas dificultades en acercarse y comprender a los más pobres, aún cuando no los ha abandonado totalmente. Hay experiencias positivas a la luz del testimonio de Cacho. Como cristianos estamos seguros, que todos aquellos que tuvimos la oportunidad de convivir con Cacho y hacer parte de su experiencia, desde los más diversos lugares aportamos para que la Iglesia-institución se acerque a la Iglesia que construía Cacho”.
CACHO PARA NOSOTROS FUE :
“Se trató de un hombre de mucha Fe, de una sencillez que lo hacía transparente ante la mirada de quién quiera que fuera, un optimista, amante de los jóvenes y profundamente comprometido con su pueblo. En Cacho el sentimiento de miedo nunca estuvo presente por mas difíciles que fueran las circunstancias que debiera atravesar. Cacho te desafiaba permanentemente a que te comprometieras con el otro, no con palabras sino enfrentándote a la situación que el otro vivía. Desde su aparente fragilidad, evidenciaba una fortaleza contagiante.
(Con Raíces del mes de julio , estaremos ofreciendo el testimonio de Claudio Machado (Asistente Social) que trabajara con Cacho en esa experiencia de Rivera y luego continuara en Aparicio Saravia (Montevideo).

Querido lector , lo invitamos a seguir este relato de uno de los más importantes colaboradores del Padre Cacho en su etapa de Rivera…con RAICES de junio 2018.


PADRE CACHO – Siervo de Dios (Parte XIV).
Por. Julio César Romero Magliocca

 

Testimonio de Claudio Machado

Asistente Social que se integra a la primera experiencia de Cacho en Rivera “Pueblo Nuevo”, en el año 1976. Luego lo acompañaría desde el año 1982 en las comunidades de Aparicio Saravia, permaneciendo algún tiempo más , luego de su muerte.

“A Cacho lo conozco en el año 1976 por intermedio de mi primo Nelson de Assis, el que me invitó a participar de un grupo juvenil en la parroquia salesiana de Rivera, dirigido por el Padre Cacho quién me recibió con mucha amabilidad. Desde ese primer encuentro se fue construyendo una fuerte y franca amistad hasta su fallecimiento. Mi labor era como integrante del grupo juvenil salesiano, el cual me brindó un espacio de crecimiento personal integral muy significativo, y además porque en el corto plazo me motivó al compromiso cristiano junto a otros compañeros, realizando acciones de solidaridad social en la comunidad.

Me tocó compartir con él en la casilla en “Pueblo Nuevo” de Rivera , fue una experiencia muy corta, cargada de mucha emotividad, donde fui entendiendo el verdadero compromiso de un cristiano con el hermano sufriente y desposeído. El principal hecho vivido en la casita fue el día que lo llevaron detenido, estábamos preparando la reunión que íbamos a tener con el grupo juvenil, luego de haber llegado de la ciudad de Artigas, donde vivimos una frustrante y dolorosa experiencia ya que habíamos estado detenidos y echados de la ciudad como si fuéramos delincuentes y lo único que pretendíamos hacer era realizar una jornada juvenil con jóvenes de ambas ciudades para profundizar en la Fe. Estábamos reunidos para preparar el temario de la reunión ya que había que analizar y elaborar con el grupo lo sucedido para no caer en el desánimo y en la desesperanza. Fue el último día de Cacho en la casita y en Rivera.

“Cuando tuvo que abandonar ese proyecto de experiencia en el barrio, lo vivió con mucha tristeza y dolor, especialmente porque ya que esta experiencia de inserción comunitaria estaba en fuerte crecimiento, generándose una vivencia de Fe muy significativa, la que se fortalecía en el protagonismo de los vecinos desde lo cotidiano, integrados a una nueva visión y opción de la de la iglesia orientada a la construcción de una sociedad fraterna, justa y libre.
Su otra gran preocupación era el grupo de jóvenes al cual yo pertenecía, ya que no había quién se hiciera responsable de su acompañamiento y porque además el grupo en su rebeldía y dolor no estaba, en esa situación, aceptar un sucesor del Padre Cacho.

El día en el que el Padre Cacho se fue “echado” de Rivera, por el jefe de policía de la época y sin el debido apoyo de la iglesia , los jóvenes fuimos quienes los acompañamos a tomar a medianoche el ómnibus de Turil que lo trasladaría a Montevideo, en la parada del cementerio , vaya la paradoja, abrazados en un llanto continuo, sin entender y sin consuelo por lo que estaba sucediendo. Fue uno de los días más tristes de mi vida.

Estábamos en plena dictadura, cualquier actividad que nucleaba personas y en especial jóvenes, era de desconfiar, de inmediato se activaban los mecanismos de control y cuestionamiento por parte de la policía. Éramos un grupo muy grande, que gracias al compromiso de Cacho y su asesoramiento crecíamos en la Fe y por ende en el compromiso ciudadano con la justicia, solidaridad y verdad sobre la realidad de nuestro país.

Las causas que determinaron el final de la experiencia fueron 3, a mi entender fundamentalmente:

  1. La experiencia que se desarrollaba junto a otros sacerdote P. Landa y P. José Carcabelos desde la casita, que se transformaba en una creciente comunidad de base y en una referencia de una nueva Iglesia que se “embarraba los pies” junto a sus hermanos. Esto no era aceptado por los dictadores de turno y por parte de la Iglesia entre ellos su propia congregación que no quería que se fueran a vivir al barrio, sino que la actividad fuera desarrollada desde la parroquia
  2. La actividad con los jóvenes formándolos integralmente para que fueran como deseaba Don Bosco, para sus muchachos “los hijos del pueblo” buenos cristianos y honrados ciudadanos. Estábamos en continuo control por parte de las autoridades, siendo inclusive agredidos por “desconocidos” , porque muchas de las veces no daban la cara.

 

  1. Porque había que sacarlo del medio, su compromiso personal, era un testimonio convincente que la genge creía, por ser honesto, decente y radical en sus principios cristianos. No imponía, pero sus reflexiones preocupaban al opresor, al soberbio y al injusto y llevaba a todos a ser comprometidos, a ser continuadores de Jesús, el que libera , que ama y está presente en la justicia, en la verdad y en la fraternidad entre los hombres.

 

“Cacho era una persona extraordinaria, con una personalidad muy rica en espiritualidad, en conocimientos y en su compromiso sin claudicaciones con los más desposeídos y marginados de nuestra sociedad. Su lucha era por la dignidad del hombre en cualquier parte del mundo. Que las voces de los hermanos olvidados , discriminados y vulnerados en sus derechos despertara en una nueva sociedad sin excluidos, más fraterna y a escala humana.

Su aspecto físico aparentaba fragilidad. Su timidez aparentaba ser muy débil y de fácil convencimiento. Era muy humilde y respetuoso de la opinión del otro y era desde una posición pacífica, comprometido con las grandes causas de quien eligió ser sacerdote para entregar su vida hasta su último aliento.
Él estaba siempre donde el vecino sufriente lo necesitaba. Si alguien iba preso injustamente allí estaba El, “mientras no larguen a este vecino, yo no me voy” le decía al oficial de turno. Siempre sin buscar elogios, ni reconocimientos , gastaba su vida con acciones concretas, la reflexión y la acción iban de la mano.

 

Queridos amigos , los invito a seguir con la historia del PADRE CACHO con Raíces de Agosto.

 


 

 PADRE CACHO – SIERVO DE DIOS (Parte XV)  por. Julio César Romero Magliocca

NUEVAS ÓRDENES DEL CIELO

Estuvo en casa un par de días hasta que decidió hablar con el Arzobispo , Monseñor Parteli. Este lo recibió alegremente.

  • No te aflijas. Tú estás en lo que estás y eso no te lo quita nadie
  • Le dijo – y añadió
  • Bastante te han humillado. No te preocupes. Yo hablaré con ti Inspector. Es cierto, los salesianos no tienen programas para pobres, pero la diócesis sí los tiene. Te quedarás conmigo. No vuelvas a la Inspectoría. Yo me encargo de todo.
  • Mirá Alonsito, vete a casa de tu hermano, descansa y espera allí mi llamada. Hay un puesto para ti en el rebaño del Señor.

Qué contento llegó Cacho esa tarde. Y qué cambiado, qué optimista.

  • Bendito sea Dios, seré pastor de las ovejas que más me gustan.

Dos días después fue a ver a Monseñor Parteli respondiendo a su llamado, él le informó que sería el “responsable de la Pastoral de Emergencia”. ¿Qué significaba esto?  : Que debería catequizar a los habitantes del barrio “Cantegril I” , más conocido como Barrio Aparicio Saravia. El barrio tenía su entrada por el Camino Castro. Era su parte angosta, y el largo era Aparicio Saravia. Un total de más de siete hectáreas en los suburbios de Montevideo.

Monseñor Parteli le había recomendado: Territorialmente es zona de la Parroquia de Possolo. “Si tu te instalas en la Parroquia esperando que tus feligreses vayan a ti seguimos trancados. Búscate una casita frente al barrio, la compramos y allí te instalas”.
Al otro día fuimos los dos y recorrimos la calle de entrada. En la acera de enfrente había un negocio y varias casitas. Una toda verde , nos llamó la atención porque tenía un nicho con una virgen. Timbramos y entramos. Nos presentamos y explicamos que queríamos comprar una casita. La señora, ya sesentona nos dijo:

  • Yo soy catequista hasta el momento y le rindo informes al Párroco Bazzano.
  • Soy oriunda de la Ciudad de Nueva Helvecia (Colonia) y necesito volver a la casa paterna. Así que puse la casita en venta y si Monseñor está dispuesto a comprarla se la rebajo a 10 millones.

Era una ganga. Dijo que esperaba una semana y que le dieran la mitad por adelantado y el resto como pudieran. Esa tarde el Obispo supo todos los destalles y mandó expedir el cheque por la mitad. Volvimos a casa y Cacho se lamentó que estábamos en la entrada y no entramos en el “Cantegril”. Al día siguiente fue solo, no traía medallitas pero si muchos caramelos. Los niños vienen y detrás de los padres.
Cuenta que invocó al buen pastor y entró con paso firme en busca de sus ovejas. Preguntó a unos niños si había algún rancho desocupado y le dio caramelos. Lo llevaron con una señora que cura, “curandera del barrio”. Cacho bromeó con ella que él también era curandero y pronto en el barrio , supieron que andaba buscando casa. Con buen criterio le aconsejaban: cerca pero no aquí. Aquí no va a aguantar. Y Cacho contestó:

  • “Aquí será como en la gloria. Yo vine en busca de mis hermanos los pobres”.
  • Nosotros no somos pobres, somos marginales.
  • “No digan eso, ustedes son hijos predilectos de Dios, son pobres, con la pobreza de Cristo”.

 

Hablando con unos y otros llegaron unos jóvenes y le dijeron: Padre, el Pastor quiere que vaya enseguida a verlo. Allá fue y hubo intercambio de información.

  • Soy pastor, menonita.
  • Soy el Padre Cacho, sacerdote ecuménico.
  • ¡Qué bien Padre, me dicen los muchachos que viene a instalarse en el barrio!
  • Eso espero. Mis superiores quieren que adquiera un rancho y aquí me instalé.
  • Yo acabo de vender mi bienhechuría a esta gente y dentro de dos días me voy. Me mandan a Brasil y estoy atrasado. Quiero, mañana que tenemos reunión, que usted venga y le traspaso al grupo juvenil que vengo formando desde hace dos años, y prosiguió..
  • A usted lo ha mandado Dios, porque estos jóvenes están entusiasmados con su formación cristiana y se iban a quedar sin Pastor.

 


 

PADRE CACHO – SIERVO DE DIOS (Parte XVI)  por. Julio César Romero Magliocca

LOS COMIENZOS EN EL PARAISO DE LOS POBRES
APARICIO SARAVIA – Epicentro de la pobreza montevideana

Crónicas antiguas pueden asegurar que los primeros pobladores de estas tierras fueron inmigrantes de origen europeo , y en su gran mayoría italianos.
Doña Clota, una de las primeras pobladoras de esta zona recuerda:
“La única calle asfaltada era Aparicio Saravia. Enrique Castro era un camino de piedra tosca. Guarapirú no existía, era cortada; Timbúes tampoco, era campo nomás . Después se fueron haciendo sendas con los carros. Con los años, el Municipio fue haciendo los mapas, tranzando las calles…”
Todos esos terrenos por el año 1900 se fueron fraccionando en solares más pequeños como resultado de herencias familiares o ventas que se hacían con distintos fines. Por diversas razones, muchos de los solares quedan en situación de baldíos, mientras que otros a instancias de sus moradores construyen viviendas. Debemos situarnos en los años 50 o 60 , que es cuando de alguna manera esos conjuntos de viviendas precarias, construidas con puntales, retazos de chapas provenientes en muchos casos de restos de tanques, nylon y cartón, se los comienzan a denominar “cantegriles” , una forma irónica de llamarlos, como deformación del nombre del lujoso “Cantegril Country Club” de Punta del Este.

Por aquella época Montevideo comienza a sentirse poblado en varios de los terrenos baldíos por el típico “ranchito” , vivienda precaria que posibilitaba al ciudadano que llegaba del campo en la mayoría de los casos, a levantar su vivienda transitoria a expensas de un posible desalojo por estar ocupando terrenos que si bien eran baldíos, tenían un dueño o estaban en situación de remate judicial, mientras tanto allí vivían y desarrollaban su vida familiar.
Múltiples razones son las que llevaban a mucha gente del interior del país llegar hasta la gran ciudad, una de ellas fue el estancamiento del agro, y el siguiente despido masivo de peones, otro sería las complicaciones de tantas familias que vivían en distintos lugares de Montevideo que al no poder pagar un alquiler se veían arrastrados a estos modelos de viviendas precarias.

El Campesino que llegaba a estos lugares tenía la habitualidad de manejarse con el caballo y el carro, prontamente veían solucionado su problema económico diario, al salir hacer la recolección de aquellos valores en chapa, cartón, vidrio, papel que luego llevarían a los grandes depósitos en donde acopiaban todo el producido de este agente ecológico, que luego haría llegar a la industria para procesarlo nuevamente.

Recuerda un vecino: “Éramos un barrio pobre, todas las familias muy humildes, viviendo en ranchitos fabricados con chapa, y el trabajo para ganarse el pan era con un carrito tanto de mano como de caballo.”
Claro está decirlo, este trasiego sacrificado del “clasificador” , luego de caminatas en su gran mayoría, ya que no todos tenían carro y caballo, les devolvía en pesos flacos al momento de verse las caras con el dueño del local que pagaría por el producto de su trabajo. Por otro lado el pobre que dependía de la suerte en lo que encontrara, si antes no se lo había llevado otro compañero que pasaba más temprano, tenía que luchar con el estado del tiempo ya que el día de lluvia era el terror para su trabajo, ya no se podía salir a recolectar y luego clasificar, la lluvia era su enemiga.

 


 

PADRE CACHO
Siervo de Dios. ( Parte XVII). Por Julio César Romero Magliocca

CACHO TOMA EL REBAÑO

Al día siguiente el pastor menonita les presentó uno por uno a todos muchachos y a cada una de la muchachas. En total 17 y comenzaron una paraliturgia dirigida por el pastor. Era su despedida y la entrega de su grey. Un momento emocionante. Cuando le tocó hablar a Cacho les dijo que la imagen del pastor les debía quedar firme en su memoria porque él les enseñó lo que era realmente Cristo y les enseñó a amarlo. Cacho venía preparado y le regaló al pastor, en nombre de todo el grupo , un crucifijo para llevarlo colgado al cuello. Era de madera rústica parar recordar a un Cristo pobre que le prestó el rebaño que hoy le tocaba traspasar al pastor católico. También le obsequió un librito de Tomás Kempis y le dijo:

“Este librito es una joyita. Cuando sientas desánimo, te sientas dolorido o relegado, abre el librito y lee la página que te haya tocado en suerte, sentirás la fraternal voz de Cristo refonfortándote”.

Esta despedida se hizo en un cobertizo que era de un vecino. Allí guardaba todas las noches su carro y ponía a dormir su caballo.
En los costados – le dijo el vecino – verá muchos cajones de madera y de plástico. Los muchachos lo usan para sentarse. También tiene una mesa y una silla para usted. Mucho me gustaría que Ud. Padre , nos diera misa los domingos. Cacho le respondió:

“Gracias, muchas gracias. A Ud. y a su caballo, esperemos no perturbar. Los sábados a las 3 pm será la misa compartida con los jóvenes”.

No hubo que hacer mucha propaganda eucarística para estas celebraciones.
El sábado vinieron los jóvenes, algunos traían instrumentos musicales, todos e mostraban alegres y participativos. Les encantó las oraciones previas a la lectura y cuando llegó la parte del “yo pecador” ahí fueron tomando la palabra uno a uno y confesaban sus pecados, algunos lloraban, otros pedían perdón a Dios y a sus amigos.

Cuando hubo que cantar el “Kyrie” y el “Gloria” , entonaron cantos improvisados muy interpretativos de la liturgia. Cuando se hicieron las lecturas todo fue más dinámico pero en la homilía, cada uno tenía algo que decir al respecto. Total una misa que debía durar no más de una hora y media, se prolongó hasta las ocho de la noche. ¡ Qué felices estaban todos!

De  allí lo llevaron a casa del carpintero, el buen hombre lo contó al reverendo que hacía unos meses había enviudado y era urgente que se trasladara a la ciudad de Colonia. Allí estaban sus padres ancianos, dos hermanas y una amplia casa donde podían recuperar la familia.

-Mi vivienda la construí con buen material. Tiene buenas comodidades, buenos muebles y una cerca para aprovechar el terreno frontal y el huerto. Todo lo traspaso y me gustaría que usted se instalara aquí.

Así quedó concertado y por la suma de 6 millones se hizo el traspaso y su ocupación para dentro de 15 días. En ese lapso, Cacho fue estableciendo la estrategia primaria para el crecimiento y mejoramiento total de su nueva comunidad.

 


 

PADRE CACHO – Siervo de Dios (Parte XVIII)
PLANIFICACIÓN-CRECIMIENTO-LIBERACIÓN


La creatividad de CACHO trabajaba en esos días a millón y su inspiración divina a requeté millón. Así me decía mi hermano en algunas sesiones con mate en que dialogamos:
“El Padre nos exige, nos da misiones a cumplir, pero también nos de las herramientas necesarias. No solo, nos dicta sus inspiraciones. Hay que estar atentos a la voz de Dios”
Él veía claro que su misión no era alimentar a cinco mil bocas. Era enseñarles a buscar su sustento, a organizarse para progresar todos juntos, a crear servicios comunitarios para beneficiar a todo el barrio, a tener conciencia de su propio valor y hacerse valer. De lograr la auto liberación y no vivir en la marginalidad a que la sociedad los relegaba. Aún antes de instalarse en su nuevo domicilio , había logrado realizar una primera reunión de vecinos y allí se formalizó previamente una Comisión Directiva. Querían que CACHO la presidiera.

  • “¡No, no! Si todavía no puse los dos pies adentro. Ustedes son los veteranos, ustedes son los que conocen los problemas. Trabajaremos juntos para resolverlos”.

Y así nació el lema de Aparicio Saravia : “Si queremos podemos”
Se señaló la prioridad de limpieza, higiene en las caminerías. Así se les ocurrió hacer un depósito abierto, donde cada familia arrojaría su basura. Ir cubriendo los senderos con cemento. Dedicar un sábado al mes para diversos trabajos comunitarios. La casita de CACHO era un punto obligado de quienes buscaban consejos para solucionar problemas. Él no se daba abasto para visitar enfermos, sacar presos de la comisaría y tramitar permisos en la Intendencia.
Se corrió la voz entre los universitarios del “cura con alpargatas” y vinieron los estudiantes de medicina y montaron un consultorio, los de veterinaria igual, los sociólogos se ofrecieron para hacer un censo. Participó de un programa televisivo “Testimonios” , donde enfocó su convivencia en el barrio como un privilegio, no como una heroicidad. No aprovechó para pedir ayuda económica sino solidaridad moral.
-¡No me lleven presos a mis muchachos , porque no tienen trabajo! ¡No traten a mis muchachas como prostitutas!.
Esta audición conmovió a medio Uruguay. Movió la voluntad de algunos y ganó corazones dispuestos a amar a los pobres de solemnidad. Poco a poco los vecinos se fueron organizando con el apoyo de los voluntarios . Se formó la cooperativa de bloques , otra cooperativa de hierro, se pidió ayuda al gremio de la construcción el cual fabricó un gran horno a leña para la cooperativa del pan. El pueblo de Dios marchaba con pasos firmes hacia su propia liberación.

 


 

PADRE CACHO
Siervo de Dios (Parte XIX)  por. Julio César Romero Magliocca

UN ÁNGEL CON UN ALA ROTA

En los dos primeros años de asentamiento, Cacho recibió en su casa todo tipo de huéspedes. Aún recuerdo uno de los primeros, el Padre José, un salesiano joven que marchaba a todos lados en su bicicleta.

  • ¡Vengo a ayudarte, le dijo a su colega!

Le siguieron otros salesianos jóvenes. Cacho les permitía quedarse uno o dos semanas, no más. Estaba como latente si el formaría otra congregación. Cacho no quería esa responsabilidad, con sus pobres tenía bastante. Además – me decía – “no he recibido luces al respecto y yo me siento siempre hijo de Don Bosco. “No soy más que un salesiano en alpargatas”.

Uno de los huéspedes más ilustres que tuvo fue el Padre Spadaccino, el era Párroco en barrio Peñarol, en el tiempo asignado para su retiro espiritual, lo hizo en la casita del Padre Cacho. Decía Spadaccino: “el retiro es para estar cerca de Dios nuestro Señor y la figura de los pobres es lo más representativo de la divinidad”.

Para aquellos días se presentó en la casa una señora vestida humildemente pero se le notaba la alcurnia: “Padre, permítame ayudarlo para lavar mi pecado”.

-¿Cuál es tu pecado? Hija
-Es que tengo el camello muy grande y la aguja muy chica.
-Lo que cuenta no es la cuenta, sino el espíritu de pobreza. Si eres solidaria con Cristo y con los pobres, no hay camello que te cierre las puertas del paraíso.
-Quiero ser solidaria.
-Entonces ama con el corazón y no con el bolsillo. No vengas con un camión de víveres a repartir, ven con un consejo, una medicina, una visita amable, una atención al enfermo, reponer una lámina, llevar a un niño al hospital. Verás que tu solidaridad te proveerá de alegría y felicidad.

Así comenzó Elisa Bordaberry su trabajo en el barrio Aparicio Saravia, junto a Cacho. Comenzaron a entrar las ambulancias a recoger enfermos, comenzó a funcionar la panadería. Elisa hizo reuniones con las mujeres y las incitó a ser emprendedoras, a fabricar, a vender.
De allí surgió la cooperativa de las empanadas y de nuevo los albañiles construyeron un pequeño horno para ellas.

Con esa inyección de ideas y trabajos con la colaboración del municipio y los del Banco Hipotecario se fueron consolidando muchos proyectos, por ejemplo, se logro introducir el agua corriente bien adentro del barrio con cuatro tomas de uso público. Aprovechando de eso se construyó un lavadero múltiple. Tenía cuatro piletas para lavar ropa, cuatro duchas con agua fría y caliente para hombres y para damas. Lo que más conmovió al barrio fue una ayuda fuerte de CEBEMO (Holanda) , para construir un Centro Comunitario que en tres meses quedó pronto con las comodidades que explicitaron los vecinos en reuniones abiertas.
Allí comenzó su función un merendero por las tardes, junto con estudios vigilados a cargo de tres maestras voluntarias. Mientras el Padre Cacho iba lento pero seguro, el ángel de Elisa lo impulsaba impacientemente. Madrugaba, corría de un lado a otro, atendía a varias familias a la vez y Cacho la llamaba a la calma diciéndole:

  • “¡Tranquila Elisa! , que de tu camello no quedan ni los huesos, te has liberado con el Amor y la Solidaridad”.

 

LA INSTRANSIGENCIA DEL PASTOR DILIGENTE

Durante su gestión en dos ocasiones debió concurrir a Congresos Internacionales donde se analizaba la problemática de los desplazados de las grandes urbes y las posibles soluciones. Por ejemplo los delegados de Brasil exponían sobre las “favelas” , los de Venezuela sobre los “cerros”, los de Argentina sobre las “villas” y nuestro Cacho hablaba con propiedad sobre los “cantegriles”. En cada uno de estos eventos el curita uruguayo protestaba indignado sobre el epíteto utilizado “marginales”.

“No los tachen de eso, no son marginales aunque la sociedad los haya marginado…”

Sabiendo de esta indignación del Pastor de los pobres, en la Intendencia de Montevideo se decía de ellos clasificadores o recolectores hasta que al fin Cacho acuñó una denominación que hasta el día de hoy perdura: “los carenciados”, son los vecinos que sufren carencias.

Pero la la intransigencia la demostró el dinámico curita cuando llegó al barrio una notificación de desalojo masivo. Las siete hectáreas deben quedar desalojadas en 15 días. Luego de eso una topadora se encargará de limpiar el terreno. El Padre Cacho fue inmediatamente a encarar al Juez. Este, pacientemente le explicó: “ese terreno en su totalidad pertenece al Banco Mercantil. La Junta liquidadora del Banco Central, debe rematarlo en dos meses, entero sin parcelar. Con mis limitadas potestades puedo darles 30 días de plazo, no más y así se hará.

De vuelta al barrio se mostró alegre. Hoy ganamos 15 días extras y el padre que está en el cielo, nos ayudará para ganar 15 años. Ya pasaron 40 y ahí están. En la Junta liquidadora le explicaron que no podían suspender el remate, que los tanteos previos mostraban un solo interesado en adquirir las 7 hectáreas y el cual había presentado un escrito ofertando 140 milones con todas las garantías previas.

Usted puede ganar esa puja si ofrece un poco más y firma un escrito valedero. Cacho, nuestro Cacho, sacó coraje y muy campante ofreció 142 millones y firmó ya. Todos saltaron de alegría y le dijeron vuelva mañana para firmar el compromiso y la forma de pago.

Al día siguiente presentaron un extenso documento describiendo la experiencia social de autogestión que se venía realizando en el barrio, el carácter social de la urbanización, la repercusión a nivel nacional, etc. , mientras que la otra oferta era una fórmula más de capitalismo urbanístico. Había que agregar las condiciones y el reverendo consignó que se pagaría la totalidad en 12 meses a partir de la fecha del remate. Por supuesto no hubo remate y en el barrio hicieron tremenda fiesta a la que asistió hasta el Juez que se salvó de ser verdugo. A mí me avisaron pero no quise ir. Me parecía una locura. ¿De dónde saldría esa millonada si mi hermano pasaba casi todo el tiempo con hambre? Él venía los lunes a casa a reflexionar, planificar y comer bien un día a la semana. Decía que los demás días con el mate le alcanzaba. Apenas llegó a casa lo convide con cigarros.

-No, no! …rechazó asqueado
-Tendrás que acostumbrarte porque en la cárcel es lo único que entretiene y allí vas a parar por firmar lo que nunca vas a cumplir.

-No te pongas nervioso. Los caminos del señor son infinitos, siempre ocurre lo inesperado. Y ocurrió.

Ese jueves Elisa explicó a sus compañeras de la Parroquia Stella Maris, que el barrio, el que ella amaba, se había salvado gracias al coraje del Padre Cacho y había que hablar con la Junta liquidadora para ajustar los pagos.

-¡Tenemos que hacernos cargo de esto! Les dijo. Una de ellas explicó que no había problema. No hay que desprenderse de capital. Ofrezcamos los intereses de nuestros bonos. Por aquella época el Banco Central, emitía bonos de u$s 10.000 cada uno. Se compraban con pesos uruguayos equivalentes al valor. Cada tres meses recibían interés del 10% en dólares y en diciembre el Banco dedicaba dos millones de pesos uruguayos. Total que en pocos meses la cuenta estaría cancelada.

Cuando llegó la fecha del finiquito la Junta citó a mi hermano para escriturar el traspaso de condominio. Este ya estaba preparado. “La Sociedad de San Vicente de Paul” , que tenía Personería Jurídica prestaría su nombre hasta que los vecinos se organizaran jurídicamente. Debido a esto quisieron que el “cantegril” se llamara, Barrio “San Vicente” y así se llama actualmente.

 

LA BOLSA DE TRABAJO INTEGRAL

Era lógico que Cacho, una vez instalado en el “Cantegril” , se preocupara de que los muchachos trabajaran. Sus padres podían seguir uncidos al carro clasificador pero los jóvenes debían buscar un trabajo más acorde con sus ansias de progresar. Por eso inició una Bolsa de Trabajo, conminando a algunos empresarios cristianos para que dieran una oportunidad a sus protegidos. Pronto hubo requerimientos para supermercados, para la construcción , para industrias varias. Cacho se sintió reconfortado, en un mes había colocado a 12 varones y 5 muchachas.

Con los varones no tuvo mucha suerte. Cuando le tocaba cargar al hombro bolsas de 50 kilos se desmadejaban, no tenían fuerzas, no llegaban temprano a trabajar y el colmo fue que hubo un robo en un vestuario y por supuesto el sospechoso número uno fue el muchacho del “Cantegril”.
Cacho reconsideró, analizando con sindicalistas y empresarios amigos, llegando a las siguientes conclusiones.

-No pueden iniciarse en la vida de trabajo jóvenes que vienen de largos períodos de sub-alimentación.
-No pueden rendir si llegan cansados por caminar varios kilómetros para llegar a su destino.
-Si dependen de otros para despertarse no pueden ser tildados de dormilones.
-Si los hijos de las familias trabajadoras llegan a su lugar de trabajo con una viandita para pasar el mediodía , los hijos del “cante” , debieran también alimentarse igual.
-Si los hijos de los trabajadores tienen su ropita decente y calzado adecuado , nuestros hijos del “cante”, no deben ser distintos en su atuendo.

Llegado a estas conclusiones el curita tomó resoluciones drásticas.
Se suspendió la Bolsa de Trabajo común para convertirla en una Bolsa de Trabajo Integral, la que consistía en preparar al muchacho para comenzar a trabajar con dignidad y dotado de los elementos dignos para asumir su responsabilidad.

De ahí en adelante Cacho eligió a 10 de los que querían trabajar.
Los diez debían ir todas las noches a las 20 Hs. al rancho del cura y allí la cocinera les daría una comida bien nutritiva. Una vez a la semana vendría un invitado especial para hablarles de los derechos y deberes de los trabajadores. La bolsa se iba nutriendo con donaciones que les llegaban tanto en comestibles como en dinero. A la segunda semana se les entregó un reloj despertador a cada uno para que se fueran acostumbrando a levantarse a las 6.30 de la mañana.

A la tercera semana comenzaron a llevarse, terminada la cena, una viandita para consumir una comida liviana al mediodía siguiente. Todas las noches los 10 traían su viandita limpia y se las preparaba con todo lo que almorzarían al día siguiente. En un ambulatorio cercano les hicieron una evaluación para determinar si estaban aptos para un trabajo pesado. Todos aprobaron el examen médico y fue en ese momento donde empezó a funcionar la Bolsa con más propiedad. Se les suministró ropa y calzado adecuado y comenzaban a trabajar a medida que se les avisaba. Seguían yendo a la cena comunitaria y se llevaban su viandita y $ 10 para el pasaje.

Los beneficiados con la Bolsa solamente debían devolver a la misma , el dinero del pasaje con el segundo sueldo que cobraban y tenían plena conciencia que cuando estuvieran en condiciones dejarían su lugar a otro en la cena comunitaria.

 

PADRE CACHO

LA VIOLENCIA GOLPEA LA CASA DE CACHO

 

Su casa fue copada por una banda de infanto juveniles en dos oportunidades.
Se había creado en el barrio una imagen de un Cacho que recibía mucho apoyo entre ellos el económico. Existía una banda organizada y dirigida por un personaje un tanto inofensivo. Este individuo había sido un tristemente célebre delincuente que ahora se encontraba lisiado al recibir un impacto de bala en su espalda. Como informante de la policía a cambio de denunciar a los delincuentes de la zona que operaban en barrios “bacanes” , el contaba con cierta inmunidad policial para comandar esa banda, actuando desde su carro como reducidor de los robos que se efectuaban, ofreciendo a los vecinos pequeños electrodomésticos etc. Este individuo estaba enemistado con Cacho, ya que el reformar a los chicos, entregándoles herramientas de cambio a su  acción, esto de alguna manera debilitaba su mal andar por la vida, se quedaba sin materia prima para utilizar en sus malos propósitos.

Como todo tiene un punto de partida, estos hostigamientos que comenzaba a recibir Cacho en su casa principalmente obedecían a una anterior visita que había recibido con un ofrecimiento de un político de uno de los partidos tradicionales, que llegara hasta donde Cacho, proponiendo apoyo económico para su obra, si de alguna forma el aconsejaba a los habitantes del barrio votar en las próximas elecciones al candidato de sus filas. En esa primera reunión Cacho trata de disuadirlo diciéndole que los curas no podían estar en política, a lo que este dirigente le recordó el nombre de otro cura que si apoyaba con su presencia los actos de otro partido.

Finalmente Cacho para finalizar esa charla le contesta que él debía consultar con el Obispo Parteli que pasos seguir, el respondía a la Iglesia, pensando que con ello este dirigente se fuera a olvida de su petición en un futuro. Lejos de esto, la misma persona viene a buscar la respuesta dos semanas más tarde, Cacho le da su negativa a brindarle el apoyo.

Al poco tiempo comienzan los hostigamientos, de todas formas Cacho no era una persona confiable, había que correrlo del barrio. Era un peligro que él se volcara a otra fuerza sabiendo que era una figura notoria dentro de los cantegriles montevideanos, nucleando a miles de habitantes que luchaban por causas comunes mediante el MOVIDE (Movimiento Pro Vida Decorosa)

La primera vez que coparon su casa, lo ataron y lo amordazaron , lo tiraron contra el suelo boca abajo durante unas cuantas horas, amenazándolo con una pistola en la sien, de que lo mataban sino le entregaba el dinero que poseía a gritos le decían: “Sabemos que tenés plata, que te mandan del exterior…” insistieron hasta llegar a esperar que entrara un niño de los tantos que quieren a Cacho y lo buscan porque necesitan de comer, vestir etc. “Esperamos que entre un botija para apretarlo delante de él, van a ver como afloja enseguida”.

“Por suerte, esa noche no vino ninguno, creo que no hubiera aguantado que torturaran a un niño en mi presencia” ( diría Cacho)

Uno de los atacantes , fue identificado pro Cacho como un “muchachón” del barrio que tenía en ese momento en su haber dos homicidios y que por eso estaba siendo buscado. Aun así Cacho no quiso hacer denuncia, ni reconocimiento alguno. Al fin se retiraron llevándose únicamente un tv color y un video-casetero que le habían donado hacía pocos días, para que los vecinos vieran en grabación y video sus propias marchas y experiencias comunitarias.

Al poco tiempo volvieron a coparle la casa y esta vez no lo encontraron, Cacho estaba celebrando y festejando con unos vecinos las vísperas de navidad, llegando a su casa avanzada la madrugada. En cambio si s encontraban Pablo Graña (el seminarista) y otros jóvenes de la casita. Los tuvieron de rehenes unas cuantas horas, al ver que Cacho no aparecía decidieron irse, no sin antes , “tajear” con cuchillos , el rostro de los rehenes.
“Menos mal que no llegué…creo que esta vez venían dispuesto a todo” (diría Cacho) – todo esto ocurrió el 2 de noviembre del año 1988.
Todos estos sucesos obligaron a los allegados de Cacho, a convencerlo de que tomara la resolución de alejarse del barrio por un tiempo prudencial, cosa que hizo , su propia vida corría peligro. Luego de todos estos hechos Cacho ya no era el mismo, había que dado confundido, sin embargo su enorme lucidez, lo llevaba a hacer el siguiente razonamiento:
CACHO ESCRIBIRÍA

“…Muchos son los sentimientos que me han invadido en estos días, pero el que ha predominado felizmente ha sido el de gratitud a Dios por su amor expresado aun en la desgracia ( ¡el beso que me dio uno de los chicos cuando se iban con el botín! ) , (su testimonio “Fe compartida” , con la muerte jugando en medio nuestro …! ) y ese Amor también compartido, porque Dios también los quiere con inmenso dolor. ¿cómo salvarlos de ese remolino de violencia? , ¿cómo podrán zafar a esa trampa mortal, a esa lógica de la injusticia (“de aquellos polvos, estos lodos”) Debemos cambiar todo y Dios lo quiere…” (firma Cacho)

 

 

PADRE CACHO


En 1991 las fuerzas de mi noble hermano comenzaron a decaer. Primero fue un cansancio que cortó su dinamismo habitual. Luego fueron dolores, malestares, mal funcionamiento de todo su sistema corporal. Sus colaboradores más íntimos lo convencieron para que se hiciera los chequeos correspondientes. Todos confiaban en que fuera un decaimiento pasajero que con vitaminas y un obligado descanso volvería a su ritmo habitual. Su edad le permitía recobrar fuerzas y su voluntad estaba presta para seguir batallando. Sin embargo, esos 63 años que podían haberse estirado por tres décadas más, quedaron cercenados porque el cáncer avanzaba en sus entrañas hasta que lo derrotó. En el Hogar Sacerdotal fue atendido con cristiano esmero, con fraterno amor, con piedad y ternura. Para el año 1991, Cacho visita a los médicos por síntomas similares a los que sentiría más tarde, los médicos desestimaron lo que llegaría a posteriori…
En Abril de 1992, ya su salud hacía tiempo que venía debilitándose. En junio el diagnóstico médico reveló un cáncer de estómago ya avanzado. Los últimos meses de su vida los dedicará internado en el Hogar Sacerdotal a la reflexión , la pintura que expresará sus sentimientos más profundos y distintos escritos que plasmaría en dos cuadernos que hemos consultado, los que por muchos años conservara Carlos Golovchenko y hoy descansan en una Parroquia de la Aguada.
Su última visita a la zona fue una Eucaristía celebrada en San Vicente, con sabor a despedida y testamento. Los alienta a seguir adelante y , revelando la más profunda de sus motivaciones, les manifiesta que en ese último tiempo de su vida , su intención  primordial era dar testimonio de Cristo.
El 8 de junio de 1992 Cacho escribiría en su cuaderno de apuntes lo siguiente:
“El médico ha sido claro ¡cáncer al estómago! Es necesaria la cirugía. Bueno, estamos en tus manos divinas…Señor, daremos el paso hacia donde tu quieras y cuando tu lo quieras”
El 9 de junio de 1992 Cacho anotaba en su cuaderno de apuntes
Cinco médicos hablaban entre ellos, luego se nos acercó uno y dijo: “Hemos resuelto no operar…¡Cáncer e inoperable! …Pero señor realizas otras cirugías que son amor…pues a él me entrego”
Pero el Señor lo llamó aquel aciago día 4 de setiembre. Sus feligreses, sus vecinos, los hijos que Dios le había confiado, lloraron hasta el infinito, inconsolables vagaban por el barrio. Al final los más decididos tomaron las riendas y se pusieron a organizar el sepelio.
Fue conmovedor ver el ataúd con el cuerpo yacente acomodado en el carro recolector. Alguien se ocupó de poner una bandera patria sobre su féretro. La prensa de aquel año daba cuenta que algo más de 4.000 personas y 50 carritos de clasificadores daban el último adiós al cura de los cantegriles.
En esa procesión triste, desgarradora se encontraban mujeres llorando, hombres curtidos, y niños esparciendo flores al paso de ese cortejo. Aquel cura que había llegado al barrio para convivir con ellos , angustias y esperanzas, hoy se marchaba hacia la inmortalidad…
A BUEN ENTENDEDOR
Carlos Golovchenko (reflexólogo) , tendría un recuerdo de Cacho en esos 85 días internado en el Hogar Sacerdotal.
“Recuerdo con la claridad de hoy, la atención dispensada a mi buen amigo el Padre Cacho, (Isidro Alonso), un hermano del alma, un ayudante de Dios en la gestión de nuestra libertad, quién entregó su vida a los que nada tienen y les escasea mucho la esperanza. Lo habían desahuciado, no valía la pena operarlo, ya era tarde, pero, para vivir nunca es demasiado tarde, porque lo más importante es como, no cuanto , a veces con un buen como, el cuanto es más” …(sigue contando Golovchenko)
“era hora de la siesta cuando llegué al Hogar Sacerdotal, donde Cacho iba a pasar sus últimos tiempos. Su habitación estaba oscurecida para que descansara, lo acompañaba su hermana. Él tenía en su interior la pesada carga de aceptar su realidad, con la sentencia que indefectiblemente llevaba el diagnóstico de su enfermedad. Cáncer en el estómago e hígado y varices esofágicas, que le impedían comer dado que la comida no bajaba. Comencé con una pregunta , insólita quizás para muchos, pero esencial para mí y para el otro ¿quieres vivir?  Su respuesta fue : “Que se cumpla la voluntad de Dios”. – La voluntad de Dios ya se cumplió, por eso estás vivo , le dije … pero te toca a ti decidir cómo quieres seguir, ¿quieres vivir? , contestó sí , tenue en su volumen de voz , por lo que le insistí en la pregunta y le pedí que lo dijera fuerte…
Y así lo hizo. Allí comencé a trabajar en sus pies sobre las áreas reflejas, procurando ayudar a su organismo a alcanzar un equilibrio de sus sistemas, aliviando la tensión y tratando de lograr una desinflamación en sus varices para que comenzara a comer. Sus reflejos estaban muy sensibles, pero de forma muy amena fuimos transcurriendo esa primera sesión, algún chiste, algún quejido y cuando finalicé, le pedí que probara comer dulce de leche que tenía en un recipiente. El dijo “no puedo” ¡si podes! , le dije, me miró , se sonrió y comenzó a comer …y ¡comió!.
Por esa misma época yo le prestaba atención a un doctor en Medicina, Prof. De Gastroenterología, a quién le comenté lo sucedido con Cacho, y él se lo comentó sorprendido y asombrado a su esposa quien también es doctora en Medicina, diciendo “nada menos que dulce de leche, que es lo más difícil de tragar, que increíble”. Así comencé a disfrutar a “Cachito” , todos los días.
(Queridos lectores , el resto de este relato y mucho más sobre la historia de CACHO , la ofreceremos en el próximo número de Raices)

 

A BUEN ENTENDEDOR por. Carlos Golovchenko (Continuación)


Todas las mañanas después de dejar a mi esposa en el trabajo, concurría al Hogar Sacerdotal donde celebrábamos la amistad y la vida a pleno. Sin lugar a dudas, para mí fue una tarea de privilegio servir con mis conocimientos de reflexología , en el alivio de este amigo y hermano del alma. Pero… ¡Cuánto recibí! , cuantas lecciones de vida, de amor, cuantos nuevos amigos me regalo la vida junto a Cacho, comencé a recorrer tiempos de aprender a “soltar” , de aprender a “recibir” y confieso que aun estoy en jardinera en esos temas. Estas sesiones diarias de Refloxología le permitieron a Cacho, comer todos los días por sus propios medios, o sea, sin una sonda de alimentación, teniendo por lo tanto libertad para elegir sabores, cosa no menor en importancia para la calidad de vida. Prácticamente no padeció dolores, y mantuvo una actividad con más dinamismo del que se pensaba pudiera alcanzar, pintó varios cuadros, los que regaló (a mi me regaló EL CRISTO) , además concurrió a celebrar misas con sus comunidades de Aparicio Saravia en la comunidad de San Vicente. Cristina , una amiga, lo ayudaba en ejercicios de respiración y en descansos al aire libre, así como en meditación.
Fueron 85 días de una intensidad poco frecuente en nuestro ritmo cotidiano, no se estaba luchando contra la muerte, se estaba celebrando la vida en cada instante. Sus valores inmunológicos mejoraron, así lo evidenciaban los análisis clínicos que eran controlados por la Doctora Oncóloga, Graciela Pees, amiga, quién se sumó al equipo humano que acompañó a Cacho. En mi vida tuvo gran significado poder estar al servicio de este Santo Varón, que solo fue un Hombre que encontró en cada otro necesitado, al Jesús que lo llamaba y dio testimonio, de que todos podemos Amar”. (Extractado del libro “Un Cacho de Dios” ,  vida del Padre Cacho de Julio César Romero Magliocca)
EN EL HOGAR SACERDOTAL EL PADRE CACHO SE DESPIDE DEJANDO UN MENSAJE A TODAS LAS COMUNIDADES CRISTIANAS.
“Me siento tremendamente agradecido a toda la Iglesia uruguaya, porque sé que en todas las comunidades rezan por mí, ha habido promesas, en fin una serie de actos que indican mucho amor…Yo estoy un poco aislado acá en la casa sacerdotal, me está resultando como un retiro, donde importa encontrar al Jesús, no solamente que predicar al reino, sino al Jesús persona que está contigo, que no te abandona nunca, que permanece a tu lado, pero que muchas veces la gestación misma pastoral nos lleva a olvidarnos de esa gran verdad. Yo tengo la seguridad que me voy a curar de mi mal, porque él de diversas formas me lo ha manifestado, incluso en las páginas bíblicas y mientras tanto sigo el tratamiento porque él lo ha querido, de la quimioterapia, espero para fin de año estar de alta…Pero el señor siempre nos muestra un recodo del camino, una nueva dirección , que no es abandonar a los pobres sino en salir un poco de primera figura y dejarlo a él, y dar testimonio de su obra.
…no hay obra acá personal, sino obra de Jesús, somos muchos los que estamos trabajando en nueve comunidades distintas, y yo siento a veces que soy como un ladrón cuando veo o me dicen “la obra del Padre Cacho” y sinceramente me siento avergonzado. No sé qué más puedo decirles, que sigan rezando para que el tiempo se acorte, este es como un retiro donde he vuelto a antiguos amores, a rezar por los religiosos, por el clero, por mi presbiterio etc. Una gran bendición de amor, un gran abrazo fraterno a todos…Por consejo de mis asesores en salud y por decisión mía, he decidido tomar esto como un gran retiro, un reencuentro con Dios.
Les pido perdón a todos aquellos que llegan hasta la puerta y no pueden verme, yo también tengo nostalgia de todos los vecinos, de todas las comunidades, de todos los voluntarios que ayudan a la obra, pero no puedo, el día que pueda lo haré con todas las energías, para brindarles lo que antes decía, no ya bienes materiales o preocupado por la obra social, sino más bien por la persona de Cristo…ahora si me despido de ustedes…”  (A siete días de dar este mensaje, Cacho fallecería – fuente “Un Cacho de Dios”)

 

Voló al cielo rodeado de sus pobres y de sus hermanos Salesianos.


Los vecinos del Barrio San Vicente, sus feligreses, el rebaño del fallecido Pastor, se encargaron de organizar su sepelio. En un carrito de hurgador, tirado por un caballo blanco, se instaló la urna con el yaciente Apóstol, cuya alma aún revoloteaba junto a los suyos. Paso a paso la multitud siguió el ritmo del carro fúnebre. En aquella doliente multitud que recorrió varios barrios, iban los vecinos de San Vicente, pero también marchaban hermanados en el dolor los habitantes de Nuevo Marconi, San Isidro, Plácido Ellauri, Nuevo Mausa, Santa María, Casa de Todos, Juan Acosta y otros.Durante el trayecto se veía el dolor, la congoja, el desconsuelo. Llanto en abundancia, en ningún momento hubo histeria o desesperación. Reinaba la fe que el noble cura había inyectado en feligreses y vecinos. Cacho había plantado la simiente durante más de 15 años. Ahora debía convertirse en resignación pero sobre todo en resolución de continuar su obra.
Marchaban paso a paso…tristemente.
De ve en cuando una invocación : “Cacho , no nos abandones, sigue bendiciéndonos desde el cielo! ¡Te queremos, Cacho, te queremos! ¡No te olvides de nosotros, somos tus pobres, somos tu pueblo! Al llegar al cementerio, luego de peregrinar por dos horas, la urna fue depositada en el improvisado altar y se inició la Misa de despedida. Fue concelebrada por más de 20 sacerdotes, la mayoría salesiana. La liturgia estaba precedida por el Arzobispo Monseñor Gottardi  (por cierto Salesiano también). Don Bosco siempre presente en su vida, lo acompañó ahora en su muerte también.

 

por. Julio César Romero Magliocca.
SEMBLANZA DEL PADRE CACHO


Fue un hombre sencillo sin dobleces ni tapujos. Tenía la virtud de asombrarse por todo. Admiraba las proezas de todo el mundo, sin darse cuenta que él mismo, su vida misma, era una proeza. Pese a esta cualidad sencilla, como la sencillez de un niño, poseía un poder de captación admirable. A poco de tratar a una persona detectaba si tenía una personalidad “positiva” o “negativa”.
Para él, los negativos eran los mentirosos, los simuladores, los exagerados, los chismosos, los criticones, los pesimistas y todo aquel que presagiara desastres y desgracias. Mientras que catalogaba a los positivos como reflexivos, optimistas, solidarios, emprendedores, responsables, de buen humor y aportadores de iniciativas constructivas.
Este poder de análisis para catalogar a las personas, le sirvió para el buen y rápido éxito de todo lo que emprendió en beneficio de su “Cantegril”, de los barrios que estaban bajo su tutela y en general para asesorar activamente a quienes compartían responsabilidades en MOVIDE (Movimientos pro Vida Decorosa).
Nunca fue un predicador rebuscado. Sus homilías eran sencillas. En general analizaba un pasaje del Evangelio. Si el trozo contenía un mensaje específico de Jesús, le daba pie para una aplicación concreta en la vida del cristiano en el momento actual. Luego reforzaba la idea con un ejemplo bien aterrizado de nuestra vida cotidiana, cerrando la homilía con un consejo para enriquecer nuestra vida espiritual.
Cacho era feliz e irradiaba felicidad. Nunca se le veía de mal humor. Regalaba la mejor de las cualidades: una sonrisa. Era su constante y por esa razón el tiempo le marcó el rostro con los hoyuelos de la simpatía y la bondad.
Conclusiones de estos capítulos
Cuando el Padre Cacho insistía en los capítulos Inspectoriales, que debíamos retomar la vida religiosa y comunitaria, tenía ejemplos patéticos que denotaban que en la cúspide inspectorial se atendía más lo presupuestario por encima de lo productivo de la vida religiosa.
En estos cónclaves, Cacho propuso volver a la pequeña comunidad. Que los elefantes blancos no atentaran contra nuestros principios religiosos. En ciertos momentos Cacho exaltó la figura de los ex alumnos salesianos. Son valioso material humano, bien formado, fiel a Don Bosco y que no estamos aprovechando. Había que introducirles como parte importante de la familia salesiana, más importantes que los cooperadores. Por todo esto fue que marcharon los tres monjes rebeldes a “Pueblo Nuevo”. Sin embargo en algunos momentos se sintieron como para purgar algún mal comportamiento.

PADRE CACHO
por. Julio César Romero Magliocca.


INTIMIDADES


Recuerdo el golpe moral y afectivo que significó para mi hermano el ser desplazado de la Congregación Salesiana. No le dieron tiempo de quedarse, adaptarse, mantener sus ideas , pero debía subordinarse totalmente al trabajo asignado. ¡Olvídate de los pobres! ¡Atente, al voto de obediencia!
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¡Qué encontronazo de ideas! ¡Qué decisiones vitales urgían! Por un lado separarse de la Congregación, era como prestar apostasía a las enseñanzas de Don Bosco, era renegar de los votos de obediencia. Pero había algo más grande que pesaba. ¡Era la voluntad divina que lo impulsaba a compartir y dirigir a los pobres! ¡Una vos interna le decía: te necesitan!

 


2Mientras el destino del Padre Landa y el de “Tono” Carcabelos se definían, el Padre Cacho nadaba en un mar turbulento de ideas sin lograr dilucidar del todo su futuro. Pasó 15 días viviendo en casa (relata Julio María Alonso – hermano menor de Cacho) y en ese lapso tuvo dos entrevistas con el Inspector Salesiano Padre Héctor Lecuona y una con el Padre Fernando Fagalde. El veterano salesiano le puso todo en claro. Lo cuadró con el derecho canónico y le mostró el camino correcto: como religioso y como sacerdote debía atenerse a la máxima autoridad así que es urgente que te pongas en manos del Arzobispo Monseñor Parteli. El bueno del Padre Fagalde allí mismo le concertó una cita para el día siguiente.
¡Qué contento llegó Cacho de esa entrevista! Contento y repotenciado. Lo concertado fue que ya no hablaría más con el Inspector. Segundo que aceptara la voz de Dios y su mandato como una segunda vocación.
Jamás le sentí a mi hermano una queja, un insulto o una crítica contra la Congregación o sus autoridades instituidas. Siempre hablaba con cariño y anhelaba que un día su proyecto de “pequeña comunidad” , pudiera hacerse realidad. El me ponía el ejemplo de dos sacerdotes que triunfaron como ejecutivos de un mandato de obediencia, pero que veían que su vida religiosa se les escapaba poco a poco.

 

INTIMIDADES
Alejandro : su sobrino lo visita


Mi hijo menor (cuenta Julio María Alonso – hermano de Cacho) , al llegar a los 18 años quiso cumplir con un sueño propio de la juventud. Quería ir desde Venezuela hasta Uruguay por tierra, atravesando Brasil, con poco equipaje y poco dinero. Y así lo hizo.
Con su mochila en la espalda, partió de Caracas hacia Santa Elena de Uairén, para luego internarse en Brasil rumbo a Manaos. Lo acompañaba un amigo, el “pibe” Fernández. Caminaron grandes trechos y agradecían el aventón de quienes pudieran llevarlos. Trataban de gastar lo menos posible en posadas y en transporte. Comían mesuradamente. Ambos estaban prestos para los sacrificios que implicaban semejante travesía porque tenían la formación de los Boys Scouts y había llegado a la categoría de Roberts.
En la ciudad de Rivera ya estaban pisando tierra Oriental y fácilmente llegaron a Montevideo. Allá se separaron, cada cual para casa de sus parientes. Mi hijo Jano tenía varias casas a las que llegar. Tres de mis hermanos tenían hogares constituídos con hijos de diversas edades. Y por parte de su madre abundaban los Navia. Pero Alejandro al visitar a su tío Cacho en el “Rancho de la Providencia” , estableció como un pacto de compañerismo. Había mucha similitud entre ambos y mi hijo se quedó a vivir unos meses con su tío.
Ambos se beneficiaron con esta visita. Cacho recibió una gran porción de cariño filial y además el jovencito era hábil para todo (todero en fin) y le arregló cuanto desperfecto hubiera en el humilde rancho. Hasta colaboró con algún vecino que precisara sus habilidades.
Era el año 1992 y ya el cáncer le estaba sumiendo en dolores al Santo de los pobres, seguía trabajando incansablemente pero decidió que su sobrino pasara a pernoctar en la Parroquia, junto al Padre Daniel Bazzano y lo visitará de vez en cuando. Finalmente me escribió una carta explicándome que era mejor que Jano retornara porque él se iba a hospitalizar

 

 

 


TESTIMONIOS SOBRE EL PADRE CACHO.


Vecina de la otra parte del barrio, dijera Cacho “la de las casas lindas”…se involucra a la obra trabajando en forma voluntaria en varias tareas, dentro de ellas la de sacar las partidas de nacimiento para los niños indocumentados del barrio, el equipo de fútbol de niños y muchas más, desde adentro, siendo parte transitó desde el año 1985 hasta la muerte de Cacho en el año 1992 en lo que es la tarea solidaria.
“Vine al barrio con 14 años, andaba por cumplir  los 15…primero vinieron mis padres yo me quedé un tiempo más  con la familia que trabajaba en Punta Gorda…tenía 10 años y cuidaba la niña de ellos. Después a los 14 años me vine con mis padres para el barrio, mi papá trabajaba en la Panadería Ituzaingó en Maroñas…Cuando yo llegué los únicos ranchitos que existían eran el de la famosa vieja “Calacha” como le decían los gurises y el viejito de los gallos. En Timbúes y Aparicio Saravia para enfrente eran campos con norias y el que vivía entonces por aquellos años era el padre de “Pantera”…Después con el tiempo comenzó a poblarse con gente que venía del interior principalmente, luego comenzaría el fenómeno de los carritos, con sus clasificadores…el que no tenía carro con caballo, salía en el carrito de mano, eso sería por 1950.
Venía gente del interior, así como personas que no podían pagar un alquiler…eran gente de trabajo…gente bien como uno, la diferencia que existía era que nosotros éramos los vecinos de Aparicio Saravia de las “casitas lindas”, como decía Cacho. Como vecinos del barrio conocíamos todo lo que pasaba en el barrio, incluso conocí al “Chueco” Maciel , cuando hacía alguna “pillada” , cuando robaban los camiones del lechero o el chanchero y sacaba y repartía con la gente, se sentaba ahí en el campo y repartía “abierto” …el no vendía nada, lo regalaba, compartía con la gente. Yo pienso que era un muchacho que como vivía la necesidad, el veía la necesidad en la gente de su entorno…el de los gurises. El con el barrio jamás se metía, el no se metía con el vecino…iba a lo grande con aquel que tendría algún seguro y de esa forma podía ayudar a la gente. Cacho con el tiempo llegaría al barrio Plácido Ellauri el vivió sus primeros tiempos allí…En casa yo  tenía un kiosco de Quinielas, de alguna manera la gente del San Vicente venían a diario, por eso yo estaba al tanto de lo que pasaba y los logros que se iban consiguiendo con la venida de Cacho. La primera vez que me entero de Cacho fue cuando querían desalojar a la gente que vivía en los ranchitos, estaba la policía, la gente decía ¡Está el Padre Cacho y nos está ayudando! Luego apareció Meco Medici y mucha gente que colaboraba en forma voluntaria… lo primero que se hizo en San Vicente fue el Salón Comunal, para poder hacer las reuniones …recuerdo cuando no existía nada de eso la gente se reunía debajo del Ombú junto con Cacho…aun existe ese ombú en San Vicente …el actúa como un escudo del Barrio. Yo me integro a trabajar junto a los vecinos por el año 1985, resulta que viene una vecina a jugar a la quiniela, y estaba mi madre que había venido de San Carlos…recuerdo que Cacho luego de impulsar el Centro Comunal, se hizo la policlínica entonces esa vecina me dice: “porque no venís ayudarnos en la policlínica”…entonces acepto. Una de las tareas que tenía, era limpiar la policlínica y en el Centro Comunal entregábamos los números, ayudábamos a los médicos que venían a atender en la policlínica. Al tiempito me presentaron a Cacho…recuerdo que el me dijo “Bueno doña Lola se va a quedar con nosotros, le gusta esto Lola” . Un día viene María Pía que era de “Juntos Podemos” , y pregunta ¿Quién tiene la llave de la Policlínica? …ella venía a sacar las partidas de nacimientos para los niños que no estaban inscriptos…al tiempito me quedé ayudándola también a ella en esa tarea, sacando las partidas de nacimientos de los niños del barrio que no tenían, las cedulas de identidad…luego también me enganché en los talleres de manualidades, allí, enseñaban peluquería a las mujeres de la comunidad en un galponcito que teníamos en el fondo. El nunca quería protagonismo, nunca estaba en las fotos…Para el, todos éramos iguales no quería protagonismo ninguno…. El se fue ganando el liderazgo por su forma de ser…nunca lo buscó…el se lo ganó…La primera tanda de casas cuando se entregaron fue una alegría tremenda en el barrio, fue una fiesta…recuerdo que había un chiquilín le decíamos “el loquillo”…el cuando la familia recibe la casa decía ¡¡tengo mi primer casa!! ¡¡tengo mi casa!! Con una emoción que a mi me impactó esa escena…el tendría unos 17 años…aquella ilusión de su casita, no lo podía creer.

 (Queridos lectores en este espacio recorreremos toda la vida del Padre Cacho, con los testimonios vertidos en el libro “Un Cacho de Dios”, primera biografía sobre el Santo de los Pobres)

 

TESTIMONIOS SOBRE EL PADRE CACHO.
MARÍA INÉS CÁCERES


“Por esos tiempos yo trabajaba en Pastoral Social de Zona 9, en Casavalle en Parroquia Guadalupe con el Padre José Caccím…entre los dos veíamos que podíamos hacer. “Cacho” ya trabajaba en la zona, recuerdo que había encontrado un material que hablaba del Padre “Cacho” en donde aparecía Pablo Bonavía…ese fue el primer contacto que tuve de “Cacho”. Yo decía que genial ese hombre, en realidad me impacto. Esto pudo ser por allá por 1984, yo estaba en la Comunidad Misiones. Mi actitud en esos años era de recién recibida, tenia 23 años pensaba ¡yo soy la que se! , traigo un conocimiento, el que puede ayudar...tenía una actitud muy de soberbia, traía la teoría, yo creía que tenía la verdad y punto. A “Cacho” lo conozco en uno de los sectores de La Pastoral (Zona 9) , y lo primero que sentí sobre “Cacho” , fueron críticas brutales, desde la parte técnica, incluso desde los curas…se decía que “Cacho” , tenia una actitud “Mesiánica”, y pensaba …”que espantoso trabajar con este hombre”. Ya cuando me toco trabajar con el, habían días que trabajábamos todo el día juntos, visitábamos vecinos, instituciones, políticos, nada era estructurado…escuchábamos al vecino, discutíamos con el, los organizábamos para que ellos mismos se organizaran también. El siempre tendía a expandirse, cuando ya estaba, saltaba para otro. Recuerdo que los vecinos sentían hablar de “Cacho” , entonces le venían a pedir ayuda, el nunca decía que no. “Cacho” buscaba que la gente se sintiera bien consigo mismo…el decía “yo vine acá a estar con los pobres, porque  yo se que Dios vive entre ellos, y yo quiero encontrar a Dios entre los pobres” , el era uno más. El barrio le responde, al principio el notaba como que el barrio titubeaba, pero luego los vecinos lo tomaron como líder, a su lado todo podía ser posible. El decía yo no vine a resolver el problema de salud, ni  de trabajo de la gente, pero eso es lo que ellos me plantean. El lograba amalgamar su actitud social, junto con su deber pastoral, el rezaba la misa, aunque no era un cura estructurado…Era, uno más de los vecinos. El rompe con las estructuras de la Iglesia. Yo que era una Católica Apostólica Romana de esas absolutamente estructuradas, me dio una visión tan distinta, que a partir de ahí, rechace a la Iglesia. El lograba como encarnar, la Iglesia, Cristo con el Hombre. Nosotros nos sentábamos con el a reflexionar, rezábamos un Padre Nuestro y veíamos en que nos equivocábamos, en que podíamos mejorar, era un espacio preciosísimo, con vecinos, con técnicos, era una mezcla de clases sociales. Profesionalmente cambie por el, y la opción de “Cacho” esa de creer en el otro, me cambio la cabeza. La otra que me dejo fue priorizar el vínculo, que yo por momentos veo que no lo logro y es ahí donde me doy cuenta que me alejo de esos principios. “Cacho”, si tenía algo importantísimo era que escuchaba mucho, era un niño grande. El sentía a lo último que todo se comenzaba a institucionalizar, como que lo estructurado se iba comiendo a la esencia del principio. Decía “yo me salí de los Salesianos, porque necesitaba libertad para moverme y ahora me siento maniatado, de apoco todo se fue convirtiendo en una estructura que todo lo controlaba, que limitaba al otro. La última experiencia de “Cacho” fue haberse ido a estar con los jóvenes de Covijo, el ahí se sentía muy cómodo, muy bien, ahí estaba casi fuera del control de la organización. Yo estuve con el en el trabajo social desde el 86 hasta que murió en 1992. Recuerdo que una vez me fui con el al Brasil, a conocer experiencias de “clasificadores”. El tema con los “clasificadores”, era que todas las comunidades tenían las mismas problemáticas, yo como Asistente Social, asesoraba a “Cacho” en esa materia. El me dejó generar el vínculo horizontal con la gente. Lo que mas podría resaltar de el, sería ese ser como de niño, a mi siempre me llamaba la atención, porque eso a el le aseguraba el éxito con el vecino y en lo que hiciera, el se deslumbraba a cada rato, el vivía descubriendo. El día que coparon la casa “Cacho” se deprimió, se asusto, o esa depresión de no hacer nada, sino que quedo confundido, como que no entendía lo que pasaba…como que no era lo que esperaba…el ahí se cuestionó mucho, es que cada experiencia que el hacía, para el tenía consecuencias y consecuencias que lo asombraban y a veces lo dejaban “patitieso”.
(Queridos lectores en este espacio recorreremos toda la vida del Padre Cacho, con los testimonios vertidos en el libro “Un Cacho de Dios”, primera biografía sobre el Santo de los Pobres)

 

PADRE CACHO, compromiso con los pobres…
por. Julio César Romero Magliocca
TESTIMONIOS SOBRE EL PADRE CACHO.
VIOLETA BORTHAGARAY



Conoce a Cacho en el año 1986, integrándose por intermedio del proyecto para
pre escolares. Desde esa labor y luego desempeñando la tarea de secretaria, acompaña a Cacho en sus últimos días en el Hogar Sacerdotal.

“Conocí al Padre Cacho en el año 86, cuando retorné al país. Yo le presenté un proyecto para trabajar con niños pre escolares, que resultó ser lo que Cacho andaba buscando. Ese proyecto lo iniciamos con 20 niños y terminamos en el año 1993 con 120. Comenzamos en una construcción de 5m x 5m  y finalmente fuimos a  un hermoso edificio, construido a tal fin, financiado por la Obra del Padre Cacho. El padre conocía mucho de educación y sobre todo de educación popular, concepto que aplicó en todas las áreas en que se trabajó en la organización San Vicente. Todo el barrio conocía el proyecto como "la guardería del Padre Cacho", sin embargo era algo mucho más ambicioso, era un centro de integración y generador hacia la familia, mientras tratábamos de formar al niño en su maduración y socialización para su ingreso a la escuela. Acompañábamos a la madre a desarrollarse y educarse como persona en su rol. El padre nos visitaba siempre, recorría todos los proyectos que había en la organización como la mimbrería, panadería, herrería, bloquera, cooperativa de viviendas etc. Ninguna de las personas que trabajamos con él, podemos decir que en algún momento nos sentimos solos, él siempre tenía un espacio para escucharnos sobre el trabajo o nuestra vida personal. Cacho por sobre toda las cosas, quería a los vecinos, su compromiso era con los vecinos, la prueba más grande de ello, es que deja la parroquia (con el permiso de monseñor Carlos Parteli), y se va a vivir al "cantegril", en un rancho, a pasar las mismas necesidades, los mismos fríos, las mismas privaciones, a ser uno más. Se ha escrito mucho sobre el Padre Cacho y todos coincidimos que era un hombre muy bueno, eso es indiscutible, para mi personalmente era un santo. Pero además de eso era muy inteligente. Sabía para donde se debía caminar para llegar a la liberación del hombre, que en definitiva era su sueño. La cual concebía a partir de, un sujeto con trabajo, con familia, con proyectos de vidas, en resumen un hombre digno. Por más ofertas que tuvo, y fueron muchas, de financiamiento de los proyectos, tanto del sector público como privado, nunca dio un paso sin consultar con los vecinos y sin haberlo trabajado y elaborado, sin que hubiera un proceso con el vecino. Por  ejemplo, el caso de las viviendas que se hicieron en el programa San Vicente, ninguna se enajenó o se perdió. Porque todos sus habitantes tuvieron un proceso de crecimiento personal y colectivo. El sueño de Cacho era tomar al individuo desde que nace, (en la guardería se tomaban los niños al mes y medio) y luego a la escuela y el club de niños, o los talleres o se apoyaba a los que iban al liceo, lo importante  era que no tuvieran horas de ocio, que siempre hubiera algo para hacer, para el lo primordial era que fueran hombres y mujeres de bien, ya fuera en la zona o fuera de allí. Nunca discriminó a nadie por la forma de pensar, Cacho sabía que mi familia y  yo no éramos cristianos. Nunca me preguntó nada, al contrario, cuando mis hijos de 9 y 10 años le pidieron que los bautizara, los preparó con mucho amor y lo hizo. Hoy, hombres, son buenos cristianos. Jamás buscó protagonismo, por el contrario una vez, se organizó un recital enorme en el cantegril, en el que cantó Daniel Viglietti, para juntar fondos destinados a la construcción del nuevo edificio de la guardería. Todo el mundo preguntaba por el Padre, y no estaba. Sin duda estaba en algún rancho mirando el espectáculo, lejos de los micrófonos y las cámaras. Estuve con el Padre Cacho hasta el final. Los últimos tiempos estuvo dedicado a la meditación. No solo yo, también lo acompañaron Cristina Mary y Carlos Golovchenko, entre otros. Para mi fue una época maravillosa pese al gran dolor por su estado de salud, porque por el conocí a Jesús. Cuando el falleció, yo ya era cristiana. Cacho era por sobre todas las cosas, un hombre de Dios.”
 (Queridos lectores en este espacio recorreremos toda la vida del Padre Cacho, con los testimonios vertidos en el libro “Un Cacho de Dios”, primera biografía sobre el Santo de los Pobres)

 

PADRE CACHO, compromiso con los pobres…
por. Julio César Romero Magliocca
TESTIMONIOS SOBRE EL PADRE CACHO.

Martín Ponce de León (Primera Parte)


once de leon
Conoce a “Cacho” por intermedio de su cargo de Director de Obras de la IMM en el año 1990 al formarse la comisión que trabajaría en la regularización de los tareas de los clasificadores de residuos.

“Conocí a “Cacho” a raíz de la responsabilidad que asumí en la IMM cuando en 1990 me toco acompañar al electo primer Intendente Frenteamplista de Montevideo Dr. Tabare Vázquez , desde ese cargo de Director de Obras. Ese cargo tenia supervisión sobre los temas asociados a los residuos sólidos de la ciudad y allí nos encontramos con el tema de los clasificadores de residuos y eso nos llevo a ver que era indisoluble encarar ese tema con todas las implicancias sociales de la tarea de la cual vivían los clasificadores que tiene que ver con la generación de recuperación de valores a partir de los residuos sólidos de la gente. Entonces en ese trabajo creamos un grupo con Asistentes Sociales, y con Técnicos en el departamento de Obras , y en la división limpieza, fue para mi uno de los temas importantes realmente, hicimos varios trabajos pero la primera cosa que hicimos fue crear una comisión…esa comisión tenia delegados de las cuatro bancadas , con representación en la Junta Departamental, un Edil de cada una, tenia también algunos vecinos que por distintas razones estaban vinculados al tema y en esa comisión quedaron incorporados dos personas muy pertenecientes al propio entramado de clasificadores que fueron Maria Inés Cáceres (Asistente Social) y el Padre “Cacho”. Bueno allí lo conocí planteándole la posibilidad de que aceptara y el acepto integrar esa comisión que fuera designada por el Intendente y a raíz de ello nos toco trabajar con cierta regularidad con el en los trabajos de esa comisión, cuyas  actas están por allí, y donde “Cacho” en la propia reunión de la comisión siempre fue una persona muy callada, como era “Cacho” , el era muy callado…ahora cuando hablaba esas pocas palabras que el decía todo el mundo las escuchaba porque tenían mucho contenido. Era un hombre calmo, muy tranquilo, muy pacifico, pero muy agudo y muy directo en su pensamiento y para el además los clasificadores eran su gente, de manera que yo diría, signo el trabajo de esa comisión…De ahí salió la primera vez, que se salió a censar a los clasificadores, se cambio toda la mecánica anterior, que era de secuestro de carros y de intento de ocultamiento digamos…y se paso por primera vez a darles carne de clasificador con todo lo que trajo aparejado para muchos, es decir, reconocerles la labor y bueno hacer que se matricularan los carros. Después esa labor tuvo altas y bajas, como cualquier otro tema complejo, pero yo diría que “Cacho” tuvo bastante que ver en el concepto y en el como encarar el concepto de que los clasificadores eran parte de la Ciudad, eran partes de la realidad social y que bueno para ver como mejorar las condiciones laborales, sociales y educativas…Salieron las primeras iniciativas sobre como ordenar el tema de la clasificación, ahí lo conocí…Siempre me impresiono cuando íbamos al barrio , porque nos veíamos, antes, después y a veces fuera de allí, pero en un periodo que fue muy corto porque muy poco tiempo después es que el se enferma lamentablemente. Pero su relación con la gente, por un lado de igual a igual , por otro lado era de autoridad, pero no porque el la reclamara, sino por el respeto
que le daban, y yo creo que todo eso se expreso con mucha fuerza , en ese episodio cuando el fallece. Ese episodio del velorio, de la misa y el entierro sobre todo …ese entierro para el cual los clasificadores, tal vez el símbolo mas impactante fue como prepararon los arneses del caballo que iba a conducir la cureña, en definitiva, es decir el carro con el féretro…se pasaron toda la noche puliendo el que fue recorriendo, las comunidades que “Cacho” había contribuido a crear en toda la zona de Casavalle.
(Queridos lectores en este espacio recorreremos toda la vida del Padre Cacho, con los testimonios vertidos en el libro “Un Cacho de Dios”, primera biografía sobre el Santo de los Pobres)

TESTIMONIOS SOBRE EL PADRE CACHO.
José TEJERO (Parte I)


A "Cacho" lo conozco en el año 1953 , ahí era animador de un grupo de "Pichones" al Sacerdocio en el Manga, al lado de la Escuela Agrícola Jackson . Yo de bastante niño sentí la vocación al Sacerdocio , salvar almas como decíamos en aquella época. Éramos un grupo de 45 chiquilines que dejábamos nuestras familias para ir allí, y bueno "Cacho" era uno de los animadores o hermanos mayores. Yo tenía 12 años , recuerdo que compartimos un año juntos, pero ya te aseguro que su imagen me quedó grabada , cosa que con el tiempo ya tenía una sensibilidad especial hacia "Cacho". En el año 1981 yo me encontraba en Domingo Savio , y bueno me entero que "Cacho" ya se encontraba en el Placido Ellauri. A mi me llamó como desafío Pastoral esa experiencia de "Cacho" , entonces yo lo voy a visitar y justo era verano recuerdo que los chicos estaban de vacaciones en el colegio y entonces "Cacho" me invita a quedarme , mientras el iba a Rivera a una casa de una familia que no recuerdo el apellido (luego de tomar este testimonio pudimos investigar que "Cacho" iba a Rivera a la casa de Arturo Pereira , quién había vivido experiencias muy importantes junto a Paulo Freiré , el gran reformador de la educación de Brasil). "Cacho" iba a Rivera a estar en una Congregación que intentaba estampar su sello con los más pobres. Para estos viajes lo acompañaban el Padre Antonio Carcabellos y el Padre Eulalio Landa y allí conoce a Arturo Pereira quien había hecho cursos con Paulo Freiré en San Pablo (Brasil) autor de libros como "La Pedagogía del oprimido" y "Pedagogía de la Libertad" , que fueron famosos a nivel Universal. Todo esto a "Cacho" lo va marcando también, como que sentía que esta gente le ponía palabras a lo que el  sentía … Este señor (Arturo Pereira) coordinaba en la congregación todas las actividades , donde habían Asistentes Sociales , Veterinarios , un equipo multidisciplinario de servicio. Arturo Pereira tenía toda la impostación de Paulo Freire , donde nadie educa a nadie , todos nos educamos juntos - la dialógica. "Cacho" era una persona tímida de bajo perfil, no le gustaba el liderazgo , ni la ostentación, ni el protagonismo, al mismo tiempo lo definiría con un corazón compasivo, y compasivo es aquel capaz de meterse en los sentimientos del otro, de alegría o de tristeza , de gozo y esperanza o de dolor y lagrimas, como no he visto a otro hasta este momento, un poco Mateo se le acerca, y el Padre Landa también. Tenía aquello de meterse en el dolor del otro y sentirlo como propio que eso es un misterio del amor. Yo estuve junto a "Cacho" dos años 85/86 en el Hogar de Aparicio Saravia, donde habían una docena de muchachos que eran los integrantes del hogar, chiquilines que habían quedado por algún problema ... sin padres o sin madre ... Entonces ahí iban , comían , dormían , reflexionaban... algunos estudiaban en la Utu. Recuerdo que entre ellos estaba "Chino Pato" , los Pitufos. Un día normal con "Cacho" ... nos levantábamos a la mañana , tomábamos algunos mates , con un librito chiquito que teníamos rezábamos lo que se llama la Alabanza de la mañana, Laúdes, se leía un texto del Evangelio y se comentaba. Pero lo hacíamos aterrizando en lo que estábamos viviendo , luego ya venían la gente de las ollas, te estoy hablando del año 1985 ,   mucha hambre había. Se hacía olla popular en "Casa de Todos " en San Martín y Saravia - olla en Juan Acosta , olla en San Vicente (que fuera la primera), entonces venía la gente a verlo a "Cacho"...La verdad que "Cacho" hacía verdaderas obras de ingeniería económica , ya que organizaba todas las compras para las ollas con los magros pesos que recibía.
(Queridos lectores en este espacio recorreremos toda la vida del Padre Cacho, con los testimonios vertidos en el libro “Un Cacho de Dios”, primera biografía sobre el Santo de los Pobres)

PADRE CACHO, compromiso con los pobres…
por. Julio César Romero Magliocca
TESTIMONIOS SOBRE EL PADRE CACHO.
José TEJERO (Ultima Parte )


Un recuerdo que pinta como era "Cacho" es el siguiente - Resulta que había una viejita en el barrio Santa María , pegado a San Vicente ... era una brasilera de nombre María ... pobre viejita sola por cierto que de noche algún litrito de vino se mandaba , entonces "mangueaba" a "Cacho" con su pretexto y entonces el le daba plata y cuando esta viejita se va el "Pantera" (joven de suma confianza de "Cacho") le dice - ¡ Pero "Cacho" , no te das cuenta que te viene a "manguear" para el vino ! - al "Pantera" le dolía que utilizaran a "Cacho" , entonces la respuesta de "Cacho" - "No yo lo se , pero ella no sabe que yo lo se" -. Entonces la imagen que "Cacho" le daba con su bondad era el alimento al espíritu de esta viejita. Yo no tengo ningún proyecto (decía Cacho) , yo solo quiero encontrarlo a Jesús en el pobre, el era un vecino mas y quería encontrarse con Jesús entre los vecinos. La respuesta del barrio fue admirable. El llega al barrio como consecuencia del pedido de una señora (Dora) que solía concurrir a la Parroquia Sagrados Corazones de Jesús (en Possolo), esa fue la excusa para que "Cacho" llegara al Placido Ellauri ... Esta señora quería que "Cacho" le hablara a los jóvenes para encausarlos, entonces "Cacho" va , les habla y al terminar les dice "bueno ya es de noche , me voy para la Parroquia"... fue en ese momento que uno de los jóvenes le dice "claro ud. nos habla muy lindo , y luego se va a dormir abrigadito... Eso para "Cacho" fue como una puñalada... "Cacho" le contesta que si ellos le conseguían una vivienda , se iba a vivir junto a ellos , los mismos jóvenes le hacen la mudanza y lo alojan en un ranchito (la tradición popular dice que ese ranchito había pertenecido al "Chueco" Maciel) ...Luego comienza toda su obra en San Vicente...Recuerdo cuando "Cacho" me contaba con mucha alegría como se iban dando los logros, y bueno se inaugura el Centro Comunal, entonces una "Viejita" de nombre Santa , tocaba las paredes del Comunal y decía varias veces ¡ Es nuestro ! ¡ Es nuestro ! , como si fuera el mejor regalo de reyes y en eso "Cacho" encontraba confirmaciones a la opción que había hecho. Existiendo la dictadura aun, en el barrio elegían las autoridades del Comunal en forma democrática todos los 1 de mayo. La enseñanza que me dejó el tiempo que estuve junto a "Cacho" , entre otros , fue confiar en la gente, y a pesar de los claros oscuros que todos tenemos... esperar la maduración , Dios siempre esta obrando no , y con la gente sencilla , la gente humilde da la impresión que es infalible. A 15 años de la muerte de "Cacho" , queda un sabor de orfandad sobre toda la gente , se extraña porque era un padre para todos. "Cacho" descuidó su vida por los demás, el podría haber estado en los mejores lugares , ya que de varios de ellos lo reclamaban , pero el ya había hecho su elección , vivir entre los más pobres , porque entre ellos estaba Jesús. El llamaba a toda esa gente "El Ultimo Vagón" , decía que si no los ayudaban a subir , no había destino para ellos. El me decía, mira José , cuando vos estas acá parece que estas en el Hospital, con el suero ... dando vida , porque en varios casos se vivía en situaciones limites, de comida , de armonía familiar , limites de futuro para los muchachos, si no comían ese plato a la noche , como iban a trabajar al otro día. "Cacho" recuerdo cuando el momento de la cena, rodeado de niños contaba las experiencias de su vida, recuerdo que en el hogar había una morena de nombre María que hacía una crema inigualable... El de niño había concurrido al Colegio Pío (Villa Colón), la vocación suya sacerdotal viene desde ese colegio. A mi siempre la figura de "Cacho" me impactó , ya desde niño , me impactó como realización de vivir el Evangelio , el seguimiento de Jesús y eso muy hondo , lo que uno lleva adentro, el estar con el te confirma que por ahí es el camino, por más de que no todo era lindo, de cruz resurrección , si tu querés pasarla bien , vivís con las manos vacías , pero si asumís construir la historia desde los últimos, de los mas necesitados, te sentís con las manos llenas y eso es lo que me permite enfrentarme a la muerte con esperanza.
 (Queridos lectores en este espacio recorreremos toda la vida del Padre Cacho, con los testimonios vertidos en el libro “Un Cacho de Dios”, primera biografía sobre el Santo de los Pobres)

TESTIMONIOS SOBRE EL PADRE CACHO.
MARTÍN PONCE DE LEÓN.
Conoce a “Cacho” por intermedio de su cargo de Director de Obras de la IMM en el año 1990 al formarse la comisión que trabajaría en la regularización de los tareas de los clasificadores de residuos.



“Conocí a “Cacho” a raíz de la responsabilidad que asumí en la IMM cuando en 1990 me toco acompañar al electo primer Intendente Frenteamplista de Montevideo Dr. Tabare Vázquez , desde ese cargo de Director de Obras. Ese cargo tenia supervisión sobre los temas asociados a los residuos sólidos de la ciudad y allí nos encontramos con el tema de los clasificadores de residuos y eso nos llevo a ver que era indisoluble encarar ese tema con todas las implicancias sociales de la tarea de la cual vivían los clasificadores que tiene que ver con la generación de recuperación de valores a partir de los residuos sólidos de la gente. Entonces en ese trabajo creamos un grupo con Asistentes Sociales, y con Técnicos en el departamento de Obras , y en la división limpieza, fue para mi uno de los temas importantes realmente, hicimos varios trabajos pero la primera cosa que hicimos fue crear una comisión…esa comisión tenia delegados de las cuatro bancadas , con representación en la Junta Departamental, un Edil de cada una, tenia también algunos vecinos que por distintas razones estaban vinculados al tema y en esa comisión quedaron incorporados dos personas muy pertenecientes al propio entramado de clasificadores que fueron Maria Inés Cáceres (Asistente Social) y el Padre “Cacho”. Bueno allí lo conocí planteándole la posibilidad de que aceptara y el acepto integrar esa comisión que fuera designada por el Intendente y a raíz de ello nos toco trabajar con cierta regularidad con el en los trabajos de esa comisión, cuyas  actas están por allí, y donde “Cacho” en la propia reunión de la comisión siempre fue una persona muy callada, como era “Cacho” , el era muy callado…ahora cuando hablaba esas pocas palabras que el decía todo el mundo las escuchaba porque tenían mucho contenido. Era un hombre calmo, muy tranquilo, muy pacifico, pero muy agudo y muy directo en su pensamiento y para el además los clasificadores eran su gente, de manera que yo diría, signo el trabajo de esa comisión…De ahí salio la primera vez, que se salio a censar a los clasificadores, se cambio toda la mecánica anterior, que era de secuestro de carros y de intento de ocultamiento digamos…y se paso por primera vez a darles carne de clasificador con todo lo que trajo aparejado para muchos, es decir, reconocerles la labor y bueno hacer que se matricularan los carros. Después esa labor tuvo altas y bajas, como cualquier otro tema complejo, pero yo diría que “Cacho” tuvo bastante que ver en el concepto y en el como encarar el concepto de que los clasificadores eran parte de la Ciudad, eran partes de la realidad social y que bueno para ver como mejorar las condiciones laborales, sociales y educativas…Salieron las primeras iniciativas sobre como ordenar el tema de la clasificación, ahí lo conocí…Siempre me impresiono cuando íbamos al barrio , porque nos veíamos, antes, después y a veces fuera de allí, pero en un periodo que fue muy corto porque muy poco tiempo después es que el se enferma lamentablemente.

 (Queridos lectores en este espacio recorreremos toda la vida del Padre Cacho, con los testimonios vertidos en el libro “Un Cacho de Dios”, primera biografía sobre el Santo de los Pobres)

 

PADRE CACHO, compromiso con los pobres…
por. Julio César Romero Magliocca
TESTIMONIOS SOBRE EL PADRE CACHO.
MARTÍN PONCE DE LEÓN. (Ultima Parte)


Conoce a “Cacho” por intermedio de su cargo de Director de Obras de la IMM en el año 1990 al formarse la comisión que trabajaría en la regularización de los tareas de los clasificadores de residuos.


Pero su relación con la gente, por un lado de igual a igual , por otro lado era de autoridad, pero no porque el la reclamara, sino por el respeto que le daban, y yo creo que todo eso se expreso con mucha fuerza , en ese episodio cuando el fallece. Ese episodio del velorio, de la misa y el entierro sobre todo …ese entierro para el cual los clasificadores, tal vez el símbolo mas impactante fue como prepararon los arneses del caballo que iba a conducir la cureña, en definitiva, es decir el carro con el féretro…se pasaron toda la noche puliendo el que fue recorriendo, las comunidades que “Cacho” había contribuido a crear en toda la zona de Casavalle. Antes de ir al cementerio a cierta altura, dos guardias de coraceros aparecieron al galope cargando sobre lo que no tenían otra explicación de que alguien esta por robar, porque eso de ver carros en el cementerio no lo concebían como parte de lo que pudiera ser una vida normal, afortunadamente se pudo cortar enseguida y se pudo seguir con la ceremonia, pero no dejo de ser símbolo  de cómo la sociedad resiste parte de la propia sociedad de muy diversas maneras, resiste parte de la propia sociedad para que se hagan cosas que al fin y al cabo son normales. Yo diría que la enseñanza principal que “Cacho” nos dejo, fue la de ser capaces de estar al lado de …su actitud de vida, en definitiva, el estaba con la gente, para el esa gente, las mas necesitada era su gente, yo siempre lo digo que es la persona con la que me sale con absoluta naturalidad, es decir al costado de la palabra SANTO, el que hizo de alguna manera verdad en su vida ese precepto bíblico , de que el semejante es como si fuera uno. Cuando a mi me preguntan si la Iglesia tuvo mucho o poca participación, o tiene y tuvo en la periferia, yo tengo que decir dos cosas que son como contradictorias, por un lado siento que si que la Iglesia tendría porque al fin y al cabo esa es la misión evangélica, que ser como fue “Cacho” , pero con mucha mayor fuerza y potencia verdad, ojo “Cacho” además era integrador, “Cacho” no solo estaba en Casavalle, también iba a Stella Marys en Carrasco, y logro establecer la actitud de respaldo, de ayuda, de interacción…Para todos eran sus semejantes, todos, lo único tan semejante era el que vivía en Carrasco como el que vivía en Casavalle y dentro de ellos con los que el tenia mayor obligación de identificarse era con los que menos tenían, por eso uno dice que era como un precepto bíblico y evangélico caminando. También tengo que decir que en muchos barrios de la periferia me he encontrado con muchas actitudes evangélicas y con muchos haber no solo monjas o sacerdotes, sino , laicos que tienen esta actitud y que tienen actitud de servicio, yo creo que muchas veces no esta eso suficientemente tal vez explicitado por la Iglesia institucional digamos, pero hay mucha gente ayudándolo para que esa marginación no se consolide, también a mantener lo que creo que son las posibilidades humanas y de cultura, de ideas asociadas a por supuesto a las obvias necesidades económicas y de trabajo para poder reenganchar, pero hay una primera cosa que sentirse semejante, sentirse al lado y en eso creo  que hay gente trabajando en mas lados de los  que muchas veces se sabe , yo creo que eso es lo mas fuerte que deja “Cacho”, esa actitud , mucho mas que la obra tal, o la obra cual , porque esa hay y ojala hacían muchas mas, pero su ejemplo, su estilo, su actitud, me parece que es el ejemplo mas fuerte. En cuanto a recuerdos de “Cacho” quiero agregar uno , lo vi por ultima vez en el Hogar Sacerdotal, sus preocupaciones seguían siendo las mismas, allí estaba con ese otro sacerdote que en una época lo acompañara en Casavalle que fue Bosco Salvia, y con el cual convivió en el ultimo periodo de su enfermedad. Y bueno ya en un orden distinto no quisiera dejar de mencionar que cuando tuvimos ocasión de ir en una delegación oficial como Legisladores del Frente que éramos, en octubre del 2003 a una visita oficial que iba el gobierno que incluía una visita al Papa Juan Pablo II. Cuando pensamos antes de salir y seleccionamos algo que pudiera tener alguna significación prevista de ese calibre, lo que hicimos fue llevar “El Cristo de los Clasificadores” , ese cuadro que tiene tanta fuerza que pinto “Cacho” y junto con el “Cristo de los Clasificadores” le dijimos unas palabras al Papa acerca de quien había sido “Cacho”, llevamos también un libro y un video y nuestra idea de que seria bueno que se lo reconociera o se iniciaran los procesos para reconocerle esa característica de Santo que la tiene tan incorporada toda la gente que lo conoció, por eso yo diría que si hay alguien que es propietario de “Cacho” , es justamente todo el entorno que vivió con el…


 (Queridos lectores en este espacio recorreremos toda la vida del Padre Cacho, con los testimonios vertidos en el libro “Un Cacho de Dios”, primera biografía sobre el Santo de los Pobres)

 

TESTIMONIOS SOBRE EL PADRE CACHO.
VIOLETA BORTHAGARAY



Conoce a Cacho en el año 1986, integrándose por intermedio del proyecto para
pre escolares. Desde esa labor y luego desempeñando la tarea de secretaria, acompaña a Cacho en sus últimos días en el Hogar Sacerdotal.

“Conocí al Padre Cacho en el año 86, cuando retorné al país. Yo le presenté un proyecto para trabajar con niños pre escolares, que resultó ser lo que Cacho andaba buscando. Ese proyecto lo iniciamos con 20 niños y terminamos en el año 1993 con 120. Comenzamos en una construcción de 5m x 5m  y finalmente fuimos a  un hermoso edificio, construido a tal fin, financiado por la Obra del Padre Cacho. El padre conocía mucho de educación y sobre todo de educación popular, concepto que aplicó en todas las áreas en que se trabajó en la organización San Vicente. Todo el barrio conocía el proyecto como "la guardería del Padre Cacho", sin embargo era algo mucho más ambicioso, era un centro de integración y generador hacia la familia, mientras tratábamos de formar al niño en su maduración y socialización para su ingreso a la escuela. Acompañábamos a la madre a desarrollarse y educarse como persona en su rol. El padre nos visitaba siempre, recorría todos los proyectos que había en la organización como la mimbrería, panadería, herrería, bloquera, cooperativa de viviendas etc. Ninguna de las personas que trabajamos con él, podemos decir que en algún momento nos sentimos solos, él siempre tenía un espacio para escucharnos sobre el trabajo o nuestra vida personal. Cacho por sobre toda las cosas, quería a los vecinos, su compromiso era con los vecinos, la prueba más grande de ello, es que deja la parroquia (con el permiso de monseñor Carlos Parteli), y se va a vivir al "cantegril", en un rancho, a pasar las mismas necesidades, los mismos fríos, las mismas privaciones, a ser uno más. Se ha escrito mucho sobre el Padre Cacho y todos coincidimos que era un hombre muy bueno, eso es indiscutible, para mi personalmente era un santo. Pero además de eso era muy inteligente. Sabía para donde se debía caminar para llegar a la liberación del hombre, que en definitiva era su sueño. La cual concebía a partir de, un sujeto con trabajo, con familia, con proyectos de vidas, en resumen un hombre digno. Por más ofertas que tuvo, y fueron muchas, de financiamiento de los proyectos, tanto del sector público como privado, nunca dio un paso sin consultar con los vecinos y sin haberlo trabajado y elaborado, sin que hubiera un proceso con el vecino. Por  ejemplo, el caso de las viviendas que se hicieron en el programa San Vicente, ninguna se enajenó o se perdió. Porque todos sus habitantes tuvieron un proceso de crecimiento personal y colectivo. El sueño de Cacho era tomar al individuo desde que nace, (en la guardería se tomaban los niños al mes y medio) y luego a la escuela y el club de niños, o los talleres o se apoyaba a los que iban al liceo, lo importante  era que no tuvieran horas de ocio, que siempre hubiera algo para hacer, para el lo primordial era que fueran hombres y mujeres de bien, ya fuera en la zona o fuera de allí. Nunca discriminó a nadie por la forma de pensar, Cacho sabía que mi familia y  yo no éramos cristianos. Nunca me preguntó nada, al contrario, cuando mis hijos de 9 y 10 años le pidieron que los bautizara, los preparó con mucho amor y lo hizo. Hoy, hombres, son buenos cristianos. Jamás buscó protagonismo, por el contrario una vez, se organizó un recital enorme en el cantegril, en el que cantó Daniel Viglietti, para juntar fondos destinados a la construcción del nuevo edificio de la guardería. Todo el mundo preguntaba por el Padre, y no estaba. Sin duda estaba en algún rancho mirando el espectáculo, lejos de los micrófonos y las cámaras. Estuve con el Padre Cacho hasta el final. Los últimos tiempos estuvo dedicado a la meditación. No solo yo, también lo acompañaron Cristina Mary y Carlos Golovchenko, entre otros. Para mi fue una época maravillosa pese al gran dolor por su estado de salud, porque por el conocí a Jesús. Cuando el falleció, yo ya era cristiana. Cacho era por sobre todas las cosas, un hombre de Dios.”
(Queridos lectores en este espacio recorreremos toda la vida del Padre Cacho, con los testimonios vertidos en el libro “Un Cacho de Dios”, primera biografía sobre el Santo de los Pobres)

 

PADRE CACHO, compromiso con los pobres…
por. Julio César Romero Magliocca
CACHO X CACHO

 

Me aprisionaron


“Ya no m puedo ir más del barrio; me aprisionaron. Muchas veces siento el deseo de independizarme. Pero hay de por medio un concepto de fidelidad. Fidelidad a Dios y fidelidad a la gente. Pienso que por ahí va también la práctica del Evangelio. No hay otra espiritualidad que supere a ésta. El llamado es a dos puntas: Dios que te llama y te envía y también la gente que te llama y te recibe. Buscar la fidelidad a Dios y al prójimo te amasija todos los días. Aceptarlo todo por amor es lo que te va a hacer sentir bien a pesar de todo”.
Conocer al Pobre


“Ni siquiera la Iglesia conoce al pobre; habla de los pobres, pero no los conoce. Se olvida que entre los pobres verdaderos no hay jubilados, no hay asalariados, no hay obreros; entre los pobres hay sí, desaparecidos y torturados por el hambre… Y si no lo conoce la Iglesia al pobre, mucho menos lo conocen los partidos políticos, las instituciones de promoción etc. Solamente se conoce al pobre si se conoce la pobreza, si se ha tenido un contacto, una relación directa con la pobreza”.
¿Quién es el Clasificador?


“Quisiera que tomáramos plena conciencia de quien es el clasificador (mal llamado “requechero”) y de lo que hace. No debe ser el chivo expiatorio de todos los males de la ciudad. Es un hombre que sufre, espera, quiere y trabaja. Con su presencia en las calles de nuestra ciudad, mientras carga su carrito con las “sobras” del consumo ciudadano, nos recuerda como agente ecológico que la naturaleza gime por nuestros despilfarros y que la mayoría de la familia humana recoge las migajas. Su dignidad herida nos llama a reconocerlo como trabajador y ciudadano. Es el agente ecológico por excelencia en el contexto de una sociedad consumista y depredadora. Los políticos se quejan de su presencia en la ciudad y de la visión de miseria que da a los turistas. ¡Hipócritas! Deberían simplemente quedar agradecidos ante este humilde trabajador que luchando para sobrevivir, ayuda a la sobrevivencia de todos y es profeta de la ciudad futura”.
 (Queridos lectores en este espacio recorreremos toda la vida del Padre Cacho, con los testimonios vertidos en el libro “Un Cacho de Dios”, primera biografía sobre el Santo de los Pobres)

 

PADRE CACHO, compromiso con los pobres…
por. Julio César Romero Magliocca
CACHO X CACHO


Quiero denunciar
“Sin insultar, sin vociferar, sin causar resentimientos, quiero denunciar con toda mi fuerza la injusticia social en la que vivimos. A veces no sé cómo hacerlo, pero cada vez que muere un niño entre nosotros, siento remordimiento, me siento culpable y también siento que todos somos culpables. Lo único que me pesa es no haber empezado antes este trabajo, el mismo día que me consagré sacerdote…Me preguntan si esta vida no se me hace insoportable. Más me duele ver que llegamos tarde; que la Iglesia demora, las congregaciones religiosas demoran en acciones valientes, definidas. La inocencia en los niños muere temprano. Jóvenes que son buenos, caen en la delincuencia pudiendo salvarse”.


La opción por los pobres
“La opción por los pobres pasa por el contacto con ellos. No hay comunión si no hay contacto físico, cercanía geográfica inmediata. Por algo Dios se hizo hombre y por eso veo que son tan importantes las comunidades insertas en los barrios periféricos. Antes que nada hay que abrir bien los ojos ante la realidad, buscar las causas de la injusticia, jugarse con ellos y por ellos, adoptar un estilo de vida coherente…Nosotros los cristianos optamos por ellos, porqué antes que nosotros Dios hizo la misma opción y le afecta el dolor y la marginación de sus hijos”.


A mí no me importa
“A mi no me importa que los pobres me usen. Ellos han sido usados y manipulados toda su vida por los que tienen poder; está bien que alguna vez las cosas sean al revés. Es mentira aquello de que hay que enseñarles a pescar y no darles el pescado, porque nosotros les hemos robado la caña, el anzuelo, la barca, la red y hasta los pescados”


Sueño que todos…
“Esto que vivimos es un pecado social que no podemos seguir permitiendo que se prolongue por más tiempo. Sueño para el mundo que todas las gentes, rodeando la mesa común, compartan el pan que han amasado con la harina de la igualdad y la sal de la libertad”.

 

CACHO X CACHO
"Mantener la llama viva de los valores del Padre Cacho, es una hermosa misión, rescatar su memoria es una convicción".

LA VIDA DESDE LA BASURA

"Salí muchas veces con algunos vecinos que trabajan con los carritos, mateando, toda la noche. Lo he hecho porque me interesa mucho que se sea justos con estos obreros de la calle. Son obreros y de los más sacrificados y postergados. Incluso son muchas veces mal vistos por otros obreros del sector formal. Años sin sueldos fijos, sin derechos jubilatorios, sin seguros, sin asistencia médica, sin protección contra las inclemencias del tiempo, sin leyes sociales que los amparen como a los demás trabajadores. ¿y qué decir de los niños que nacen y se crían en un entorno donde todo es basura, en zonas densamente pobladas? He visto que en ese arco de asentamientos precarios que rodea la ciudad de Montevideo, que arranca desde el Cerro y sigue por la Teja, Nuevo París y todo el norte desde Peñarol hasta el Hipódromo para cerrarse en Carrasco Norte, existe una enorme población infantil, seguramente la mayor de Montevideo" ( Isidro Alonso - Padre Cacho)

TODO ES OBRA DE JESÚS

"Estoy enfermo y esto me ha resultado como un retiro donde he vuelto a encontrar a Jesús. Él siempre nos muestra un recodo en el camino, una nueva dirección que no es abandonar a los pobres sino dejarlo hacer a Él. Acá no hay una obra personal, sino que todo es obra de Jesús. Somos muchos los que estamos trabajando en nueve comunidades distintas y a veces me siento como un ladrón cuando hablan de la obra del Padre Cacho. Sinceramente me siento avergonzado. El día que pueda reencontrarme con ustedes, lo haré con todas mis energías para brindarles no ya bienes materiales o preocupado por las obras sociales, sino más bien por la persona de Cristo". (Isidro Alonso - Padre Cacho)

 

 

CACHO X CACHO
"Mantener la llama viva de los valores del Padre Cacho, es una hermosa misión, rescatar su memoria es una convicción".

 

A los pocos meses de trabajar allí declaraba en una entrevista :
“ Yo no sabía como dar el paso. Yo sentía el llamado del Señor a ir a vivir allí y le pedí a Dios que me mostrara el camino. Yo salía a recorrer esos  lugares a pie y sentía miedo, el miedo de ver una frontera que no podía pasar. Hasta que un día viene una señora del barrio (Dora Paredes) a la parroquia a pedir que un sacerdote fuera a la zona, a ocuparse de los jóvenes que estaban abandonados. Ella había invitado ese día, a unos muchachos de 18 años y me pedía de una forma dramática que me conmovió y por otro lado yo veía que el Señor insistía, y que a través de los pobres me mostraba el camino.”
Fue en el patio de la casa del Chueco Maciel, que doña Dora, le juntó al Padre Cacho los primeros muchachos y esa primera reunión la dirigió ella. Habló de la necesidad de darles esperanza a esos jóvenes, de la necesidad de encontrar caminos “que eran posibles”, le aseguraba que todo podía cambiar para ellos. Los muchachos asintieron pero desafiaron al P. Cacho a mudarse al cantegril.
“Yo les dije que quería ir a vivir con ellos. Y al otro día me vinieron a buscar a la parroquia, diciéndome que habían visto una casa vacía y asi ellos mismos en un carrito me hicieron la mudanza. Ese día era un 24 de mayo, fiesta de María Auxiliadora y desde aquel momento esta para mi, es mi tierra santa. Fue Dios el que me llamó aquí”.
El Padre Cacho sigue recordadando:
“Cuando esa señora me invitó, yo salté de alegría. A no iba a ser un intruso, sino que el llamado de Dios empezaba a ser llamado del pueblo también. Fueron dos años que viví en esa vivienda de emergencia como desorientado; sentía admiración y sorpresa, desorientación y descubrimientos. Sin sabe que hacer. Eso me obligó, mate por medio, a escuchar mucho. A saber apreciar la gratitud de esas conversaciones, de ese lenguaje, de esa comunicación. Para mí fue un esfuerzo grande aprender y emplear el mismo lenguaje de ellos. Nuestro lenguaje tien que partir de “compartir” su misma vida, sus mismos sufrimientos. Entonces uno va encontrando la palabra adecuada”.
Muchas veces el volvió sobre este tema. Escribía: “¿Qué ámbitos hay para que sea escuchada esta gente? En la estructura social no hay. En la Iglesia me pregunto si tenemos ámbitos para escucharla. No hablo de ámbitos para escuchar a los agentes pastorales a los que hemos dado tantos cursillos que aprendieron a hablar ellos también “en difícil”; sino si hay ámbitos para esta gente sencilla que no entiende nada de Iglesia estructural, pero sí entiende el lenguaje de Jesús.

 

CACHO LE ESCRIBE A MONSEÑOR CARLOS PARTELI (Parte I)

El 18 de octubre de 1979, Cacho le escribe a Parteli poniéndolo al tanto de sus primeros pasos en el barrio

“Hace dos años. ¡Cómo pasa el tiempo! Una vecina de aquí, iba a pedirle a las hermanitas que un Padre fuera, “viniera”, al barrio para salvar a los jóvenes que se perdían desorientados , sin trabajo, sin oportunidades, sin conocimiento de Dios, sin alguien que los aconseje, perdiéndose finalmente en la delincuencia, hostigados continuamente por la policía. El 24 de mayo del 78, doy el paso definitivo al empezar a vivir entre ellos, mandado por el Consejo Parroquial del Possolo, que fue siguiendo y apoyando todo el proceso. Poco a poco fue surgiendo una pequeña comunidad cristiana con características espontáneas y originales que fui respetando y guiando, encausando.
Alguien me preguntaba ¿qué garantías de seriedad tenía “esto”? ; como la pregunta me parecía que no tenía sentido, le respondí: ¡ninguna! Es como hacerle esa pregunta a una flor diferente que hoy nace en mi jardín; si la Fe es vida, ¿Cómo puedo estandarizarla, patentarla, ordenar su producción en serie? Tendemos a institucionalizar todo. Ya la Iglesia es Institución, y toda la ebullición que el Espíritu promueve en ella es vida, es Fe, es fermento, simiente, germinación. “La flor de esta mañana”, puede ser la manera de orar de esta comunidad metiendo en la oración toda su vida, su modo “comer” la Palabra de Dios, etc. Al año surge un angustiante problema: dos manzanas de rancheríos son desalojados. Algunos son miembros de la comunidad y traen el acontecimiento en la oración comunitaria; la comunidad ora cada sábado por la intención de los desalojados. Se inicia el procedimiento, que más que desalojo es lanzamiento de usurpadores como se les dijo por el Esmaco donde se presentaron a pedir amparo: “, a callarse y salir cuanto antes porque tendrían que ir presos por usurpadores!” Vamos al Comisario de la 12 y de allí el actuario y al Juez, hasta llegar a los responsables del Banco Central, de liquidación de bienes del Banco Mercantil. Hay toda una puja por sensibilizarlos ante el problema, finalmente , ante un compromiso de compra de la Sra. Martha Payssé de Hugues y la Srta. Elisa Bordaberry, el Banco detiene el procedimiento de lanzamiento un día antes del plazo fijado por el juez; el Banco llama nuevamente a ofertas y somos dos los que se presentan; los otros son “Yaffé y Celián Soc en Formación” con una oferta de sesenta millones por encima de la nuestra que era de 142; después de muchas corridas donde se llega hasta el Dr. Chiarino director del Banco y al fin se decide por nosotros por tratarse de una obra social, igualando la operta de los Sres. Yaffé y Celián.  A partir de ese momento hay un cambio maravilloso en el ánimo de la gente, comenzamos a reunirnos, y van naciendo ideas y una manera nueva de relacionarse. Mil episodios retratan la solidaridad de esta gente sumamente pobre, la mayoría de las cuales sale a la calle con un carrito a traerse el pan para sus numerosos hijos. En mi humilde casa se desarrollan desde que viene ciertas actividades que son respuestas muy tímidas a problemas concretos: búsqueda de trabajo a los jóvenes, mesa servida a los mismos que no tienen para comer, enseñanza de lectura y escritura, trámites para sacarles documentos, proporcionarles ducha caliente (tacho de campaña, ropa limpia, comodidad para lavar las ropas sucias), proporcionar alimentos a casos muy concretos de hambre familiar, caso de la leche en polvo etc. (Querido lector en el próximo número de RAICES , seguiremos publicando esta histórica carta del Padre Cacho dirigida a Mons. Parteli)

 CACHO LE ESCRIBE A MONSEÑOR CARLOS PARTELI (Parte II)

El 18 de octubre de 1979, Cacho le escribe a Parteli poniéndolo al tanto de sus primeros pasos en el barrio

Por el mismo tiempo surge un movimiento en la Parroquia de Carrasco “Juntos Podemos” que elige a nuestro Cantegril como lugar para trabajar “y buscar al Señor”. Un grupo de Arquitectos de este movimiento, se empeñan en un proyecto de “Centro de Desarrollo Comunitario” y un posible “Plan de viviendas” Sería la primera vez que en el Uruguay, la Iglesia compra un Cantegril, está a nombre de la Sociedad de San Vicente de Paul, Damas Vicentinas, e intenta transformarlo desde adentro, habría para ello muchos esfuerzos combinados : Noviciado Jesuita, “Jun- tos Podemos” , Centro Juvenil Sayago Salesiano, Damas y Caballeros Vicentinos, Comisión de la “Casa Cuna” Sta. Rita etc. Y sobre todo Párroco y Comunidad de la Parroquia de Possolo, y la Asistente Social puesta por el Padre Rodolfo. Otros pequeños proyectos serían, además de los servicios enumerados a desarrollarse en el Centro, o casa comunitaria, una pequeña Hospedería para casos extremos pasar la noche, cosa que ya hago en casa para personas que quieran vivir un corto tiempo con los pobres (así lo manifestó Angelina, enviada del Hermano Roger Shulz prior de Taize) es un ejemplo a ilustrar el tipo de hospedaje que también abarcaría. Se levantaría también un salón para las reuniones de la Comunidad Cristiana y sus actividades como catequesis de niños, estas etc. Y luego mi casita, un poco más chica que las demás. El primer plano de los arquitectos incluía todo junto, pero nos pareció algo desmedido, fuera de lugar, y yo tenía un motivo muy fuerte para querer otra cosa distinta, más humilde y sencilla: no quiero cargar a la Iglesia con una pesada estructura, más motivo de preocupación en el futuro... Los mismos vecinos después de un tiempo de preparación, serán los responsables de esto que se proyecta, como ya lo hacen ahora en pequeña escala. Ni mi muerte, ni mi alejamiento deben ser motivo de problema en la marcha de algo que nació de ellos para ellos, los marginados, integrándolos a un proceso de Evangelización.”
Hasta aquí la carta que le escribe Cacho a Mons. Parteli con sus avances en el barrio al poco tiempo de llegar al Barrio Plácido Ellauri. La foto que Uds. ven más arriba no es caprichosa, sino que es una foto histórica en la que se encuentran el pastor Miller y Cacho. Este pastor fue perseguido por la dictadura por su compromiso por los pobres. En esta foto tienen una reunión en la cual le presenta a Cacho su comunidad que debería abandonar para marcharse del país, su vida corría peligro. Los vecinos del barrio recuerdan con mucho cariño al pastor Miller, a partir de allí Cacho se haría cargo.

CACHO X CACHO


"Mantener la llama viva de los valores del Padre Cacho, es una hermosa misión, rescatar su memoria es una convicción".

Mara Porras de Hughes, entrevista al padre Cacho, en “La otra cara de la Iglesia Católica en Uruguay – Ediciones Talleres Don Bosco, Montevideo año 1988
Ranchitos de todo tipo, lata y material. Carritos por todos lados, con y sin caballos. Y por aquí y por allá el fruto del “trabajo”, cartones, botellas y desechos inverosímiles…Pero con algo de común en la gente: el deseo y voluntad de vivir con dignidad, aunque la sociedad los relegue a buscar el sustento revolviendo tachos de desperdicio abandonados en las veredas de la ciudad. Compartiendo esa vida y desde su misma pobreza, Isidro Ruben Alonso, por todos conocido como el padre Cacho, cura sin parroquia, pero con mucho corazón y coraje, se resiste al diálogo cuanto puede, pero al fin nos abre paulatinamente una rendija de esta diaria historia compartida…

-¿Cómo ves y sentís esta pobreza en la que elegiste vivir?
-La pobreza no es algo querido por Dios; es algo querido y maquinado por el hombre. Es un pecado nacido en el corazón del hombre. Estos pobres, entre quienes vivo, son dignos de vivir como gente, como hijos de Dios. Deben constituir un valor dentro de la Iglesia, porque es el medio a través del cual esta se hace solidaria. Es la forma como el grande se hace pequeño, y se pone al alcance del pequeño. Es la manera como Dios se hace hombre para salvara al hombre
-¿Así que para ti la pobreza es algo maquinado por el hombre?
-Recuerdo que hace unos años, cuando leía cómo se iba a realizar la obra de Salto Grande, la empresa constructora calculaba hasta la cantidad de muertes que iban a ocurrir durante el trabajo. Así, como se hace un proyecto y se calcula un costo, hay proyectos humanos que implican la pobreza calculada de tantos millones de hombres.
-¿fue el saberlo lo que movió esta obra tuya?
-No es mía; yo o tengo obra; es la acción de Dios, de su Espíritu en nosotros. Concretamente en este rincón  yo sentía la necesidad del encuentro con Dios. Parecía que me decía: “Te espero en la esquinade Aparicio Saravia y Timbues”. Así, como una cita de amigos. Efectivamente se ha dado; siento que se ha dado como nunca en mi vida.

PADRE CACHO, compromiso con los pobres…



-¿Y por qué precisamente en Aparicio Saravia?
-Aquí hay pobres que viven, piden, exigen, claman, se prenden de uno y hay que responderles. Es el arma de acción que utiliza Dios para llamarnos a conversación cada día.
-¿Cómo fue el primer paso que diste?
-Una señora de aquí, del barrio, fue a la parroquia en que yo estaba y me habló del abandono y desprotección de estos jóvenes. Con el permiso del obispo y el pensamiento puesto en la juventud pobre y abandonada, me trasladé al barrio. Era lo que había soñado cuando era adolescente, leyendo la vida de Don Bosco.
-¿Dijiste que la mujer era de aquí?

 


-Sí, y con todas las características de las mujeres del barrio: abandono, soledad, persecución de la policía a sus hijos, la lucha por mantener a estos para que no se desvíen, pero viendo, a veces, cómo se hacen delincuentes poco a poco.

Con falta de dinero hasta para el ómnibus , y así no poder cumplir con su trabajo, pero sobre todo con el problema del hambre de cada día. Aquí comprobé que no era cuestión de venir a regalar unas horas a Aparicio Saravia, sino que lo único bueno para mi era compartir esta vida. Un día les dije: consíganme un lugar y me vengo con ustedes. Me hicieron un rancho y a los pocos días me fueron a buscar en un carrito y me mudé.


-De modo que si no convivís con los pobres…
-La opción por los pobres pasa por el contacto con ellos. No hay comunión si no hay contacto físico, cercanía geográfica inmediata. Si no, no aprendemos bien a amarlos, a comunicarnos, a sentir su dolor y sus problemas. Por algo Dios se hizo hombre, y por eso veo que son tan importantes las comunidades insertas en barrios, como van surgiendo cada día más en la Iglesia.
-Pero venir de tu medio a enterrarte aquí, es poco menos que un cambio de cultura.
-¡Nada de entierro! Llegué al lugar de la cita. Al principio me sentí desorientado y sorprendido. Escuchando, entre mate y mate, aprendí, admirado, la gratuidad de esa conversación, de ese lenguaje, de esa comunicación. A partir de ese momento, nunca quedé solo. Estuve rodeado de jóvenes y hoy, a medida que pasa el tiempo y me voy poniendo viejo, pero con más experiencia y perdiendo fuerzas para seguir trabajando, se siguen arrimando más y más.
Querido lector hasta aquí la primera parte de la nota efectuada al Padre Cacho en el año 1988 por la escritora Mara Porras de Hugues, con RAICES de diciembre ofreceremos la segunda parte.

 

REFUNDACIÓN DE LA ESCUELA DON BOSCO

Los Talleres Don Bosco, era un complejo arquitectónico que ocupaba toda una manzana en la zona céntrica de Montevideo. Su primerísima actividad era la Escuela de Artes y Oficios que tenía un alumnaje de 300 pupilos venidos de todo el interior de la república. Allí se enseñaba imprenta, encuadernación, carpintería, mecánica. La enseñanza abarcaba toda la mañana y gran parte de la tarde (en ocasiones hasta la noche).
La metodología exigía que los alumnos más avanzados hicieran trabajos para clientes externos. Por esa razón era que en algunas noches había que esforzarse para entregar al día siguiente algún encargo. En una esquina se erigía el Santuario de María Auxiliadora con su cripta. A continuación estaban las instalaciones de la parroquia.
Los talleres técnicos y los depósitos estaban todos en la planta baja junto con los comedores, la banda de música, los exploradores.
Luego seguían seis pisos donde funcionaban: media planta para la Escuela Primaria, las oficinas de la Inspectoría, arriba estaba el Sanatorio para sacerdotes enfermos o ancianos.
Finalmente, en los pisos superiores, los dormitorios de los pupilos, del personal y de los sacerdotes.
En varias reuniones el Padre Fontana y el Padre Cacho delinearon el funcionamiento de la Escuela, eligieron los textos para cada grado, la cantidad de alumnos en cada aula y el perfil más adecuado del maestro de cada grado y por supuesto la aplicación del sistema preventivo.
Le tocó al Padre Cacho convocar y contratar a ex alumnos salesianos con muy buenos antecedentes como maestros.
Así figuraron en esta plantilla Sebastián Barreto, Tomás Graña, Ángel Delisante, Oscar Bernardi, Carlos Kuster. Contaba también con un trienista.
Era principios del año 1964, se había cerrado nuestro querido “El Bien Público” con más de cien años de existencia. Yo quedé vacante y me ofrecí para tomar a los más pequeños a mi cargo, eran los de Preparatoria (cuenta Julio Alonso , hermano de Cacho).
La Escuela Don Bosco se llenó, Cacho supo imprimirle un ambiente mas familiar y más humano. Yo la califiqué, como una escuela más cristiana y más de Don Bosco.
Para 1968 el Director de la escuela pasó a ser el Padre Francisco Guarino, famoso mártir salesiano , quien fuera asesinado, el 9 de marzo de 1982 , en la dictadura militar.
Cacho escribe una carta a su amigo , al conocer su muerte.
Tu muerte golpeó con dolor profundo en mi ser ; porque te mataron, amigo!
Te mataron con saña, rabiosamente.
Puños asesinos, amaestrados para matar, acabaron con tu generosa entrega, en el Trigal del Maestro. Quisieron ensuciar tu memoria pero no temas, querido hermano, tu imagen luminosa, tu sonrisa límpida, tu mirada llena de luz, permanecerá hasta el reencuentro.
¡La verdad os hará libres!
Nos anuncia el Evangelio pero los discípulos ponemos la confianza en el poder de la tinieblas. ¡Qué triste! En ese seno oscuro se mueve el poder del Malingno.
¡Creo en ti, hermano! ¡Creo en tu sacerdocio!
¡Creo en el Espíritu Santo que por tres veces derramó sobre tu cuerpo el óleo que consagra, que convierte en templo viviente punto de contacto del cielo con la tierra.
Tu anatomía destrozada! Pero llegas íntegro a la cumbre de la victoria como cuando jóvenes juntos escalábamos la montaña nevada.
¡Creo en ti amigo! Lloro por ti, hermano! ( 9 de marzo de 1982 ) – Cacho.
Fuente : libro “La vida íntima del Padre Cacho” autores Julio María Alonso (hermano de Cacho) y Julio César Romero Magliocca (autor del libro “Un Cacho de Dios”)
Carta facilitada por Luis Guarino ( hermano de Francisco)

 PADRE CACHO "SIERVO DE DIOS" ,
por. Julio Cesar Romero Magliocca

TESTIMONIOS
VIOLETA BORTHAGARAY

Conoce a Cacho en el año 1986, integrándose por intermedio del proyecto para
pre escolares. Desde esa labor y luego desempeñando la tarea de secretaria, acompaña a Cacho en sus últimos días en el Hogar Sacerdotal.

“Conocí al Padre Cacho en el año 86, cuando retorné al país. Yo le presenté un proyecto para trabajar con niños pre escolares, que resultó ser lo que Cacho andaba buscando. Ese proyecto lo iniciamos con 20 niños y terminamos en el año 1993 con 120. Comenzamos en una construcción de 5m x 5m  y finalmente fuimos a  un hermoso edificio, construido a tal fin, financiado por la Obra del Padre Cacho. El padre conocía mucho de educación y sobre todo de educación popular, concepto que aplicó en todas las áreas en que se trabajó en la organización San Vicente. Todo el barrio conocía el proyecto como "la guardería del Padre Cacho", sin embargo era algo mucho más ambicioso, era un centro de integración y generador hacia la familia, mientras tratábamos de formar al niño en su maduración y socialización para su ingreso a la escuela. Acompañábamos a la madre a desarrollarse y educarse como persona en su rol. El padre nos visitaba siempre, recorría todos los proyectos que había en la organización como la mimbrería, panadería, herrería, bloquera, cooperativa de viviendas etc. Ninguna de las personas que trabajamos con él, podemos decir que en algún momento nos sentimos solos, él siempre tenía un espacio para escucharnos sobre el trabajo o nuestra vida personal. Cacho por sobre toda las cosas, quería a los vecinos, su compromiso era con los vecinos, la prueba más grande de ello, es que deja la parroquia (con el permiso de monseñor Carlos Parteli), y se va a vivir al "cantegril", en un rancho, a pasar las mismas necesidades, los mismos fríos, las mismas privaciones, a ser uno más. Se ha escrito mucho sobre el Padre Cacho y todos coincidimos que era un hombre muy bueno, eso es indiscutible, para mi personalmente era un santo. Pero además de eso era muy inteligente. Sabía para donde se debía caminar para llegar a la liberación del hombre, que en definitiva era su sueño. La cual concebía a partir de, un sujeto con trabajo, con familia, con proyectos de vidas, en resumen un hombre digno. Por más ofertas que tuvo, y fueron muchas, de financiamiento de los proyectos, tanto del sector público como privado, nunca dio un paso sin consultar con los vecinos y sin haberlo trabajado y elaborado, sin que hubiera un proceso con el vecino. Por  ejemplo, el caso de las viviendas que se hicieron en el programa San Vicente, ninguna se enajenó o se perdió. Porque todos sus habitantes tuvieron un proceso de crecimiento personal y colectivo. El sueño de Cacho era tomar al individuo desde que nace, (en la guardería se tomaban los niños al mes y medio) y luego a la escuela y el club de niños, o los talleres o se apoyaba a los que iban al liceo, lo importante  era que no tuvieran horas de ocio, que siempre hubiera algo para hacer, para el lo primordial era que fueran hombres y mujeres de bien, ya fuera en la zona o fuera de allí. Nunca discriminó a nadie por la forma de pensar, Cacho sabía que mi familia y  yo no éramos cristianos. Nunca me preguntó nada, al contrario, cuando mis hijos de 9 y 10 años le pidieron que los bautizara, los preparó con mucho amor y lo hizo. Hoy, hombres, son buenos cristianos. Jamás buscó protagonismo, por el contrario una vez, se organizó un recital enorme en el cantegril, en el que cantó Daniel Viglietti, para juntar fondos destinados a la construcción del nuevo edificio de la guardería. Todo el mundo preguntaba por el Padre, y no estaba. Sin duda estaba en algún rancho mirando el espectáculo, lejos de los micrófonos y las cámaras. Estuve con el Padre Cacho hasta el final. Los últimos tiempos estuvo dedicado a la meditación. No solo yo, también lo acompañaron Cristina Mary y Carlos Golovchenko, entre otros. Para mi fue una época maravillosa pese al gran dolor por su estado de salud, porque por el conocí a Jesús. Cuando el falleció, yo ya era cristiana. Cacho era por sobre todas las cosas, un hombre de Dios.”

 

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por. Julio Cesar Romero Magliocca

TESTIMONIOS

María Inés Cáceres

 


Asistente Social, trabajó en la organización a los clasificadores junto a “Cacho” desde el año 1986 hasta 1992
.
“Por esos tiempos yo trabajaba en Pastoral Social de Zona 9, en Casavalle en Parroquia Guadalupe con el Padre José Caccím…entre los dos veíamos que podíamos hacer. “Cacho” ya trabajaba en la zona, recuerdo que había encontrado un material que hablaba del Padre “Cacho” en donde aparecía Pablo Bonavía…ese fue el primer contacto que tuve de “Cacho”. Yo decía que genial ese hombre, en realidad me impacto. Esto pudo ser por allá por 1984, yo estaba en la Comunidad Misiones. Mi actitud en esos años era de recién recibida, tenia 23 años pensaba ¡yo soy la que se! , traigo un conocimiento, el que puede ayudar...tenía una actitud muy de soberbia, traía la teoría, yo creía que tenía la verdad y punto. A “Cacho” lo conozco en uno de los sectores de La Pastoral (Zona 9) , y lo primero que sentí sobre “Cacho” , fueron críticas brutales, desde la parte técnica, incluso desde los curas…se decía que “Cacho” , tenia una actitud “Mesiánica”, y pensaba …”que espantoso trabajar con este hombre”. Ya cuando me toco trabajar con el, habían días que trabajábamos todo el día juntos, visitábamos vecinos, instituciones, políticos, nada era estructurado…escuchábamos al vecino, discutíamos con el, los organizábamos para que ellos mismos se organizaran también. El siempre tendía a expandirse, cuando ya estaba, saltaba para otro. Recuerdo que los vecinos sentían hablar de “Cacho” , entonces le venían a pedir ayuda, el nunca decía que no. “Cacho” buscaba que la gente se sintiera bien consigo mismo…el decía “yo vine acá a estar con los pobres, porque  yo se que Dios vive entre ellos, y yo quiero encontrar a Dios entre los pobres” , el era uno más. El barrio le responde, al principio el notaba como que el barrio titubeaba, pero luego los vecinos lo tomaron como líder, a su lado todo podía ser posible. El decía yo no vine a resolver el problema de salud, ni  de trabajo de la gente, pero eso es lo que ellos me plantean. El lograba amalgamar su actitud social, junto con su deber pastoral, el rezaba la misa, aunque no era un cura estructurado…Era, uno más de los vecinos. El rompe con las estructuras de la Iglesia. Yo que era una Católica Apostólica Romana de esas absolutamente estructuradas, me dio una visión tan distinta, que a partir de ahí, rechace a la Iglesia. El lograba como encarnar, la Iglesia, Cristo con el Hombre. Nosotros nos sentábamos con el a reflexionar, rezábamos un Padre Nuestro y veíamos en que nos equivocábamos, en que podíamos mejorar, era un espacio preciosísimo, con vecinos, con técnicos, era una mezcla de clases sociales. Profesionalmente cambie por el, y la opción de “Cacho” esa de creer en el otro, me cambio la cabeza. La otra que me dejo fue priorizar el vínculo, que yo por momentos veo que no lo logro y es ahí donde me doy cuenta que me alejo de esos principios. “Cacho”, si tenía algo importantísimo era que escuchaba mucho, era un niño grande. El sentía a lo último que todo se comenzaba a institucionalizar, como que lo estructurado se iba comiendo a la esencia del principio. Decía “yo me salí de los Salesianos, porque necesitaba libertad para moverme y ahora me siento maniatado, de apoco todo se fue convirtiendo en una estructura que todo lo controlaba, que limitaba al otro. La última experiencia de “Cacho” fue haberse ido a estar con los jóvenes de Covijo, el ahí se sentía muy cómodo, muy bien, ahí estaba casi fuera del control de la organización. Yo estuve con el en el trabajo social desde el 86 hasta que murió en 1992. Recuerdo que una vez me fui con el al Brasil, a conocer experiencias de “clasificadores”. El tema con los “clasificadores”, era que todas las comunidades tenían las mismas problemáticas, yo como Asistente Social, asesoraba a “Cacho” en esa materia. El me dejó generar el vínculo horizontal con la gente. Lo que mas podría resaltar de el, sería ese ser como de niño, a mi siempre me llamaba la atención, porque eso a el le aseguraba el éxito con el vecino y en lo que hiciera, el se deslumbraba a cada rato, el vivía descubriendo. El día que coparon la casa “Cacho” se deprimió, se asusto, o esa depresión de no hacer nada, sino que quedo confundido, como que no entendía lo que pasaba…como que no era lo que esperaba…el ahí se cuestionó mucho, es que cada experiencia que el hacía, para el tenía consecuencias y consecuencias que lo asombraban y a veces lo dejaban “patitieso”.

 

 

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por. Julio Cesar Romero Magliocca

TESTIMONIOS


Padre PRIMO CORBELLI

Sacerdote nacido en Piacenza- Italia…estuvo junto a “Cacho” desde muy cerca apuntalando la parte logística en su llegada al barrio desde la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe (Barrio Borro)


Recuerdo haber conocido al Padre Cacho desde el comienzo, cuando llega al barrio…el vivía en un ranchito de chapas y cartón en el Placido Ellauri. Lo hacia entre los pobres, ya había hecho su opción de vida. Recuerdo haber compartido comidas con el, es que “Cacho” andaba para arriba y para abajo, ni tiempo para cocinarse. El era un hombre muy humilde, muy esquivo, parecía tímido, perfil bajo, de pocas palabras… pero muy profundo, solía hablar bajito. El antes de tomar la opción de vivir entre los más pobres, ya había hecho un intento en Rivera, pero no había encontrado respuesta en los Salesianos. En 1977 se vino para Montevideo llamado por el Arzobispo Partelli, quien conocía a “Cacho” de Rivera, cuando Partelli era Obispo de esa ciudad. Recuerdo que Partelli nos dijo a todos los curas.. “ustedes no se metan con lo del Padre “Cacho” déjenlo, porque es una vocación especial la de el…” Recuerdo que en un principio, fue a darle una mano un Jesuita, el se llamaba Juan Mosca , creo que ahora es el superior de los Jesuitas, el fue a vivir junto a “Cacho” en los primeros tiempos…en un segundo momento llega a estar con el José Tejero. Los Salesianos en cierto punto sentían un poco de culpas, es que lo habían largado solo ahí y además siempre tuvo un alma Salesiana “Cacho” , porque lo primero que hizo fue interesarse por la juventud, inclusive había conseguido un lugar mas grande para los jóvenes, vivía con ellos , les daba comida, les daba cabida y muchas veces se aprovecharon de el también… El Padre “Cacho” también recibió ayuda del Padre Párroco de Carrasco y se armo una organización después llamada “Juntos Podemos” que ayudaron financieramente. El llego a recibir apoyo desde el exterior también. Logro convencer a la gente se unieran para juntarse en cooperativas, para poder hacer su propia casa, recuerdo también luego fundaría el MOVIDE (Movimiento por la Vivienda Decorosa)… Antes de morirse en una charla que tuve con el me confesaría algo así como arrepentido de no haber sido mas Asistente Social, que Cura…a pesar de tener esa alma de Sacerdote y hacer todo con mucha espiritualidad, pero el que se enfrenta a una miseria tan grande, que lo primero que piensa y hace es ayudarlos a superar todo eso…es que cuando los gobernantes no llegan a dar soluciones, o cuando la Iglesia tampoco llega, hay que hacerlo… Yo llegue a visitarlo en el Hogar Sacerdotal (allí “Cacho” viviría 90 días luchando contra el cáncer) y encontré a un hombre tranquilo, haciendo algunos dibujos, dejando todo en manos de Dios…El había trabajado mucho por dignificar la tarea del “clasificador” , recuerdo un articulo que escribiera “Cacho” antes de morir “Profetas de la Ciudad”. Al ultimo momento dedico mas a trabajar en defensa de los “hurgadores” , pudo fundar Clínicas Veterinarias para atender los caballos de esa gente…Me contaba como había sido su experiencia al salir por las noches en los carritos para ver como era un día de ellos, con que alegría contaba todo eso. Decía “la alegría mas grande es que me traten como uno de ellos” , el veía a Cristo entre esta gente y con el vivía. El no había ido al barrio a imponer la Misa, pero la misma gente con el tiempo ya le pedía que diera Misa los domingos. El no solo vivía entre los mas pobres , los mas necesitados, sino que sufría junto a ellos como uno mas. La gente supo ver en “Cacho” al hombre de Dios…recuerdo lo que fue su funeral, mucha gente, los carritos, en verdad emocionaba ver eso, lo recorrieron por todos los barrios donde el había trabajado. Para todos nosotros los curas , la figura de “Cacho” fue ejemplar…          

 

 

PROFETAS  DE LA CIUDAD





En el año 1992 marzo un articulo en “en la brecha – na trincheira”  El Padre “Cacho” decía lo siguiente…


“La sociedad urbana siempre produjo basura…Pero a medida que consumió mas, mas basura produjo. Hoy el índice de esa fosa, cada vez más ancha y profunda, que separa a pocos ricos y muchos pobres, viene determinado por el consumismo. A mas riqueza, mas poder adquisitivo, mayor poder consumista y mayor capacidad de producir basura. La presencia de los “clasificadores” se ha transformado en una característica de Montevideo. El origen socioeconómico del problema y la función de reciclaje que cumplen exige un tratamiento humano y creativo”.   

   
¿Qué hacer con esta superproducción de desperdicios?
Hasta ahora al hombre solo se le ocurrió enterrarla, tirarla al mar, o quemarla (método antiguo como el Seol Biblico) pero últimamente se ha recurrido a exportarla a países pobres (como a basureros del mundo) ; ningún sistema pensó en colocar los desperdicios en su lugar de equilibrio y preservar así las reservas de la tierra. Los pobres del tercer mundo buscando modos de sobrevivir, en muchos casos lo están haciendo, descubrieron que en los desperdicios hay riqueza, que existen energías desperdiciadas, dilapidadas; y con sus manos empezaron a recuperar a ordenar. En las ciudades de América Latina empezaron a verse hombres y mujeres que recorren las calles juntando la riqueza desperdiciada. Son cada vez más los que con gran sacrificio se dedican a este trabajo. Lo hicieron porque la injusticia social les dejaba – les deja – pocos caminos:
El más trágico: La muerte por hambre
El más cruel: La cárcel por robo
El más inhumano: La prostitución por necesidad.   
Y un cuarto, que no estaba previsto por el verdugo, pero si por la gran capacidad del pobre para resistir, para defender la VIDA : la recuperación de lo que otros consideran basura ordenándola y clasificándola para hacer posible su reciclaje.


En esa nota de “Cacho” termina de la siguiente manera ..”La carga de prejuicios sigue siendo muy grande y la simple mirada no sabe penetrar la belleza del gesto humano que busca reconciliarse con la naturaleza, aun sin saberlo, por intuición o porque Dios siempre elige lo mas pobre para confundir la soberbia humana y liberar el cosmos. Los políticos que quizá sean los ciudadanos más propensos a la manipulación de las personas, han tomado a los Clasificadores como el arma de oposición a una administración comunal que los tiene en cuenta. Se quejan de la invasión de la ciudad y de la visión de miseria que le dan al turista. ¡HIPOCRITAS!  Debieran simplemente quedar agradecidos ante este humilde trabajador que luchando por sobrevivir ayuda a la sobrevivencia de todos y es PROFETA DE LA CIUDAD FUTURA.”    (Fuente NUEVAMERICA No.53 Marzo 1992)             

 

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por. Julio Cesar Romero Magliocca

TESTIMONIOS  - JOSÉ CARCABELOS

PUEBLO NUEVO DE RIVERA
Primera experiencia de Cacho, de presencia en un barrio pobre junto a Eulalio Landa y José Carcabelos. Antes de su llegada a Montevideo, Cacho había tenido una experiencia con dos Salesianos, Eulalio Landa y José Carcabelos, en el departamento de Rivera en un barrio muy pobre de nombre “Pueblo Nuevo”, la cual había sido abortada por la dificultad de salud, de uno de sus componentes y algún hecho significativo más... José Carcabelos antes de morir nos dejaba su testimonio:
“A Cacho lo fui conociendo a través de lo que es el camino de formación en la congregación Salesiana. Al principio no nos conocimos mucho porque él es- taba en una etapa de formación en Argentina (Córdoba)... Más tarde, cuando vino a trabajar al Uruguay, entonces ahí lo fui encontrando, no en una forma fre- cuente, sino esporádicamente. Los pasos más firmes diríamos así, ya fueron charlando un poco sobre nuestros planes y proyectos... sobre todo lo importante me parecen, fueron unas instancias de revisión general que hacía la Congregación en todo el mundo, eso permitió encuentros más seguidos. Ya ahí nos íbamos escuchando y analizando elementos que teníamos en común. Había una inquietud firme entre los dos de que nos sentíamos convocados a una propuesta comunitaria fuera de lo que habíamos vivido, que eran instancias de comunidades educativas formales y que nos parecía que lo presencial en un barrio en aquellos años, estaba con una experiencia de trabajo muy sencilla en la parte primaria de los colegios. Cuando iniciamos la experiencia en Rivera, nosotros no elegimos el lugar, porque nosotros habíamos preparado digamos así con bastante antelación y propusimos un determinado lugar por la preparación que habíamos hecho, por la Diócesis que habíamos elegido, por los Laicos que se supunían que íbamos a ser nosotros, pero la congregación Salesiana analizó y determinó que o era Rivera o era Rivera. El barrio en el cual iniciamos esa experiencia de presencia, allí se llamaba, y se llama “Pueblo Nuevo”... Está en Rivera casi en el

 

  

límite con Livramento, camino al aeropuerto... Nosotros le decíamos “Pueblo Nuevo” y todo, pero es un clásico camino al aeropuerto asfaltado. Las casas que estaban más cercanas al asfalto eran de cemento, y ciertas comodidades y los otros más adentro, más pobres, más carentes... Entre las cosas que nosotros evaluamos, nos parecía que nuestra subsistencia iba a ser lo más embromado... ¿Cómo vivir tres hombres de su trabajo?, ¿qué podíamos conseguir o lo que fuere? y sin embargo eso nunca fue un problema, surgieron cualquier otro tipo de problemas, pero nunca de subsistencia. Nosotros intentamos vivir nuestro testimonio de curas, como vecinos de un barrio, entonces teníamos algo que defendíamos para nosotros, que eran los datos de la oración, los datos de la celebración y lo otro la convivencia con el vecino, ir creando quiénes éramos, ¿porqué?. Cuando se decidió que fuera Rivera cada uno de nosotros tenía un núcleo de gente que estaba enterado de la propuesta y que conocía, además, que estaba dispuesto siempre a acompañar...Cacho cuando estuvo en Paysandú – tenía en Paysandú – Landa tenía en Montevideo y yo tenía en Rivera, entonces Arturo Pereira era conocido mío y de ahí se fue relacionando y conociéndonos a los tres.
(Queridos amigos con RAÍCES de Noviembre conoceremos el testimonio del Prof. Arturo Pereira, pieza fundamental en este rompecabezas de armar la historia del Padre Cacho.)

 

 PADRE CACHO "SIERVO DE DIOS" ,
por. Julio Cesar Romero Magliocca

TESTIMONIOS  - Prof. ARTURO PEREIRA

Algunos testimonios compartidos con el Padre Isidro Rúben Alonso “Cacho” – Entre los años 1974 hasta 1992
Alguien que fuera muy importante en la vida de Cacho, fue el Prof. Arturo Pereira, vaya que tuvo elementos de apoyo y ayuda para con él. Arturo Pereira desde su formación con el método de Paulo Freire, reúne un caudal impresionante de conocimientos que luego volcaría en todo el accionar de este hombre de carne y hueso que logra vencer las barreras de la negación, para unir teoría y práctica, llegando a vivir junto al más pobre, compartiendo con él todas las carencias y todos los logros...
Don Arturo cuenta su experiencia junto a Cacho:
“Eran años difíciles, inmediatamente después del golpe de Estado. Especial- mente en lo que se re ere a la persecución de militantes políticos, sociales y religiosos, que estaban más comprometidos con los pobres y generaban una amenaza para los que detentaban el poder ilegítimamente. En el interior esta situación era acompañada de la discriminación social por miedo y/o complicidad. En comunidades pequeñas donde existe mayor visibilidad, como es el caso de Rivera, era aun más riesgoso jugarse por el prójimo. En este entorno conocimos al Padre “Cacho” en el año 1974. Se trató de un encuentro casual, en una tarde de otoño, en un barrio sub-urbano al sur de la ciudad de Rivera. El Padre Cacho, conjuntamente con los sacerdotes Salesianos, Eulalio Landa y José Carcabelos, estaban dando los primeros pasos hacia una experiencia de convivencia con los más excluidos. Esto implicaba ir a vivir en un barrio con muchas carencias materiales, sociales y espirituales. La idea central era encontrar un lugar entre los pobres con quiénes compartir la vida. Vivir con y como los pobres, vivir con y como Cristo. Inicialmente alquilaron una casilla de madera ubicada en el Barrio “Pueblo Nuevo”, comunidad con escaso nivel de pertenencia por parte de la población allí asentada y que consecuentemente presentaba dificultades en lo que refiere a la participación, organización y compromiso con las actividades que allí se promovían. A pesar de estas condiciones adversas y las dificultades que imponía el entorno político social, ellos fueron sembrando relaciones profundas con la comunidad y especialmente con algunos vecinos, los que algunos recuerdan aún, como referentes para su compromiso con los demás. Esta pequeña y verdadera comunidad Cristiana, puso de manifiesto las diferencias vocacionales de los tres sacerdotes a saber: Eulalio, de fácil relación con las personas con quién se encontraba, se inclinó claramente hacia lo Espiritual; José puso en evidencia su vocación docente en diversas comunidades religiosas como por ejemplo el Colegio Teresiano de Santana do Livramento Brasil; Cacho, en cambio, demostró una gran sensibilidad y capacidad de escucha ubicándose más próximo a las personas y su problemática cotidiana con un fuerte contenido social. Igualmente siguió, convocando, integrando y comprometiendo a un grupo de jóvenes riverenses con el trabajo social, los que se reunían en el patio de la casilla. Muchos de estos jóvenes se transformaron en líderes en las organizaciones sociales, y algunos trabajaron posteriormente con Cacho en Plácido Ellauri en Montevideo, más específicamente en la Organización San Vicente. Este trabajo con jóvenes se llevó adelante al margen de la Pastoral Juvenil de la Parroquia San Pedro de los padres Salesianos. Esto pudo haber sido alguno de los factores que generaron el alejamiento de los tres Sacerdotes de la Pequeña Comunidad Sacerdotal y de la ciudad de Rivera”.
“Él fue a vivir y testimonió como un vecino más, la vida de los pobres y la presencia de Cristo Hombre entre los más humildes”.
“Desde su condición de hombre, vecino, no ostentó ni ocultó su identidad de Sacerdote, se integró y esperó, que la comunidad lo llamara a ejercer su vocación sacerdotal. Encontró a Cristo en el permanente enfrentamiento y ¿Por qué no?, conflicto... entre su formación y la realidad que lo golpeaba. Por esto reiteramos que el Padre Cacho no tenía “un plan”, para los pobres. Él se jugó, esperando y estimulando el desarrollo de un proceso abierto y en construcción permanente de la conciencia crítica. Esta búsqueda implicaba que en comunidad se aprendiera y conociera la realidad para juntos transformarla a la Luz del Evangelio”.
El método de Paulo Freire en el trabajo del Padre Cacho
“En las muchas y largas ocasiones en las que el Padre Cacho fue huésped de nuestro hogar, no fue poco el tiempo dedicado a la necesidad de conocer la cultura de los pobres para desde ese aprendizaje, elaborar una propuesta de trabajo pedagógico. De ese modo es que intercambiamos experiencias, conocimiento y lecturas que culminaron en una invitación formal del Padre Cacho, para que nosotros fuéramos mensualmente a Montevideo para reunirnos con vecinos y con gran parte del equipo que lo asesoraba en otras áreas: veterinarios, médicos, arquitectos, estudiantes universitarios, asistentes sociales etc. El eje transversal era la educación como herramienta básica de la formación de la conciencia crítica en el cotidiano de los vecinos. Es decir en la construcción de las viviendas, en la policlínica veterinaria, en la policlínica médica, en los comedores y ollas populares, talleres, etc. Este proceso era posible sí generábamos un clima de reflexión crítica, sobre las prácticas cotidianas de todos los actores sociales y las entendíamos como un todo y no como actividades aisladas. Al tiempo que compartiendo esa reflexión con un número creciente de vecinos aumentando la participación y compromiso de los sujetos de la acción, es decir los vecinos. Este proceso culminó en una reunión realizada en Aguas Dulces, oportunidad que, entre todos dejamos establecidas institucionales de la Organización San Vicente. Esto ocurría en febrero de 1987”.
(Queridos lectores de RAÍCES, los invitamos a seguir este importante testimonio en Diciembre 2023.)

 

 PADRE CACHO "SIERVO DE DIOS" ,
por. Julio Cesar Romero Magliocca



TESTIMONIOS  - Prof. ARTURO PEREIRA (continuación)

La Iglesia para Cacho
“Para Cacho la Iglesia es el pueblo de Dios, sobre todo los más excluidos, explotados y perseguidos. Esa Iglesia no abandonó la obra de Cacho.
La Iglesia-institución, es decir, la otra Iglesia, tiene muchas dificultades en acercarse y comprender a los más pobres, aún cuando no los ha abandonado total- mente. Hay experiencias positivas a la luz del testimonio de Cacho.
Como cristianos estamos seguros, que todos aquellos que tuvimos la oportunidad de convivir con Cacho y hacer parte de su experiencia, desde los más diversos lugares aportamos para que la Iglesia Institución se acerque a la Iglesia que construía Cacho”.
Cacho para nosotros fue:
“Se trató de un hombre de mucha Fe, de una sencillez que lo hacía transparente ante la mirada de quién quiera que fuera, un optimista, amante de los jóvenes y profundamente comprometido con su pueblo. En Cacho el sentimiento de miedo nunca estuvo presente por mas difíciles que fueran las circunstancias que debiera atravesar. Cacho te desafiaba permanentemente a que te comprometieras con el otro, no con palabras sino enfrentándote a la situación que el otro vivía. Desde su aparente fragilidad, evidenciaba una fortaleza contagiante”.
Don Arturo Pereira, luego de ese apoyo sostenido en Rivera, no pierde con- tacto con Cacho, incluso el propio Cacho visita varias veces a Don Arturo y su familia buscando en muchos de los casos, la paz que en otras tantas veces la vio- lencia de la pobreza no le permitía... Arturo Pereira apoya desde Rivera y en sus viajes a Montevideo, se interioriza aún más sobre el trabajo desarrollado por Cacho en el Plácido Ellauri, hasta lograr ser uno de los protagonistas importantes de lo que fueran las bases de la fundación de la Organización San Vicente.
Teología de la liberación
Los antecedentes más importantes de esta Teología se encuentran en Brasil, donde a partir de 1957 comenzó en la Iglesia Católica un movimiento de Comunidades de Base que para 1964 ya era digno de ser considerado en el “Primer Plan Pastoral Nacional 1965-1970”. También en Brasil Paulo Freire, un maestro del nordeste, desarrolló un nuevo método para alfabetizar mediante un proceso de concienciación. Los movimientos de estudiantes y de trabajadores de Acción Católica se fueron comprometiendo, así como importantes intelectuales católicos. Algunos cristianos empezaron a utilizar conceptos marxistas para analizar la sociedad. Richard Shaull, un misionero presbiteriano, planteó la cuestión de si la revolución  

  tendría un significado teológico. Él y algunos jóvenes protestantes empezaron a discutir esos temas con sacerdotes dominicos e intelectuales católicos.
Una inspiración para este movimiento latinoamericano fueron los sacerdotes obreros europeos. El cardenal Emmanuel Suhard, de París, había fundado la “Misión de Francia” permitiendo a algunos sacerdotes trabajar en las fábricas para acercarse al mundo obrero. El célebre dominico Jacques Loew, trabajó como descargador de barcos en los muelles del puerto de Marsella, así como el sacerdote Michel Favreau, muerto en un accidente de trabajo. En 1950 se publicó el libro del Abbé Codín: “Francia: ¿tierra de misión?”. Sin embargo, los curas obreros fue- ron acusados de comunistas y denunciados en Roma por actividades subversivas. Eran los años en que una laica, Madeleine Delbrêl, hacía su experiencia entre los obreros de Ivry (autora de “Nosotros, gente de la calle” y “El Evangelio en los barrios obreros de París”). En 1954 Pío XII, pidió a todos los sacerdotes obreros que regresaran a su trabajo pastoral anterior en las diócesis o se incorporaran a sus comunidades religiosas. Los sacerdotes obreros fueron rehabilitados en 1965 después del Concilio.
Otras de las ideas bases para el inicio de la Teología de la Liberación, surgen a partir de la vida del sacerdote guerrillero colombiano Camilo Torres Restrepo (1929-1966), quién fue miembro del movimiento guerrillero Ejército de Liberación Nacional de Colombia, muerto como resultado de su primer combate contra el Ejército regular. El ejemplo de Camilo Torres Restrepo fue tomado por otros sacerdotes y católicos del común, que posteriormente tratarían de continuar su obra no solo en Colombia, sinó en toda América. El sacerdote asturiano Gaspar García Laviana, influenciado por el espíritu de la Teología de la Liberación tomó las armas en la Nicaragua de Somoza.
Otra inspiración para la Teología de la Liberación latinoamericana fue la lucha por los derechos civiles que a su vez ganó derechos para los negros de Esta- dos Unidos liderada por Martin Luther King (1929-1968). A su vez una Teología de la Liberación negra, ha sido desarrollada por James H. Cone y otros. En Sudáfrica se desarrolló una vigorosa Teología de la liberación negra en la lucha contra el apartheid. En Asia la Teología minjung (coreano: de la masa popular), o la Teología Campesina en Filipinas (expuesta por Charles R. Ávila), han sido expresiones relacionadas con la Teología de la Liberación latinoamericana.
La Teología de la Liberación ha nacido en América Latina en un momento histórico determinado. Durante siglos América Latina no tuvo teología propia: importaba la teología que se fabricaba en Europa. Su teología era el reflejo de la europea. La dependencia de América Latina respecto al mundo rico, no sólo era económica y política, sino también eclesial y teológica.

 TESTIMONIO DE ANTONIO RAMÍREZ – “JUNTOS PODEMOS”


Párroco de la Iglesia Stella Maris, mediante su contacto se crea con las damas de Carrasco la organización solidaria, “Juntos Podemos”, como alma mater, en ella se encontraba Elisita Bordaberry y cerca de ochenta personas más colaborando en forma desinteresada, en forma solidaria. De esta manera con la ayuda económica se logran comprar los terrenos en los que más tarde se levantaría la comunidad San Vicente con sus primeras casas, y muchas obras más, permaneciendo con esta ayuda por espacio de ocho años en el barrio según la voluntad de Cacho...
“Nosotros lo conocíamos, y por otro lado la “fama” que él había creado, había despertado un interés, curiosidad y también la sensibilidad de la gente, a pesar del status, no todos pero muchos se movían en hacer algo por los demás y por otro lado también de alguna forma nosotros propiciábamos eso, dando motivaciones diversas para que existiera una real solidaridad y un intercambio de ayuda en todos los sentidos con la gente que tenía menos posibilidades y también Cacho que necesitaba del apoyo ese y se dio toda una corriente, no me gusta decir una obra, pero sí se fundó lo que llamábamos “Juntos Podemos”, es decir algo que fuera un trabajo realizado en común. Si bien no fue algo esporádico, antes no se había dado algo de esta magnitud. Lo de Cacho catalizó, esa inquietud, esa sensibilidad que había en mucha gente y se formó esa organización “Juntos Podemos”. Era interesante porque había muchos hombres , y muchos profesionales de diversas disciplinas también.
A Cacho lo veíamos como un Santo, se le traslucía su entrega, su dedicación a los miserables del mundo... Él se sentiría realizado, feliz, esa felicidad que cuesta sangre el lograrla. A veces venía abrumado, e incluso fundido, cansado. Siempre que podíamos lo invitábamos a comer, no solo nosotros, también la gente. Pero él venía allí, como uno puede ir a una gasolinera, a cargar la batería para tener fuer- zas y seguir, porque seguramente él estaría abrumado con todos los requerimientos. El veía que hacía falta allí, algo que fuera el centro nuclear de la cosa, con un mínimo de organización, porque no existía, porque además ahí el robo estaba a la orden del día... no había lugar físico....
El gran aporte allí fue la construcción de viviendas dignas, todo se hizo con los equipamientos al servicio de la gente y todo eso reclamó mucho dinero que se fue consiguiendo de a poco...El alma mater de “Juntos Podemos” fue Elisita Bordaberry. Ella trabajó muchísimo junto a señoras y hombres que se reunían allí. Ellos tenían presencia en el barrio también. Cacho era profundamente creíble, el tenía una especie de aureola de santidad, pero esas cosas que se logran con sangre, sudor y lágrimas, dándose a los demás como lo tendría la Madre Teresa. 
 
Puedes mirarlo desde el punto de vista de Cacho, puedes mirarlo desde el punto de vista de la gente. Cacho sintió ese llamado y él lo realizó hasta el martirio, para mi eso es fundamental. Cacho dio la vida, se mató, se entregó, quedó exprimido... incluso pasó momentos de violencia con los atentados, esa respuesta que dio Cacho fue fundamental, lo otro es consecuencia de esto.
La otra parte fue la revalorización del ser humano en esas condiciones, el hacer por ellos para elevar el nivel de vida, para dignificar su existencia, con todos los sinsabores, las incomprensiones, las cosas que conllevan. Pero Cacho como era un iluminado por el Señor, sorteó todas esas dificultades y permaneció a pesar de las adversidades, la incomprensión, pero tuvo también y eso fue estimulante el apoyo de la gente a muchos niveles y de posturas losó cas y religiosas, yo percibí eso...Yo nunca me sentí a vivir la misma experiencia de Cacho, a pesar de que yo en la Parroquia de Possolo estuve nueve años en épocas dificilísimas, y ahí estuve con alegría y dedicación, pero para ese tipo de vida tan especial que llevaba Cacho, se precisa tener una vocación singular, que yo no tenía. Él cruzó una frontera. Cacho vivió en las mismas condiciones que vivían ellos, sobre todo en ese tiempo que no había comodidades, el vivía en un rancho. Yo comprendo que este fue un llamado y una vocación muy especial, que solo aquellos que se sienten llamados, lo pueden hacer. Toda la gente que colaboró, tal vez no habrían tenido ese llamado de vivir allí, pero por otro lado ellos sintieron el llamado de la solidaridad, de apoyarse en mutuo, y ellos sintieron admiración por Cacho y por la obra y por el respeto por la gente. En ningún momento recuerdo que se fuera a ayudar de arriba abajo, dentro de las limitaciones que imponían las diversas vocaciones o llamados, se hizo con un profundo respeto evitando todo lo que pudiera marcar las diferencias y mucho menos, humillar a aquellos que estaban en la parte más dolorosa o difícil, el último orejón.
Yo como encargado de la comunidad en Stella Maris era importante, la cumplía con mucho gusto y dentro de mis limitaciones hacía todo lo posible, siempre auspicié, propicié, estimulé, empujé, la colaboración mutua como una deuda que teníamos nosotros , sobre todo esa comunidad... y que de alguna manera la mano de Dios estaba indicando que este era un canal propicio para que algunas de las posibilidades que existían en esa comunidad se canalizara para allí, y la gente lo vivió y lo vio bien, lo vivió con entusiasmo, jamás en ese sentido hubo dificultad para reconocer que lo que estábamos haciendo valía la pena”.

 PADRE CACHO "SIERVO DE DIOS" ,
por. Julio Cesar Romero Magliocca

CACHO LE ESCRIBE LUEGO DE UN TIEMPO A MONSEÑOR CARLOS PARTELI

 


El 18 de octubre de 1979 - Cacho le escribe a Monseñor Carlos Parteli, contándole de alguna manera sus primeros pasos en el barrio Plácido Ellauri.
“Hace dos años, ¡cómo pasa el tiempo! Una vecina de aquí, iba a pedirle a las hermanitas que un Padre fuera, “viniera”, al barrio para salvar a los jóvenes que se perdían desorientados, sin trabajo, sin oportunidades, sin conocimiento de Dios, sin alguien que los aconseje, perdiéndose finalmente en la delincuencia, hostigados continuamente por la policía.
El 24 de mayo del 78, doy el paso definitivo al empezar a vivir entre ellos, mandado por el Consejo Parroquial de Possolo, que fue siguiendo y apoyando todo el proceso. Poco a poco fue surgiendo una pequeña comunidad cristiana con características espontáneas y originales que fui respetando y guiando, encausando. Alguien me preguntaba ¿qué garantías de seriedad tenía “esto”?; como la pregunta me parecía que no tenía sentido, le respondí: ¡ninguna! Es como hacerle esa pregunta a una flor diferente que hoy nace en mi jardín; si la Fe es vida, ¿Cómo puedo estandarizarla, patentarla, ordenar su producción en serie? Tendemos a institucionalizar todo. Ya la Iglesia es Institución, y toda la ebullición que el Espíritu promueve en ella es vida, es Fe, es fermento, simiente, germinación. “La flor de esta mañana” puede ser la manera de orar de esta comunidad metiendo en la oración toda su vida, su modo “comer” la Palabra de Dios etc.
Al año surge un angustiante problema: dos manzanas de rancheríos son desalojados. Algunos son miembros de la comunidad y traen el acontecimiento en la oración comunitaria; la comunidad ora cada sábado por la intención de los desalojados. Se inicia el procedimiento, que más que desalojo es lanzamiento de usurpadores como se les dijo en el Esmaco donde se presentaron a pedir amparo: “¡ a callarse y salir cuanto antes porque tendrían que ir presos por usurpadores!”. Vamos al Comisario de la 12 y de allí el actuario y al Juez, hasta llegar a los responsables del Banco Central, de liquidación de bienes del Banco Mercantil. Hay toda una puja por sensibilizarlos ante el problema, finalmente, ante un compromiso de compra de la Sra. Martha Payssé de Hugues y la Srta. Elisa Bordaberry, el Banco detiene el procedimiento de lanzamiento un día antes del plazo fijado por el juez ; el Banco llama nuevamente a ofertas y somos dos los que se presentan; los otros son “Yaffé y Celián Soc en Formación” con una oferta de sesenta millones por encima de la nuestra que era de 142 ; después de muchas corridas donde se llega hasta el Dr. Chiarino Director del Banco y al n se decide por nosotros por tratarse de una obra social, igualando la oferta de los Sres. Yaffé y Celián. A partir de ese momento hay un cambio maravilloso en el ánimo de la gente, comenzamos a reunirnos, y van naciendo ideas y una manera nueva de relacionarse. Mil episodios retractan la solidaridad de esta gente sumamente pobre, la mayoría de las cuales sale a la calle con un carrito a traerse el pan para sus numerosos hijos.
En mi humilde casa se desarrollan desde que vine ciertas actividades que son respuestas muy tímidas a problemas concretos: búsqueda de trabajo a los jóvenes, mesa servida a los mismos que no tienen para comer, enseñanza de lectura y escritura, trámites para sacarles documentos, proporcionarles ducha caliente (tacho de campaña, ropa limpia, comodidad para lavar las ropas sucias), proporcionar alimentos a casos muy concretos de hambre familiar, caso de la leche en polvo etc. Por el mismo tiempo surge un movimiento en la Parroquia de Carrasco “Juntos Podemos” que elige a nuestro Cantegril como lugar para trabajar “y buscar al Señor”. Un grupo de Arquitectos de este movimiento, se empeñan en un proyecto de “Centro de Desarrollo Comunitario” y un posible “Plan de viviendas” Sería la primera vez que en el Uruguay, la Iglesia compra un Cantegril, está a nombre de la Sociedad de San Vicente de Paul, Damas Vicentinas, e intenta transformarlo desde adentro, habría para ello muchos esfuerzos combinados : Noviciado Jesuita, “Jun- tos Podemos” , Centro Juvenil Sayago Salesiano, Damas y Caballeros Vicentinos, Comisión de la “Casa Cuna” Sta. Rita etc. Y sobre todo Párroco y Comunidad de la Parroquia de Possolo, y la Asistente Social puesta por el Padre Rodolfo. Otros pequeños proyectos serían, además de los servicios enumerados a desarrollarse en el Centro, o casa comunitaria, una pequeña Hospedería para casos extremos pasar la noche, cosa que ya hago en casa para personas que quieran vivir un corto tiempo con los pobres (así lo manifestó Angelina, enviada del Hermano Roger Shulz prior de Taize) es un ejemplo a ilustrar el tipo de hospedaje que también abarcaría. Se levantaría también un salón para las reuniones de la Comunidad Cristiana y sus actividades como catequesis de niños, estas etc. Y luego mi casita, un poco más chica que las demás. El primer plano de los arquitectos incluía todo junto, pero nos pareció algo desmedido, fuera de lugar, y yo tenía un motivo muy fuerte para querer otra cosa distinta, más humilde y sencilla: no quiero cargar a la Iglesia con una pesada estructura, más motivo de preocupación en el futuro...
Los mismos vecinos después de un tiempo de preparación, serán los responsables de esto que se proyecta, como ya lo hacen ahora en pequeña escala. Ni mi muerte, ni mi alejamiento deben ser motivo de problema en la marcha de algo que nació de ellos para ellos, los marginados, integrándolos a un proceso de Evangelización.”

 

 PADRE CACHO "SIERVO DE DIOS" ,
por. Julio Cesar Romero Magliocca

Isidro Ruben Alonso nació en Montevideo el 15 de mayo de 1929. Hijo de Don Dámaso Alonso (profesión Maestro Panadero) y Doña María Candelaria Alonso (ama de casa y costurera). En sus primeros años de vida tuvo algunos problemas de salud que requirieron mayores cuidados de sus padres y atención médica. Desde pequeño tomaba aceite de bacalao para fortificarse, pues sus problemas eran bronco pulmonares y de oídos, esto determinó que comenzara sus estudios en una escuela al aire libre en las calles, 8 de Octubre y Centenario. Allí cursó 1o y 2o año, una vez obtenida el alta médica pasó a la escuela normal concurriendo al Colegio Maristas, por becas conseguidas por su padre. Desde niño y en su época de estudiante fue buen alumno y un niño común en los juegos, siendo un
poco travieso. Fue hincha de Peñarol por su familia, pero pronto se cambió a Nacional, inducido por el novio de su hermana mayor (Lorenza). En el entorno familiar era el “Chiquito”, apodo que se mantuvo pues su hermano menor, nace cuando el tiene 4 años. En su infancia buscaba siempre estar cerca de la gura de su padre Don Dámaso, hombre de gran tolerancia y de gran fe. La Secundaria la comenzó en el Colegio Pío (Villa Colón). A los 12 años ingresó al Seminario Salesiano del Manga. Cursó sus estudios de teología en Argentina y fue ordenado sacerdote en la Ciudad de Córdoba en 1959, el 22 de noviembre. La misa solemne fue dada en Montevideo, el 8 de diciembre del mismo año. Ya desde joven se perfilaba como un ser de servicio pleno, pues quería vivir su Ministerio, en una entrega total a los jóvenes y los más pobres, significándole una búsqueda de largos años. Su vocación se orientó siempre hacia los jóvenes y los pobres. Realizó su Ministerio sacerdotal en Paysandú, Rivera y Montevideo. Fue el primer asesor de la naciente Pastoral Juvenil de la Diócesis de Salto. En Rivera con otros dos compañeros sacerdotes logra concretar su vocación de presencia y servicio, en uno de los barrios de la periferia. Es allí que toma contacto con Arturo Pereira, quién utilizaba los métodos de Paulo Freire, el educador más conocido de nuestra época, con trascendencia internacional. Una de sus obras más conocidas, “Pedagogía del oprimido”. De alguna manera este con- tacto con Arturo Pereira lo marca mucho a “Cacho”, lo que se vería con el tiempo, con su vocación por estar junto a los más pobres, entregando su vida para mejorar sus condiciones de existencia. Luego de recibir persecuciones, llegar a estar detenido varias veces, abruptamente tiene que abandonar Rivera por indicación del Jefe de Policía. En 1977, Mons. Carlos Parteli le abrió las puertas de la Arquidiócesis de Montevideo, y le propuso vivir en la Parroquia de los Sagrados Corazones, en el barrio Marconi, próximo a Aparicio Saravia. Allí comenzó a vincularse con la gente para hacer realidad su compromiso con los vecinos, y a n de año, se fue a vivir al barrio Plácido Ellauri. Su trabajo permitió la organización de los vecinos, la concreción de muchos sueños colectivos: Un Hogar para Jóvenes, el MOVIDE (Movimiento pro Vida Decorosa), la COVIJO – Cooperativa de Vivienda para Jóvenes - , la movilización de los clasificadores... Ayudó a organizar las comunidades barriales de Plácido Ellauri, San Vicente, Santa María, San Isidro, La Palmera, Mausa, 2 de Febrero y Juan Acosta. Obligado por la enfermedad se retiró al Hogar Sacerdotal, donde vivió sus últimos meses como un tiempo de acción de gracias, en el que ex- presó y sintetizó sus vivencias en pinturas, escritos y encuentros con amigos. El 4 de setiembre de 1992, sus ojos se cerrarían para dar paso, a las Huellas de un camino compartido con su gente...

 

PADRE CACHO "SIERVO DE DIOS" ,
por. Julio Cesar Romero Magliocca

MATEO MENDEZ recuerda al Padre Cacho con unas hermosa líneas.


Padre MATEO MÉNDEZ
Padre, hermano y maestro


No es fácil escribir de alguien tan especial como es el P. Cacho, ya que todo lo que podamos decir de él será siempre poco, porque cuando Dios toma posesión de alguien es como querer decir Dios en él y esto nos desborda. Siempre me llamó la atención, que aquel hombre tan sencillo y sin apariencias llamativas, pudiera tener tanta fuerza cuando del hermano/a pobre se trataba, su andar sereno, lento, como pensando en cada paso que daba, que rumbo tomaría que fuera el bien del otro/a.
Así como era su andar era su hablar, sin levantar la voz, a no ser que la verdad y la justicia lo pidieran, me hace acuerdo lo de Jesús “no quebrará la caña cascada, no gritará, no levantará la voz, no apagará la mecha que arde débilmente...” Apostando a las minorías, como la pedagogía de Jesús, la moneda, la oveja, un pecador...sabiendo que por esos lados anda Dios buscando a sus hijos e hijas muy queridos y necesita quién lo haga en su nombre con sus entrañas de ternura, de compasión, de amor sin límites. “Cuando soy débil entonces soy fuerte” dice San Pablo y en este hombre consagrado a Dios para bien de sus hermanos/as, encontramos esta actitud de querer hacer lo que Dios le pondría en su camino. Nada era imposible cuando de hacerle el bien a los otros se trataba, aún al precio de su propia vida, de su descanso, de su vestimenta, de su alimento, el otro siempre estaba
primero, porque en el otro, cuando se ama, está Dios que es Amor.
En este andar por la vida y con tantas adversidades, que a lo largo de este libro se encuentran, cabe que nos hagamos una pregunta, de la que ya sabemos la respuesta ¿de dónde le viene todo esto, de ser de esta manera y ver a los otros con ojos de la fe? Respondemos, de JESUCRISTO, de quién estaba apasionadamente enamorado y que es la fuente y cumbre de todo su hacer. Porque su caminar por las calles del barrio buscando a quién dar una mano para que creciera y se sintiera amado y valorado, es propio del ministerio de Jesús que salió a buscar lo que estaba perdido, a sanar lo que estaba herido y perdonar para hacer presente la misericordia de Dios y su amor que se derrama en los que son sencillos y humildes y así construir su reino.
Frente a la adversidad y la persecución fue tenaz, constante, porque sabía que la gota de agua puede perforar la piedra y cuando del hermano se trata sabíamos que lo haría y “nada lo podía separar del amor de Dios”
Que interesante, Cacho se viene a vivir en el barrio, un 24 de mayo de 1978, esa fecha para nosotros los salesianos es muy significativa, pues en ella hacemos memoria de la esta de María Auxiliadora, la Virgen de Don Bosco. Se me ocurre que Ella también, como en la vida de su hijo Jesús estuvo presente, como en las bodas de Caná, como al pie de la cruz, en todo el hacer de su hijo muy querido el P. Cacho.
Que el P. Cacho interceda por nosotros, para que el Buen Dios nos regale la sabiduría y fortaleza para seguir su ejemplo. Amén.

 

 

 

   
 


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